Reconstruyen el rostro del primer habitante de Europa

Basándose en un cráneo de más de 35 mil años, se ha recreado lo que se piensa fue el rostro del primer hombre, o mujer, europeo. La reconstrucción fue hecha en arcilla. "El modelo no se parece al europeo actual, pero tampoco es asiático o africano, más bien es una mezcla de todos", afirmó uno de los científicos.

Un equipo de científicos estadounidenses y británicos reconstruyó el rostro del primer ser humano moderno que habitó Europa, a partir de fragmentos óseos.

La reconstrucción hecha de arcilla está basada en un cráneo y una quijada encontrados en una cueva donde hibernan osos en el suroeste de los Cárpatos, en Rumania. En sus contornos y color de piel se notan claramente afinidades con sus ancestros africanos. El sexo de este ser humano sin embargo no ha podido ser determinado.

Utilizando análisis de radiocarbono, los científicos indicaron que el hombre o mujer vivió entre 34.000 y 36.000 años atrás. Europa estaba ocupada entonces por el hombre del Neandertal, que habitaba esa región desde hacía miles de años, y por los Homo Sapiens. Los primeros seres humanos modernos arribaron a Europa desde Africa.

El creador del modelo es el artista forense británico Richard Neave, que  midió cuidadosamente los fragmentos de hueso con que contaba, combinando sus resultados con su vasta experiencia de cómo los tejidos rodean nuestros cráneos.

El "primer europeo" es parte de una nueva serie de televisión para la BBC (la cadena pública de televisión británica) titulada El increíble viaje humano, que documentará nuestros orígenes y evolución desde nuestro nacimiento en África, y seguirá las rutas de migración al resto del planeta.

Alice Roberts, antropóloga de la Universidad inglesa de Bristol, dijo que "el modelo no se parece al europeo actual, pero tampoco es asiático o africano, más bien es una mezcla de todos, como supongo debe ser cuando se habla de los primeros habitantes del continente".

La quijada de la que hablamos fue descubierta apenas en el año 2002, al suroeste de los Cárpatos, mientras que los restos del cráneo se desenterraron un año después.

Gracias a la técnica de datación por radiocarbono se pudo saber que los huesos tenían entre 34 y 36 mil años de antigüedad. Esto significa que hablamos del momento en que, si bien Europa estaba ocupada por el Neanderthal, ya había comenzado a compartir el territorio con el Homo Sapiens (el ser humano moderno) que había migrado desde África vía Oriente Medio.

Erik Trinkaus, profesor de antropología de la Universidad Washington en Missouri, declaró que la mandíbula es el fósil de un humano moderno más antiguo hallado en Europa. "Este rostro es el primero que muestra cómo eran los primeros humanos que se propagaron por el continente europeo", agregó.

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8 de Diciembre de 2016|11:47
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