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El racismo, un flagelo difícil de erradicar en el "calcio"

Los actos de carácter racista en los estadios de fútbol italianos, lejos de disminuir constituyen un flagelo muy difícil de erradicar, como lo demuestra el último que tuvo lugar en Turín el fin de semana pasado.

Balotelli, internacional Sub-21 con Italia, es hijo de inmigrantes ghaneses pero fue criado por una familia italiana de la que tomó su apellido, mientras que el de sus verdaderos padres es Barwuah.

La afición de Turín comenzó a insultarlo desde el minuto 4, pero en la segunda parte los cánticos arreciaron cuando marcó el gol de los lombardos, y luego por su papel en la expulsión del centrocampista portugués de la Juve Thiago, cuando se quedó tendido en el césped tras una entrada que no parecía demasiado peligrosa.

Basándose en "la reiteración encarnizada de comportamientos deplorables, que no tienen nada que ver con la pasión deportiva", el juez deportivo sancionó al club con un partido a puertas cerradas, lo que cumplirá el 3 de mayo al recibir al Lecce.

Por su parte, el presidente de la Juventus, Giovanni Cobolli Gigli, emitió un comunicado de condena de los cánticos racistas dirigidos contra el jugador de raza negra.

"En nombre de la Juventus y de la gran mayoría de nuestros aficionados quiero condenar enérgicamente los cánticos racistas contra el jugador del Inter Milán Mario Balotelli", dice en ese comunicado.

"No hay excusas ni justificación para esta clase de comportamiento. Los aficionados al fútbol pueden exaltarse pero episodios como estos son inexcusables", agrega.

No obstante, el juez, por su parte, lamentó la pasividad del club y del resto de los aficionados, que no hicieron nada para evitar la situación.

La policía italiana está estudiando los videos de lo sucedido para intentar identificar a los responsables.

Según Marcello Nicchi, presidente de la Asociación de Arbitros Italianos (AIA), éstos son graves.

"Los cánticos racistas dirigidos contra Balotelli son muy serios, la UEFA y la FIFA siempre hablan de eliminarlos. Los árbitros no tienen poder para detener un partido pero pueden informar de lo ocurrido a las autoridades competentes", aseguró.

Pero el flagelo del racismo no es exclusivo contra los jugadores de origen africano. El defensa rumano Cristian Chivu, también del Inter, denunció al año pasado asctitudes xenófobas contra él y sus connacionales.

"¿Es acaso posible que los rumanos seamos todos delincuentes?
Es fácil estigmatizar a todo un pueblo por algunas manzanas podridas. Pasa en todas partes. Dejemos de escondernos. En todos los estadios escucho gitano ve a trabajar de albañil", señaló Chivu.

La Unión Europea de fútbol (UEFA) ha tomado medidas contra el racismo en Italia, en particular, donde entre 2005 y 2007 se registraron 134 actos de este tipo en las diferentes divisionales. Sin embargo, por ahora los resultados son muy pobres.
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7 de Diciembre de 2016|13:24
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