Descubren cocaína en un cargamento de pescado congelado

Ocurrió en Puerto Madryn y lo descubrió Gendarmería Nacional.

Personal de Gendarmería Nacional decomisó cientos de kilogramos de pescado para exportación ante la sospecha de que en la sustancia se escondía clorhidrato de cocaína líquido, de máxima pureza.

La presencia del estupefaciente fue confirmada por el olfato de los perros antinarcóticos de 3 organismos federales y por los reactivos químicos utilizados por 2 fuerzas de seguridad dependientes del Ministerio del Interior.

Parte de ese decomiso fue trasladado a laboratorios de Gendarmería Nacional y de la Dirección General de Aduanas, para pruebas químicas sobre el contenido de los elementos secuestrados y exámenes cromatográficos tendientes a ratificar -o no- lo obtenido al momento del procedimiento.
 
La intervención de la Gendarmería Nacional se produjo en la madrugada del jueves 30/04, cuando un llamado telefónico anónimo advirtió acerca de un camión que -con determinadas características de marca, color y tipo- transportaría una carga ilegal, supuestamente de drogas.

Inmediatamente fue alertado el personal que Gendarmería apostado en el puesto de control caminero fronterizo interprovincial de Arroyo Verde, sobre la Ruta Nacional 3, en el límite entre Chubut y Río Negro.

Esos efectivos, integrantes del Escuadrón Móvil de la Agrupación XIV Chubut de Gendarmería Nacional, esperaron el paso del transporte, en conjunto con efectivos policiales chubutenses.

Una vez confirmado el arribo del camión, los gendarmes lo escoltaron hacia Puerto Madryn, donde ingresó a la Zona Primaria Aduanera de la Aduana local, dentro del predio ubicado en las puertas del Muelle Almirante Storni.

Como se trata de un sitio jurisdicción de la Dirección General de Aduanas, en el que también tiene poder de policía la Prefectura Naval Argentina, a la Gendarmería se le sumaron integrantes de esos otros 2 organismos nacionales.
 
De San Antonio a Mar del Plata

El cargamento bajo custodia ingresó a Puerto Madryn en un container con equipo de refrigeración para el traslado de productos supercongelados.

Ese contenedor llegó con sus puertas cerradas y un precinto que habría sido instalado por algún despachante de aduana de San Antonio Este y que debería contar con la supervisión o certificación de los inspectores de la Aduana de esa zona.

El camión habría sido despachado por la empresa Camaronera Patagónica, con planta procesadora de pescado de San Antonio Oeste, en Río Negro, a 280 kilómetros al norte de Puerto Madryn; con destino el puerto de Mar del Plata, donde sería recibido por Costa Brava SRL.

Sin embargo, el llamado anónimo alertó que ese camión nunca iría hacia Mar del Plata sino que viajaría hacia Madryn.

La presencia del camión en Arroyo Verde fue la confirmación de que el llamado anónimo podía ser cierto.
 
Para los perros, hay droga

Una vez en la Zona Primaria Aduanera de Madryn, facultados por lo establecido en las normas vigentes y por la Ley 23.737 contra el narcotráfico, el personal de Aduanas y del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) autorizó a las fuerzas de seguridad (Gendarmería y Prefectura) a ingresar al container con los canes antinarcóticos que tienen esas entidades.

A los 2 perros de la GN y la PNA se les sumó un 3er. animal especialmente entrenado en la detección de drogas que posee la Dirección General de Aduanas (DGA).

Los 3 perros habrían intentado 'destrozar' sólo una veintena de las aproximadamente 2.400 cajas de 'troncos' de merluza que tendrían como destino final el puerto de Ámsterdam (Holanda).
 
Ese indicativo de los canes provocó que quienes intervenían sobre la carga resolvieran retirar las cajas del interior del container para analizarlas con mayor minuciosidad, pero al descongelar algunas de ellas para observar lo que contenían, se encontraron con que solamente tenían en sus manos, para analizar, agua de descongelamiento y carne de pescado.

Hubo desorientación, ya que comenzaron a sospechar que estarían ante un container que anteriormente podría haber sido utilizado para algún transporte de narcóticos, y que el olor persistente en la estructura habría contaminado la carga que ahora tenían ante sus ojos.

El personal de la Aduana apeló entonces a un aparato tecnológico tipo 'sonda' para ingresarlo a las cajas sin tener que manipular la mercadería ni violentar el envase; aunque debieron sortear gruesas dificultades de manipulación hasta conseguir un resultado desalentador.

Sin embargo, algunas gotas de ese 'agua' de deshielo fue sometida al test químico presuntivo, procedimiento consistente en ingresar parte de la sustancia a unos pequeños frasquitos angostos en cuyo interior hay un reactivo líquido que toma una determinada coloración característica ante la presencia de clorhidrato de cocaína.

Las gotas de agua, aparentemente, hicieron que el reactivo tomara la coloración genérica que los sabuesos esperaban, lo que les sirvió como segunda confirmación sobre la presencia de estupefacientes.

Los uniformados se sorprendieron cuando a uno de ellos se le ocurrió probar con someter a la prueba química una porción diminuta de carne, del interior de uno de los 'troncos' de merluza, la que también habría dado positivo
 
Extracciones para muestras

De esa veintena de cajas señaladas por los perros como sospechosas, se habría seleccionado una al azar para que la Aduana la sometiera a análisis en sus laboratorios ubicados en Ciudad de Buenos Aires, mientras que otro tanto tendría previsto realizar Gendarmería, con tecnología de punta en sus propias instalaciones.

Ambos laboratorios podrían anunciar los resultados entre el lunes y martes próximos.

Todos los especialistas en la materia, consultados por Urgente24, coincidieron en que “no se conocen químicos, que puedan ser utilizados en el procesamiento de pescados, que puedan hacer reaccionar de esa manera a los testeadores líquidos ni confundir a los perros sabuesos, al punto de poder hacer creer que se está ante drogas cuando en realidad es otra sustancia”.

Además, entre los funcionarios intervinientes surgió inmediatamente el interrogante de por qué motivo los tres perros se “plantaron” ante esas cajas y no sobre el resto del envío, cuando supuestamente toda la mercadería debería haber recibido el mismo tratamiento, y con los mismos productos, en la misma planta pesquera; lo que haría que tengan el mismo olor ante el olfato de los perros.

Si los laboratorios ratificaran los resultados presuntivos, las sospechas apuntan a la posibilidad que la carne del pescado podría tener “inyectada” la cocaína líquida, tal como habrían detectado en envíos realizados desde otros países hacia el mismo destino, incluso con casos en que se remitían flores embebidas en cocaína líquida, miel o vino mezclados con la misma sustancia, lo que luego se destilaba para la extracción final.

Fuente Urgente 24
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19 de septiembre de 2017 | 11:35
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