¿La pelota no dobla?

Este libro, que analiza filosóficamente la vivencia futbolística cotidiana y algunas de las perplejidades a las que el fútbol nos expone, no pretende encontrar soluciones a los "problemas" del juego sino ensayar respuestas que permitan comprender y disfrutar más plenamente la pasión por este deporte.

Por César Torres y Daniel Campos

En este sentido, al abordar, entre otros, temas de ética y estética futbolística, el libro cuestiona qué fútbol queremos y qué queremos del fútbol. Es decir, la propuesta  es debatir qué tipo de actitudes y comportamientos hacen la préctica del fútbol más razonable, saludable, satisfactoria y significativa.

Creemos que la indagación filosófica en torno al fútbol es un ejercicio que beneficia a todos aquellos que se inquietan ante las preguntas punzantes que la vorágine de la práctica del deporte nos plantea.

Por ello, el propósito de ¿La pelota no dobla? Ensayos filosóficos en torno al fútbol es también una propuesta al lector para que se adentre en las perplejidades que encuentra y “vive” en el fútbol, y para que desarrolle un itinerario filosófico personal.

Prólogo
de Ángela Aisenstein

Tal como se desprende de las narraciones de los compiladores y demás autores de este libro (que nos dan pistas de algunas cuestiones personales en relación a la escritura de los capítulos), también adhiero a los textos que dan cuenta de las motivaciones y vicisitudes que acompañan los procesos de producción. 

En este sentido, ante la invitación a escribir el prólogo, me tomo el atrevimiento de contar mis sentimientos y sensaciones frente a la convocatoria misma y a la primera lectura de ¿La pelota no dobla? Debo reconocer que inicialmente me “asustó” la idea de presentar un libro sobre fútbol (deporte de ethos masculino como pocos), escrito totalmente por hombres y todos filósofos de formación. Para usar un término que aparece en el texto, me sentí triplemente “foránea”: mujer, no practicante ni espectadora de fútbol (aunque identificada por influencia paterna con Boca Juniors), ni filósofa (con formación en educación y en educación física). Ante ese panorama, decidí que la mejor aproximación a la obra, aun desde una postura de alteridad, era manteniendo la mente abierta para ser permeable a las palabras. A la vez para tratar de advertir cuál/es era/n el/la/los/las lector/a/es/as imaginado/a/os/as por los autores de modo de poder dirigirme a todos ellos en estas líneas.

Eso sí, esperaba que no fuera solamente un libro de filosofía escrito para filósofos; es decir, que no fuera un texto erudito para aquellos que comparten la erudición, “el código”. Y así fue como me asomé a las páginas de ¿La pelota no dobla?, con algunas dudas, y no exenta de prejuicios: ¿esperarán los compiladores que someta el texto a la lectura pedagógica? ¿Será eso de su interés y del interés de los posibles lectores?

También con algunas certezas: advertí estar frente a un libro del cual podía aprender mucho; con la expectativa de que los abordajes que cada uno de los autores hiciera del fútbol, desde la filosofía (y desde distintas corrientes filosóficas), ampliara y diversificara mi mirada y la de todos los potenciales lectores sobre el deporte en general y el fútbol en particular.  Una vez “adentro”, fue muy agradable y promisorio (para el trayecto que tenía por delante) encontrar filósofos que aún se asombran frente a las perplejidades del deporte (como todos los amantes del fútbol) y que, a la vez, sienten el compromiso de colaborar en la elucidación y comprensión del mismo por parte del colectivo de “hinchas”, torcedores y simples aficionados. 

Y que además expresan la voluntad pedagógica de trasmitir a los lectores las herramientas teóricas y metodológicas necesarias para que el conocimiento que se genere no sea por una aquiescencia dogmática a “palabras sabias”, sustentadas en el criterio de autoridad. Con el sesgo del oficio debo también anticipar que, desde esa primera lectura, miré al libro como una herramienta extremadamente interesante para todo profesor de educación física, técnico o entrenador deportivo, dirigente y periodista deportivo. Tomo algunas de las ideas vertidas en el libro, que son parte del “pan de cada día” de la tarea de estos profesionales del deporte y tema de conversación de todo grupo de aficionados, el día después de un partido de arbitraje polémico, para ejemplificar a qué me refiero.

Ante circunstancias polémicas, los amantes del fútbol, muy a menudo repiten, casi en trance, que “las reglas son para cumplirlas”.  Este libro permite avanzar más allá de la afirmación anterior, no para negarla sino para “sacarle el jugo” a la vinculación con las normas que esta práctica social genera. El texto reconoce que el deporte, además de los bienes internos que lo constituyen, es para los profesionales de la educación física, la preparación física y la conducción de equipos deportivos (es decir, todos aquellos que desean formar “buenos jugadores”), una excusa para enseñar otras cosas, entre las cuales está la posibilidad de tener una relación inteligente y satisfactoria con las normas.

Si alguno de los lectores tiene miedo de “meterse” con lecturas filosóficas (quizá porque en la biografía de formación de cada uno de los autores, las mismas cargan con el estereotipo de “densas”), anticipo que no deberán sentir temor a las propuestas en estas páginas. Es un libro ameno, ágil en su lectura, pero que no oculta la textura, ni el know how que cada autor porta y que colocó en su escritura.

El libro “abre puertas” a marcos filosóficos que luego pueden ser recorridos más extensa e intensamente por todos aquellos en los que “prenda” el interés por este ejercicio de conocimiento y comprensión del deporte. Aporta desde la filosofía y también desde la vivencia y experiencia de los autores con el deporte y especialmente con el fútbol. Por lo anterior puede decirse que no es un libro de filósofos de gabinete que pretende enseñar a los legos a pensar filosóficamente el deporte.  Otro de los temas que desvelan a los profesores de educación física y educación deportiva, y que el libro no elude especialmente porque se aboca al fútbol profesional, es el de la competencia: ¿deseable?, ¿necesaria?, ¿parte de los bienes intrínsecos del deporte?, ¿moralmente condenable? La lectura de los capítulos del libro ayuda a pensar y argumentar tanto en contra como a favor de la ingenua y remanida frase “el deporte es escuela de valores”.

Debo decir que disfruté imaginándome estas conversaciones con mis alumnos de profesorado y licenciatura en educación física, por lo que descubrí que también es un texto oportuno para los formadores de profesores, técnicos deportivos, planificadores del deporte, dirigentes y periodistas deportivos.

Obviamente pueden ser buenos lectores los filósofos y los sociólogos, los historiadores, los especialistas en comunicación, los antropólogos y demás científicos sociales y estudiosos de la cultura, que están interesados en “entrarle” al estudio de la sociedad por la vía de esta práctica que es el deporte. Éstos probablemente se posicionarán de diversa forma respecto a cada capítulo. A modo de ejemplo, reconocerán posturas filosóficas cercanas a un formalismo por momentos difícil de hallar en los referentes de la realidad deportiva. Otros preferirán tomar distancia de algunas posturas extremadamente pragmáticas o utilitaristas. Otros más acordarán que “las” deportistas tienen lugares acotados en el libro, pero darán la bienvenida a esas presencias. Es de esperar que ninguno de ellos salga “indemne” del recorrido por estas páginas.

(…)

De ¿La pelota no dobla? Ensayos filosóficos en torno al fútbol, de César Torres y Daniel Campos (compiladores). Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2006. 272 páginas.

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11 de Diciembre de 2016|03:30
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