Quino firma miles de ejemplares en el Día del Libro

El más universal de los humoristas gráficos argentinos y padre de Mafalda, firmó sin descanso en Barcelona miles de ejemplares de la legendaria tira, traducida a más de veinte idiomas, originando largas filas en el Día Mundial del Libro y de Sant Jordi. Además, se sacó fotos con quien se lo pidiera.

Hoy, Día Mundial del Libro y de Sant Jordi, patrón de Cataluña, quiere la tradición que las chicas regalen un libro a su amado o compañero y ellos les devuelvan el gesto con una rosa.

En una de las carpas montadas para que los autores firmen ejemplares el Día del Libro en la capital catalana, se formó una larga fila: allí firmaba Joaquín Salvador Lavado, Quino, quien en días pasados informó a sus lectores de que se tomaría un descanso, aunque prometió regresar renovado.

Interrogado sobre a qué dedicará su "año sabático", Quino -mientras ponía atención al nombre al que debía dedicar el libro- respondió que tratará de "buscar un nuevo estilo".

"Me parecía que después de más de 50 años de publicar ininterrumpidamente mi obra, debía pararme para pensar, crear otro estilo", añadió el dibujante ilustre, que no paraba de firmar comics, libros o colecciones enteras que le pedía gente de toda edad y procedencia.

"Sentía que era como una estafa seguir", añadió, mientras estampaba un "Feliz cumpleaños, Mercedes" a una lectora que había venido desde Zaragoza y que se enteró de la presencia de Quino y aprovechó para "regalarse" un libro. "Es un placer conocerlo", le decía una ecuatoriana que dijo haber empezado a leer con Mafalda.

Quino, imperturbable bajo el primer sol arrasador de esta primavera boreal, sigue firmando, agradeciendo siempre los cumplidos. Un responsable de la editorial Random House, su editora, le trae una cerveza que agradece "porque está haciendo un calor de locos", comenta Quino, a quien un grupo de adolescentes le pide dejarse fotografiar con ellas, mientras le firma los ejemplares adquiridos en la tienda de al lado.

"Soy de Venezuela y siempre lo he leído y me encanta. Muchas gracias, señor Quino", le dice una mujer que lleva un niño en brazos. "Usted me enseñó a pensar leyendo y riendo. Algo muy difícil", le susurra Susana, una argentina de paso que no quiso perderse la oportunidad.

"Aquí le traigo un tributo: este libro lo escribí yo y lo dibujó mi amigo, José Cortés", dice Natalia Martínez, chilena, y le entrega un libro que consiste en un cartón doblado. Titulado Niño arsenio, el modesto libro "forma parte de un proyecto de los cartoneros argentinos", explica Natalia quien dice a Quino que se inspiró en una frase de Miguelito (uno de los personajes de Mafalda) para crear la historia.

Quino nació en Mendoza (Argentina) en 1932 y Mafalda en 1964 con su aire escéptico, su humor mordaz y representante de la clase media argentina de entonces que aprovechaba cuanta circunstancia se le presentaba para criticar con inteligencia y humor.

A juzgar por lo visto, el público seguidor de la rebelde criatura no tiene edad y sorprende la cantidad de adolescentes y jóvenes que se preocupaban por comprar algún ejemplar para hacérselo firmar al autor y fotografiarse con él.

Fuente: AFP

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