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El Barcelona es pura euforia, y el Chelsea explota de la bronca

La Liga de Campeones vivió hoy un episodio de fútbol elevado a su máxima potencia con el duelo entre el Barcelona y el Chelsea, que tuvo muchas cosas: épica, pelea cruenta, jugadas polémicas, dos goles inverosímiles, un tanto de Andrés Iniesta en el descuento, el pase del equipo azulgrana y la ira de su rival contra el árbitro.

El Chelsea - Barcelona fue un partido casi insoportable por la tremenda tensión vivida hasta el final. El conjunto español empató a un tanto, clasificándose por el doble valor de los goles de visita, y jugará la final ante el Manchester United de Cristiano Ronaldo.

"Estamos en la final y lo vamos a disfrutar", manifestó Josep Guardiola, el entrenador del Barcelona. "Es un gran éxito, no podemos negarlo", opinó el central Gerard Piqué. "Se nos complicó, pero cuando todo parecía perdido apareció Iniesta", añadió Lionel Messi.

Pero el encuentro tuvo otro protagonista, que se llama Tom Henning. Es noruego, ofició como árbitro y desde hoy se convierte en el personaje más odiado por la hinchada del Chelsea.

Didier Drogba, el delantero del Chelsea, explotó al final del partido y se fue directo en busca del noruego, señalándole con el dedo mientras profería mil insultos. Tuvieron que sacar al africano entre varios antes de que el conflicto pasara a mayores.

"Las protestas de Drogba sólo vinieron a aumentar el sentimiento de ira e injusticia de los jugadores del Chelsea", explicó la "BBC" en su edición digital.

El encuentro venía "caliente" por lo ocurrido en la ida. Guardiola criticó la labor arbitral de aquel partido, al entender que entonces el Chelsea había pegado mucho y no había recibido castigo.

Las jugadas polémicas se fueron sucediendo. En la primera parte, Henning sacó fuera del área una falta de Daniel Alves tras una fricción que ocurrió dentro de la zona de castigo. Si hubo falta, fue penal.

Luego, el árbitro expulsó al visitante Eric Abidal por una confusa acción sobre Nicolas Anelka cuando éste se dirigía hacia el arco defendido por Víctor Valdés.

Y más tarde llegó un claro penal de Piqué por mano dentro del área y otra confusa acción en el área española que el alemán Michael Ballack protestó con las venas del cuello a punto de escapar de su cuerpo.

Pero fue la noche de Iniesta, quien lanzó un tremendo disparo con el exterior de su bota derecha que entró junto a la escuadra izquierda de Petr Cech, quien voló para nada. Era el tiempo de descuento, el tiempo del Barcelona.

"Es el día más feliz de mi vida", reconoció Iniesta, convertido hoy en el mayor ídolo de los hinchas del Barcelona. Es un gol que, de momento, vale una final. Y, quizá, también el título.
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