Henning Mankell se despidió de su gran personaje

El escritor sueco anunció el "retorno y adiós" de su célebre inspector Kurt Wallander, protagonista de la serie de novelas policiacas con las que conquistó fama mundial. Se manifestó admirador Gabriel García Márquez. "¿Cómo sería vivir en un mundo sin sus libros?", se preguntó

Por Gabriela Mayer / dpa

"Hace diez años escribí lo que creí sería la última ficción de Wallander. Pero hace dos semanas, finalicé una nueva historia de Wallander, que se publicará en Suecia en agosto", declaró Mankell (foto), visitante estelar de la 35 Feria del Libro de Buenos Aires, en conferencia de prensa.

"O sea que cambié de opinión. Me tomó diez años decidirme a escribir un libro más. Ustedes verán al final de ese libro que me será imposible escribir uno más. No significa que muera, no muere, pero sucede algo que me hace imposible escribir una nueva historia sobre él", apuntó Mankell.

El volumen de unas 600 páginas, en el que su personaje literario cercano al antihéroe se convierte además en abuelo, se publicará en agosto en Suecia y en español seguramente llegará en 2010.

Casado con Eva Bergman -hija del célebre cineasta sueco-, explicó por qué se decidió a escribir una nueva historia con el policía como protagonista. "De golpe me di cuenta de que no había escrito realmente un libro sobre su vida. Por eso decidí escribir un nuevo libro. Y ese libro comienza en abril de 1983".

La nueva historia de Wallander, que probablemente se titulará en español El hombre inquieto (The worried man), se inicia en la oficina del entonces primer ministro Olof Palme, dos años antes de que sea asesinado.

El autor de Asesinos sin rostro, El hombre sonriente y La quinta mujer señaló que nunca tuvo una novela que no diera ganancias. "Pero lo que pasó con las historias de Wallander es que gané muchísimos lectores. Eso me sorprendió un poco. Aunque nunca se puede saber qué tipo de libro conquistará a mucha mucha gente. Si uno pudiera pronosticarlo, todo el mundo escribiría ese libro; espero que nunca estemos en condiciones de darle una respuesta a esa pregunta".

Como ejemplo de la popularidad de su célebre inspector, Mankell relató que poco antes del referéndum celebrado en Suecia en 1994 sobre la adhesión a la Unión Europea se encontraba caminando por una calle de Estocolmo y se le acercó un hombre mayor y le pidió permiso para hacerle una pregunta, la que formuló con toda seriedad.

"Me gustaría mucho saber qué va a votar el señor Wallander, si sí o no a la Unión Europea". A lo que Mankell rápidamente pensó y respondió: "Creo que el señor Wallander votaría lo contrario que yo", y se fue lo más rápido posible.

"Me pregunto cómo es tan popular en tantos países, y podría ser por lo que llamo el 'síndrome de la diabetes'. Cuando había escrito tres novelas le pregunté a una doctora amiga qué enfermedad podría tener este hombre, y ella inmediatamente respondió: 'diabetes'". "Por eso le hice contraer diabetes y eso lo hizo aún más popular. Porque la gente se enferma en la vida real de diabetes. ¿Alguien se puede imaginar a James Bond enfermando de diabetes?", interrogó con humor.

Su última novela, El Chino, fue publicada en cinco lenguas simultáneamente hasta llegar a ser traducida a 41 idiomas. "Por primera vez en mi vida tuve la experiencia de editar un libro no sólo en sueco y luego esperar la publicación en otros países", contó con satisfacción.

"Sé que mis libros pueden encontrarse en más de cien países. Eso solamente puede alegrarme, ya que uno escribe para que lo lean", apuntó el también dramaturgo, que divide su tiempo entre Suecia y Maputo, la capital de Mozambique, donde dirige el Teatro Avenida.

Respecto a las descarnadas descripciones que habitan sus novelas policiales, que Mankell utiliza para revelar las contradicciones de la sociedad, explicó: "Sea lo que sea que escriba, lo que suceda en mi imaginación, la realidad siempre es peor. En mi imaginación nunca puedo pensar sobre cosas tan horribles como las que suceden en la realidad".

Entre sus escritores preferidos del género policial nombró a Thomas Harris, Graham Greene y John Le Carré. En cuanto a autores en general, "hay tantos, que no se puede elegir uno". Sin embargo, Mankell mencionó en particular su admiración por García Márquez. "¿Cómo sería vivir en un mundo donde Johann Sebastian Bach nunca compuso su música? ¿Cómo sería vivir en un mundo donde García Márquez no escribió sus libros? Estaría muy vacío", sostuvo.

El escritor nacido en Estocolmo en 1948 aseguró que "siempre soñó visitar Buenos Aires", aunque jamás habría visitado Argentina durante la última dictadura militar. A la vez confesó no saber mucho de literatura argentina, y señaló que se llevará varios libros en su maleta para intentar remediar esa situación.

Mankell, que se mostró indignado por el analfabetismo en el mundo y que afecta duramente a Mozambique, recalcó que eliminarlo costaría una cifra importante, tanto como lo que "en Europa usamos cada año para comprar alimentos para perros y gatos". "La gente que no sabe leer ni escribir perdió una de sus manos", se quejó con apasionamiento.

"Fui a Africa porque quería ver el mundo fuera del egocentrismo europeo. Eso fue hace mucho, ya que soy un hombre muy viejo. Pero la razón por la que actualmente regreso a Africa es la misma. Solía decir que Africa me hizo un mejor europeo, porque pude ver cualidades del mundo, de la vida humana, mejor desde dos perspectivas que una", apuntó el autor del ensayo "Moriré, pero mi memoria sobrevivirá" sobre el impacto del sida en ese continente.

"Estoy muy enojado cuando veo cómo el continente africano es tratado por el resto del mundo", señaló Mankell. "Soy suficientemente viejo para recordar cuando la literatura sudamericana llegó a Europa y cómo cambió completamente el mundo. Y puedo decirles lo que ocurrirá: muy pronto la literatura africana tendrá el mismo impacto en Europa que alguna vez tuvo la sudamericana", dijo, y se manifestó confiado en vivir lo suficiente para presenciar "ese momento maravilloso".

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