Qué leer para decodificar el miedo urbano en Mendoza

Un listado de libros que abordan la problemática de la inseguridad desde diversas ópticas. Se trata de volúmenes que se pueden encontrar en las librerías mendocinas y que, además, tienen una perspectiva local.

Trillado pero cierto: quien está más informado también estará más armado para enfrentar la realidad. Las armas del conocimiento, lejos de ser letales para los seres vivos, facilitan la construcción de la vida cotidiana. Y algo más: permiten decodificar el miedo, el pánico de las ciudades, el temor a ser la próxima víctima que nos viene por televisión en ráfagas sencillonas y predigeridas.

Una serie de libros, algunos más nuevos que otros, nos permiten meternos en el mundo de la inseguridad, pero no como potenciales víctimas, sino como intérpretes de la realidad diaria.

Por suerte, algunos tienen a Mendoza como eje y, al leerlos, nos resultará sorprendente ver que no todo pasa por el tamiz Crónica Tevé. Hay análisis, testimonios, experiencias, documentación científica. Hay algo debajo de la placa roja que llama a encresparnos.

Así, un trabajo del abogado mendocino Alejandro Poquet, editado por Ediar, denominado bajo el frío título de Temas de derecho penal y criminología”, con prólogo de Raúl Zaffaroni, nos permite navegar en lo más profundo de la intervención penal.

El análisis que el ILSED, el Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia hizo para la Universidad de Congreso sobre la seguridad en Mendoza es un buen punto de partida. Editado por esa casa de estudios en 2005, se trata de un resumen del trabajo coordinado por Alberto Binder, Marcelo saín, también el ya mencionado Alejandro Poquet y Mariano Ciafardini. Se editó bajo el título de “Lineamientos para un sistema de seguridad pública democrática y eficiente para la provincia de Mendoza”, se focaliza en esta provincia y, por lo tanto, sirve para entender mejor la problemática local.

Sobre las causas de la violencia que tiene a la educación como gran desafío, hay una serie de libros del autor mendocino Alejandro Castro Santander. La “nave insignia” de este psicólogo reconocido en ámbitos académicos nacionales e internacionalmente, es “Desaprender la violencia”, editado por Bonum.

Unos volúmenes económicos son los editados por Capital Intelectual y que se venden en los quioscos de diarios y revistas, aunque también se consiguen –a veces con descuento- en las librerías. Hay cinco libros de esta colección que resultan de gran utilidad: “Policías y ladrones”, de Alberto Bínder; “Los pibes chorros”, de Daniel Míguez; “El ciudadano Sheriff”, de Darío Kosovsky y “El problema carcelario”, de Raúl salinas y “Policía, política y delitos”, de Marcelo Saín.

Por “derecha”, es conocido el trabajo del ahora dirigente machista Eugenio Burzaco, de amplia trayectoria en el tema aunque enfrentado en sus teorías a la mayoría de los autores antes mencionado. Por ello resulta interesante sumarlo a la lista “Rehenes de la violencia”, con el subtítulo que señala: “El país que devaluó sus garantías de seguridad”. Ofrece, más que nada, datos, cifras concretas, comparaciones y citas de múltiples autores y perspectivas.

Entre todos, “Sociología del delito amateur”, de Gabriel Kessler, editado por Paidós, resulta el más novedoso en su tratamiento, aunque ya tiene cinco años desde su primera edición.

Lleva la problemática del delito, alternadamente, desde el puesto del sociólogo que analiza con las múltiples herramientas del conocimiento, hasta el territorio en donde el delito se gesta y se concreta.

Más en la línea de Löic Wacquant en “Las cárceles de la miseria” –también un libro digno de ser leído- Kessler diagnostica con la voz de los protagonistas en presente.

El juez local carlos Parma es autor de “Abuso sexual”, editado por ASC Libros Jurídicos. Se trata, precisamente, de un trabajo de orden técnico jurídico. Sin embargo, tiende un puente hacia el lector novato en estos temas, llevando el asunto a la divulgación sin perder el peso del conocimiento. Y ofrece sevicios concretos y útiles para quien los requiera, tales como formularios, direcciones, jurisprudencia y casuística.

“El delito urbano en la Argentina” es el último trabajo del criminólogo Mariano Ciafardini, editado por Ariel. Bajo el subtítulo de “Las verdaderas causas y las acciones posibles”, el autor no solamente ofrece un diagnóstico serio –abonado por su carácter de director de Política Criminal de la Nación- sino que ofrece un plan de trabajo interdisciplinario para hacer frente a la inseguridad.

En el arranque, una frase de William Chambliss condiciona el contenido: “Desde la perspectiva de la economía –dice- el modelo teórico más importante para entender el crimen (…) es el dialéctico: la criminalidad refleja y emerge de las contradicciones inherentes a la estructura política y económica de la sociedad”.

Por su parte, un libro “gordo” y plagado de casos que son acompañados de una reflexión y su respectiva conclusión, es interesante para ser agregado a una bibliografía que nos ayude a manipular el código secreto de la inseguridad. Se trata de “Burocracias y violencia. Estudios de antropología jurídica”, compilado por Sofía Tiscornia y editado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

De las mismas características voluminosas es “La policía”, el libro del norteamericano Martin Andersen que sugiere un modelo policial y compara modelos existentes en el mundo occidental, pero con la mirada puesta en nuestro país.

No pueden dejar de leerse los trabajos de los santafesinos Máximo Sozzo y Enrique Font, elaborados para la Universidad Nacional del Litoral, pero son difíciles de encontrar en Mendoza, aunque para eso existen los catálogos por Internet.

De la misma fuente de información, hay que indagar en torno a Juan Pegoraro, un incansable referente en materia de investigación alrededor de las causas de la violencia.

Sobre las formas en que se ha pretendido refundar a las fuerzas policiales en el país, un autor que ya hemos mencionado, Marcelo Saín, preparó su libro “Seguridad, democracia y reforma del sistema policial en la Argentina”, de editorial Fondo de Cultura Económica.

Desde una perspectiva literaria, Reynaldo Sietecase retrató la vida de diez jóvenes delincuentes en su libro “Pendejos”, de Alfaguara.

Y a nivel local, la periodita Norma Pimienta compiló una serie de experiencias, entrevistas y propuestas en “Madita inseguridad”.

Pero no hay que partir de la base de que hay una sola causa y, por lo tanto, una sola forma de atacarla. Es fundamental releer en torno a las cuestiones culturales argentinas y a los delitos que no cometen, precisamente, los feos, sucios y malos. Una obra clásica es “Un país al margen de la ley”, del desaparecido Carlos Nino, pero que ha sido reeditada por Ariel.

A todo esto deben agregárseles condimentos que nos permitan reconocer de mejor manera el mundo en el que vivimos. Los autodenominados “especialistas” suelen hacernos caer en su propia trampa: alimentar un tema para que parezca la única salida y, así, darle entidad a su supuesta especialización.

Pero hablar de inseguridad hoy es hablar tanto de “management” del personal policial como del fenómeno de los barrios privados; de la exclusión social y de las respuestas programáticas que el estado da (o deja de dar) a la demanda de tranquilidad.

En definitiva, hay material a mano para nutrirse y, de esa manera, poder comprender, hablar, analizar, proponer, discutir y si, además, se puede, ayudar a enfrentar eso que nos conmueve a diario y que llamamos “inseguridad”.

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