Deportes

Hay que cuidar uno de los pocos clásicos que nos quedan

Maipú y Gutiérrez se volvieron a ver tras casi 3 años sin jugar en contra. Más de 3.500 personas asistieron a un espectáculo que hacía tiempo no se vivía por torneos de la Liga mendocina. La alegría fue toda Cruzada.

Como hace tiempo no se veía, un partido por Liga Mendocina tuvo un marco de lujo. Más de 3.500 personas asistieron al derby departamental entre el Deportivo Maipú y Gutiérrez.

Desde temprano los fieles coparon el estadio de calle Vergara con banderas, camisetas y gorros. Se extrañaba ese cosquilleo por ir a ver un clásico de los nuestros, esos autóctonos, los de siempre y no los modernos. Improvisados por la realidad de los clubes y la necesidad de todos de tener un juego destacado.

La siesta del miércoles se suspendió en el departamento de la calle Ozamis y la ex Bodega Giol. En la plaza del barrio La Candelaria los fanáticos del Cele armaron la fiesta y partieron caminando rumbo a la casa de sus rivales eternos. En el Patrón Santiago ocurrió lo mismo, aunque el epicentro de los Cruzados fue la plaza departamental.

Ya en el feudo de los Sperdutti y con el partido de reserva en juego las gastadas entre unos y otros comenzaron a cruzarse. Llamativamente las dedicatorias partían de un sector con nombre y apellido del hincha rival y volvía de la otra cabecera de igual manera. Bien de clásico, bien de barrio.

Es genial y lógico que esto ocurra. Si van al mismo colegio, desayunan en el mismo café, compran en el mismo super y hasta viven en la misma cuadra. La única diferencia es que en la tarde de ayer uno se calzó la tricolor y el otro la celeste.



Con el juego al borde del inicio se vivió el duelo de trapos, con los del Perro mostrando su lindo telón y los del Botellero desplegando el suyo. Canciones que van y vuelven con otra letra fueron el tentempié ideal para un partido de este tipo.

Mientras la paridad dominaba las acciones el clima fue cerrado y tenso, pero cuando Reynoso abrió el score otra vez el hermoso folclore del fútbol salpicó la tarde. “Vas a tener que pagar el asado”, le decía una chica desde la platea de Maipú a algún conocido de Gutiérrez, mientras golpeaba su puño derecho sobre su mano izquierda extendida.

Con el segundo gol del juego explotaron las gastadas y el típico "Hijos nuestros".

Final de una tarde llena de calor y color en un fútbol de Liga que muestra signos vitales cuando muchos ya lo damos por muerto.

Tal vez sea el único partido del certamen vernáculo que tenga tremenda asistencia. Difícilmente veamos en esta temporada un espectáculo igual en la Liga, por eso mismo debemos cuidarlo.

Protegerlo de los violentos que llegaron haciendo desmanes y se retiraron igual. De los que quieren impedir que este tipo de rivales se enfrenten, de los que quieren terminar de cercenar el folklore del fútbol. De los que quieren silenciar la rivalidad sana que da una canción, una gastada o una apuesta entre amigos. Tal vez eso sea lo más lindo de este deporte, por eso debemos cuidarlo entre todos.

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Opiniones (3)
4 de Diciembre de 2016|21:47
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4 de Diciembre de 2016|21:47
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  1. Lastima los disturbios de los bobos de siempre son unos salames, el resto impresionante esos son los clasicos lindos de barrio en la canchas respetando las localias ojala se sigan dando y la liga recupere de a poco mas prestigio. Aguante el futbol local SIN VIOLENCIA y lleno de clasicos!!!
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  2. CELE POR SIEMPRE EN LA LIGA!!!!! GLACIAR SPORT CLUB... TE SALUDA TU PAPA!!!! LEPROSO SEGUI COMPRANDO PARTIDOS QUE SE TE ACABAN LAS CHANCES!!!! PERRO TE ALIMENTASTE BIEN EN LA TRIBUNA??? LOS REGALITOS SON DE DOGUI... AJAJAJAJAA!!!!!!
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  3. que cantidad de gente...jajajaja
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