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De la Hoya extraña la acción, pero dice estar feliz en su retiro indoloro

Apenas dos semanas después de colgar los guantes, tras 17 años haciendo historia en los cuadriláteros, Oscar de la Hoya asegura que aún extraña la acción y la rutina del boxeador, pero se alegra de ver ahora los golpes desde el otro lado de las cuerdas.

"Ahora los golpes los agarra otro, y yo miro", añade De la Hoya, quien el pasado 14 de abril anunció su retiro tras una fructífera carrera en la que amasó una fortuna y el cariño irrevocable de su fanáticos.

A sus 36 años, De la Hoya no tiene ninguna duda de cuál va a ser su futuro.

"Dedicarle más tiempo a mi familia, y seguir en el boxeo, ahora como promotor", añadió. "Quiero ponerle a este negocio el mismo empeño, voluntad y energía que puse para llegar a ser campeón".

Para De la Hoya ahora es más importante que cada cartelera boxística que promociona su empresa Golden Boy Promotions, "tenga el mismo brillo de mis peleas".

Ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona-1992, De la Hoya dejó el boxeo profesional con un récord de 39 victorias y seis derrotas, 30 de esos triunfos por nocaut.

En su carrera cosechó 10 campeonatos mundiales profesionales en seis categorías diferentes, desde las 130 a las 160 libras.

"Son muchas cosas que no se pueden olvidar de ahora para luego, muchos momentos emocionantes que viví, pero igual ahora tengo otra misión, y es seguir ayudando con mi esfuerzo a los boxeadores, y sobre todo a los de origen latino", manifestó.

Actualmente, un 78% de los púgiles que tiene De la Hoya firmados son latinoamericanos, entre los que destacan los mexicanos Juan Manuel Márquez, David López, Abner Mares y los cubanos Joel Casamayor, Erislandy Lara y Yan Barthelemy.

"Es importante que ellos tengan todas las oportunidades, porque en este negocio lo más importante son los boxeadores", subrayó. Nacido en el este de Los Angeles en el seno de un humilde hogar de inmigrantes mexicanos, De la Hoya logró asentarse por igual en la fanaticada estadounidense como en la de habla hispana, dándole al boxeo una connotación de espectáculo televisivo nunca antes alcanzada.

Su popularidad le hizo el boxeador que más altos ingresos alcanzó en la historia del deporte, sin ser un peso completo, recaudando más de 696 millones de dólares en 19 carteleras por el sistema de PPV (pague por ver).

"Como dije el día que me retiré, creo que el verdadero significado de mi carrera no estaba en ganar o perder, sino en el don de compartir mis peleas con todos los aficionados, de significar tanto para tantos", apuntó.
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