Celebrada presencia de Aitana Alberti en la Feria del Libro

La escritora argentina Aitana Alberti, residente en Cuba, que participa en el festival de poesía de la Feria del Libro, recordó momentos de su infancia transcurrida en esta ciudad, además de mencionar la influencia que tuvieron en su obra sus padres, el poeta Rafael Alberti y la narradora María Teresa León.

Por Jorge Boccanera / Télam

Hospedada en una habitación próxima a la que ocupara en 1933 Federico García Lorca, Aitana cuenta que "esta mañana me filmaron ahí para hablar de Gonzalo Losada, su editor y el editor de mis padres y tantos otros. Es una habitación de otro mundo, tiene pintado un árbol; el tronco en el suelo y las ramas en las paredes; fue muy lindo, no la conocía, chiquita, con mucha luz".

En su infancia en Buenos Aires, evoca la escritora que era usual que su padre le recitara poemas de Lorca: "Se los sabía de memoria... los poemas para niños, 'el lagarto está llorando...', todo eso. Mi padre tenía un gran amor por Federico y decía a menudo que él debía haber muerto en lugar de Lorca".

Hija de esos dos grandes artistas exiliados republicanos, Aitana Alberti nació en Buenos Aires en 1941 en una clínica de la calle Pueyrredón y vivió en Argentina hasta 1963, cuando sus padres decidieron mudarse a Italia: "Tenía 22 cuando nos fuimos a Roma. Estuve 34 años sin regresar; volví recién en 1997".

"Tengo muchísimos recuerdos de mi infancia en Buenos Aires, la gente que pasaba por casa, Raúl González Tuñón, Pablo Neruda; los amigos que visitaban también nuestra casa en Punta del Este, a la que mi padre le puso el nombre de La Gallarda, como había titulado a una de sus obras de teatro. La casa se construyó en el 44 y está idéntica, la acabo de ver".

Extrañamente Aitana, precoz en la escritura, tiene una obra dilatada: "He escrito mucho y publicado poco", acota.

A su libro Poemas de Aitana Alberti publicado a los 14 años, le siguió un largo silencio salpicado apenas con algunos títulos de poesía -Y de nuevo nacer y A bordo de la bruma- y de prosa: Inquilinos de la soledad.

"Empecé a escribir a los 12 años, era muy secreta y escondía todo -relata-. Llevaba un cuaderno cuadriculado que aún conservo. Mi madre descubrió el escondite, lo leyó, se lo dio a leer a mi padre e hicieron una selección. Un día dijeron que me iban a hacer un regalo y me mostraron el libro. Fue una sorpresa enorme, me puse furiosa, habían violado mi intimidad. Después me encantó. Entre sus páginas reproduce un retrato mío al óleo de Raúl Soldi".

La poesía de su padre, asegura Aitana, no tiene nada que ver con ella y cuenta que una editorial chicana publicará en breve en libro bilingüe, Tantas voces que faltan, y que está cercana la salida de Cuentos persas y Cuentos cubanos.

Cada diálogo con esta mujer desemboca siempre en la figura de sus padres. Sobre el poeta, advierte que "a los 13 años él quería ser pintor, pero hacia 1920 cuando muere su padre, escribe un poema casi en estado sonámbulo y descubrió un nuevo mundo. En esos años termina de escribir 'Marinero en tierra' en el pueblito de Rute, lo manda al Premio Nacional y lo gana".

El libro que inicia en 1924 tiene una anécdota: "Mandó el original al diplomático cubano José María Chacón y Calvo, íntimo amigo de Lorca, y Chacón lo envió al Ministerio de Educación; la persona que lo llevaba debió sobornar con dos pesetas al que recibía los originales, porque estaba fuera de plazo. Y el libro ganó. En el jurado estaba Antonio Machado".

Si su padre fue una de las voces de la literatura española, no le fue a la zaga su madre, María Teresa León, novelista y directora del Teatro de la Zarzuela: "Además, en Argentina fue una activa escritora de guiones de radio y de artículos periodísticos. En Venezuela colaboró en el diario El Nacional con notas que, aunque generalmente firmaba mi padre, escribía ella".

"Fue un ser fuera de lo corriente. Y aunque nunca escribió poesía, tenía una prosa absolutamente poética. Es autora de obras de teatro, biografías noveladas y libros como 'Memoria de la melancolía', considerada la más importante autobiografía de la generación del ´27".

Una escena que cuenta el escritor soviético Iliá Ehrenburg en sus memorias, la pinta de cuerpo entero: "En la guerra civil armada con una pistolita casi de juguete arengó a unos soldados que se iban del frente de Malpica; a los gritos los insta a regresar y ellos vuelven. De alguna manera les devolvió la dignidad".

Algo de la historia familiar está en Inquilinos de la soledad, donde coloca a sus padres en un primer plano sin nombrarlos: "Son tres cuentos con un personaje -Nana, una niña andaluza- que articula las historias".

Su próximo libro, La arboleda compartida alude a las memorias de su padre La arboleda perdida, "que es una selección de más de ochenta artículos que escribí del ´93 al ´97 en el suplemento cultural del diario ABC de Madrid, con mi visión de aquello que pasaba en mi casa, mis padres y la gente que iba y venía".

Otra anécdota hace reflexionar a Aitana sobre la vigencia de la poesía; cuenta que durante una entrevista radial en Montevideo, se comunicó una oyente que dijo que uno de los poemas de su padre, A galopar era "el himno secreto de las presas políticas en los años ´70, en tiempos de la dictadura".

"Cuando le pregunté el nombre dijo 'no importa mi nombre, te hablo por todas nosotras, las que estábamos presas'; me impresionó la vigencia de la poesía en momentos límite", remarca.
"Creo que los grandes poemas son intemporales, se adaptan a las situaciones más diversas, es como si hubieran sido escritos el día anterior".

Opiniones (0)
9 de Diciembre de 2016|22:02
1
ERROR
9 de Diciembre de 2016|22:02
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    15 fotos de la selección del año de National Geographic
    8 de Diciembre de 2016
    15 fotos de la selección del año de National Geographic