Dieron el alta al niño de tres años que se sometió a un trasplante multivisceral

Agustín Acosta regresó a su casa luego de casi tres meses, tiempo que pasó internado desde la operación en la que recibió un nuevo hígado, duodeno, páncreas e intestino delgado La operación se llevó a cabo en febrero y fue realizada por primera vez en el país.

Agustín Acosta, el nene de 3 años que recibió un trasplante múltiple en febrero pasado, fue dado de alta ayer al cabo de una conferencia de prensa en el Hospital Italiano, en el que por primera vez se realizó una operación de este tipo en el país.

Eduardo de Santibañes, jefe del Servicio de Cirugía General y del Programa de Trasplante Hepático del Hospital Italiano destacó el resultado alcanzado con el "pacientito" sometido a un trasplante de hígado, duodeno, páncreas e intestino delgado.

El nene nació con una torsión intestinal (vólvolo), una afección relativamente común que debió ser operada y por eso quedó con el intestino corto y la necesidad de alimentarse por vía parenteral (por vena).

Tras dos años de espera, el 4 de febrero recibió el implante de los órganos afectados y desde entonces estuvo internado para recuperarse.

Tres meses después, en la rueda de prensa en la que se anunció el alta estuvieron parte del equipo de cirujanos, gastroenterólogos, pediatras y especialistas en terapia intensiva pediátrica.

El jefe del Programa del Trasplante Intestinal, Rodrigo Sanchez Clariá, puso de relieve que Agustín se alimenta por boca y que el hospital prevé un "apretado" seguimiento del posoperatorio durante un año.

La "excepcional" intervención, sin antecedentes en Argentina y con algunos casos en Estados Unidos, fue necesaria porque Agustín desarrolló una cirrosis que demandó el trasplante para resolver el problema hepático e intestinal, señaló Santibañes.

Tras las explicaciones de los especialistas a la prensa, los médicos presentaron al niño, que apareció en el auditorio del Hospital Italiano con un barbijo y en brazos de su abuela, una humilde mujer de nombre Ermelinda.

"Estamos muy felices y agradecidos, lo vemos bien a él y nos ponemos bien nosotros. No tenemos apuro en irnos de acá porque Agustín está muy bien atendido", dijo Ermelinda mientras el nene mostraba sus juguetes, se interesaba en las cámaras y tiraba besos y saludos.

La situación fue observada con satisfacción por los médicos que componen el equipo y en particular de Mateo Ferrero, de Terapia Intensiva Pediátrica, que desarrolló un importante vínculo con Agustín.

"El nene tiene una recuperación espléndida, se ríe, juega, come, aprende a hablar, estamos muy contentos", detalló Mateo.

La gastroenteróloga Verónica Busoni informó que el niño "tiene por delante un año de controles permanentes".

"Si en estos tres meses de posoperatorio los controles de laboratorio eran diarios, en el año que sigue serán de dos o tres por semana", detalló.

"Los fármacos para él son de por vida, con el foco puesto en evitar el rechazo y las infecciones", explicó Busoni. La mamá del niño, una joven de 19 años, prefirió no enfrentar las cámaras y la requisitoria periodística.

Agustín permanecerá alojado con su madre y su abuela Ermelinda en un hogar Ronald Mc Donalds ubicado muy cerca del Hospital Italiano, en el barrio de Almagro, que facilitará el contacto de los médicos con su "pacientito".
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22 de agosto de 2017 | 03:00
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