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Álvaro Negredo, la reencarnación de Gabriel Batistuta

La Fiera de Vallecas, que suma la mitad de los 38 goles del Almería, asegura que aprendió sus movimientos ofensivos del ex punta argentino. Mirá un video.

La afición del Real Madrid todavía se pregunta cómo es posible que no vista de blanco. Y es que nadie comprende que se le dejase escapar después de marcar 18 goles en Segunda con el Castilla y se mantuviese en el primer equipo a Saviola, y tampoco que no se le recuperase el pasado verano después de anotar 10 goles en su debut en Primera con el modesto Almería. Pero así fue.

Álvaro Negredo (Madrid, 1985) tuvo que buscarse las habas lejos de su casa como otros muchos canteranos madridistas, no por carecer de talento sino por no ser mediático. Quizá la directiva merengue pensó que un futbolista que no vende camisetas y sin glamur no encajaba en un vestuario con aroma a Channel y prescindió de él en contra de la opinión del responsable de la cantera, Míchel, que insistía en que Negredo solo necesitaba una oportunidad para explotar como futbolista.

Al Animal, como lo bautizó su compañero Piatti por su potencia, solo le han hecho falta dos años para dejar en evidencia al Madrid. Suma 19 goles en un equipo que lucha por no descender, media Europa se pelea por él e incluso el club blanco medita enmendar su error y recomprarlo por 7 millones de euros. Es el resultado de la espectacular progresión futbolística de Negredo, una evolución que, sin embargo, no sorprende a sus ex compañeros, como el deportivista Filipe Luis o el central del Celta Rubén, que compartieron vestuario con él en el Castilla hace cuatro temporadas. "Soldado jugaba más, pero Negredo ya apuntaba maneras y tenía pinta de que iba a triunfar como lo está haciendo", señala Filipe. "Se veía que iba a llegar muy lejos", añade Rubén.

"Jugué muchos partidos en plazoletas, de banco a banco. Ahí aprendía a jugar a esto"

Álvaro Negredo pertenece a esa estirpe de futbolistas en peligro de extinción forjados en la calle, en esas pachangas jugadas sobre el asfalto o la tierra en las que los bancos o los bajos de un coche ejercen de improvisadas porterías. Partidillos en los que el mejor es el que más regatea y no el que más corre. Lo saben bien en el barrio madrileño de Vallecas, en donde aún retumban los zambombazos de Negredo que, de niño, se pasaba el día jugando al fútbol. "Soy un futbolista de plazoleta. He jugado muchísimos partidos de banco a banco. Ahí aprendí a jugar a esto", apunta.

De la calle pasó a una escuela de fútbol de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), en la que se le recuerda por su escasa querencia por el esfuerzo físico, y luego a los cadetes del Rayo Vallecano, el equipo de su barrio natal, que suele visitar con su novia siempre que puede. En el Rayo, del que es socio, despuntó por su olfato de gol y se ganó un sitio en el Madrid.

Avalado por sus goles fue creciendo hasta llegar al filial merengue. Allí coincidió con el valencianista Mata, el deportivista Filipe Luis, el mediapunta del Getafe Granero, el central gallego del Celta Rubén o el punta del Getafe Soldado, que le condenó a la suplencia. Pero cuando este último subió al primer equipo, Negredo respiró. Se hizo indiscutible y pese a que el Castilla descendió a Segunda B, acabó como uno de los máximos realizadores de la categoría con 18 tantos. Parecía su pasaporte al Madrid, pero Schuster no apostó por él.

Dépor y Osasuna intentaron entonces su fichaje, pero Negredo quería jugar y prefirió irse al recién ascendido Almería, que pagó tres millones de euros. Debutó en Riazor y lo hizo como los grandes jugadores, con un gol a los 19 minutos de partido. Era la carta de presentación de un futbolista de 1,85, goleador, hábil en el desmarque, potente, letal en el juego aéreo y con un potente disparo. Un delantero casi perfecto y con unas características parecidas a las de su ídolo, el ex delantero argentino Gabriel Batistuta. "Cuando era niño jugaba a ser Batigol. Veía todos sus partidos por la tele y me fijaba en sus movimientos. Me impresionaba lo bien que remataba de cabeza. Quería ser como él", señala.

Y poco a poco lo está logrando. "Ha progresado mucho. Antes encaraba mucho al rival con el balón y ahora, debido a su poderío físico, protege la pelota y juega muy bien de espaldas. Es casi imposible de defender. Hay pocos delanteros en la Liga más determinantes que él y creo que acabará siendo el 9 de la selección", dice Filipe Luis. "Es muy completo. Tiene una gran facilidad para situarse en el sitio adecuado para rematar y acertar. Defenderlo es muy difícil. Yo no le conozco ningún talón de Aquiles", apunta el céltico Rubén.

Con solo 23 años, Negredo es el segundo máximo goleador español de la liga y un delantero fantástico. Hoy regresa a A Coruña, en donde muchos piensan que con él vestido de blanquiazul, el Dépor regresaría a la Champions, seguro.

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