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Llegó la era del anti-glamour: Safina domina el tenis femenino

La rusa, nueva monarca del tenis femenino mundial, llegó al tope del ranking de la WTA con una sencilla fórmula: mucho tenis y poco "show-business".

¿Buenas noticias para el tenis? Tras una larga temporada en la que el "glamour" y las apariencias fueron clave para ser una estrella, la rusa Dinara Safina dominará desde mañana el ranking mundial con una sencilla fórmula: mucho tenis y poco "show-business".

"De momento me importa sólo el tenis, quiero concentrarme sólo en eso", dijo a la agencia dpa durante una entrevista telefónica la rusa de 22 años, protagonista de un hito sin antecedentes en su deporte: ella y Marat Safin son los únicos hermanos en la historia del tenis individual en haber alcanzado el número uno del mundo.

"¡Hasta hace muy poco no lo sabía! Cuando me dijeron que somos la primera familia en haber logrado algo así... Es un honor, y estoy muy orgullosa de mi hermano, que lo ha hecho todo en el tenis".

Marat, de 29 años, está jugando su última temporada, lejos del asombroso y explosivo tenis que lo llevó a conquistar dos Grand Slam y a trepar con 20 años al número uno del mundo.

Pese a que compartieron varios años en el circuito, los Safin no habían sumado fuerzas en dobles hasta enero de este año, cuando disputaron la Copa Hopman. ¿Lo intentarán en los tres Grand Slam que restan antes de que Marat dé el adiós?

"Es mi hermano mayor, él es el que toma las decisiones", responde en su fluido español Safina antes de abandonar su timidez: "¡Pero a mí me encantaría!".

El logro de los hermanos Safin es inédito en el tenis individual -los zimbabuos Cara y Byron Black fueron número uno en dobles-, aunque tiene antecedentes en otros deportes.

En el esquí alpino, por ejemplo, donde la croata Janica Kostelic conquistó cuatro oros olímpicos, mientras que su hermano Ivica fue campeón mundial. El éxito en el esquí también acompañó a los españoles Paco y Blanca Fernández Ochoa.

De hermanos estrella también sabe el baloncesto: Cheryl Miller era considerada a principios de los '80 la mejor baloncestista del mundo, ganadora del oro olímpico en Los Angeles 84. Su hermano Reggie, un año menor, marcó una época en la NBA jugando para los Indiana Pacers.

Jackie Joyner-Kersee conquistó el oro olímpico en heptatlón y salto largo, en tanto que su hermano Al Joyner celebró el triunfo en el triple salto.

Y que a los hermanos hay que defenderlos es algo que Dinara Safina tiene bien claro. La rusa casi se enoja cuando se le pregunta si piensa que Marat podría haber hecho más de lo que hizo en el tenis.

"Pensar se puede pensar mucho, también podría ser que no ganara ningún Grand Slam. Creo que hizo bastante en su vida", responde veloz antes de confesar: "Mi ídolo deportivo siempre ha sido mi hermano".

Safina es la decimonovena jugadora en alcanzar el número uno desde que la WTA creara su ranking mundial en 1975. De ellas sólo dos fueron rusas, pero la nueva líder del tenis femenino deja enseguida en claro que hay pocas cosas más diferentes que ella y Maria Sharapova.

"Somos totalmente diferentes, no se puede comparar", responde seria. Finalmente hace una concesión: "Lo que tenemos quizás las dos es que somos grandes luchadoras y no nos gusta perder".

A Safina, en efecto, no le gusta nada perder, menos en un circuito en el que sus rivales son "colegas, pero no amigas".

"Ser número uno era mi sueño desde siempre, y es algo increíble, muy difícil de explicar, cuando haces un sueño realidad. A mí me gusta ser la mejor en todo lo que hago".

Un año atrás era sólo una gran promesa, la número 17 del mundo. Pero entretanto acumuló tres finales de peso, las de Roland Garros, Pekín 2008 y Australia 2009. Buena parte de sus progresos se los debe, dice, al entrenador croata Zeljko Krajan, que le hace ver el tenis de manera "positiva".

Pero muchos marcan que Safina llega al número uno sin tener ningún Grand Slam en el bolsillo. La situación no es nueva, lo mismo sucedió con la serbia Jelena Jankovic, número uno de la temporada 2008. Safina sabe, sin embargo, que deberá escuchar el comentario hasta que logre triunfar en un "grande".

"Puedo ganar cualquiera de los tres Grand Slam que quedan. Cualquiera", dice a dpa sin dudar, al tiempo que explica su teoría acerca de la inestabilidad en la cima del tenis femenino, que extraña los dominios sólidos de jugadoras como Martina Navratilova, Chris Evert, Steffi Graf, Monica Seles o Justine Henin.

"Ahora en el top ten hay muchas chicas que juegan bien. Antes eran unas pocas las que jugaban bien, y las demás eran mediocres", argumenta Safina, a la que difícilmente se verá subyugada por la moda y el "glamour" como Serena Williams, Jankovic, Sharapova o Ana Ivanovic, las anteriores número uno.

"No tengo una marca preferida, ni un diseñador al que siga. Visto lo que me queda bien, lo importante es que me sienta cómoda".
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10 de Diciembre de 2016|04:47
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