Alberto Thormann muestra su obra reciente

El reconocido artista plástico mendocino inaugura esta tarde, a las 19.30, en la Bolsa de Comercio, su nueva producción que, bajo el título de "Orígenes", da cuenta de sus constantes búsquedas y de sus hallazgos. La exposición reúne doce trabajos que indagan en el concepto del tiempo.

Por Sandra Marset

En un ir y venir del pasado proyectando futuro, nacen y crecen las obras de Thormann. En esta oportunidad, en la Bolsa de Comercio de Mendoza, presenta doce obras, óleos sobre tela y técnicas mixtas de tamaños variados, que reunidas con el nombre de "Orígenes" hablan del pasado, de la historia, pero a la vez de lo cotidiano y del futuro.

"Visión del árbol", una de las obras que expone Thormann.

Si bien la muestra lleva el nombre "Orígenes", la variedad y riqueza de la misma, lleva a pensar en la frase de Gadamer que dice "Nuestra vida cotidiana es un caminar constante por la simultaneidad de pasado y futuro".

Así, algunas obras incluyen símbolos que remiten a la antigüedad y otras se reconocen como imágenes de gran  contemporaneidad. Es ese caminar variado y constante por la simultaneidad de los tiempos, de pasado y futuro lo que se observa en este recorrido que propone Thormann.

Nacimiento, Los primeros elementos o Antiguos horizontes son obras que nos llevan al pasado; Egipto alude a una forma de arte que se relaciona directamente con el arte de nuestro tiempo. Los griegos aprendieron de los egipcios y  todos nosotros somos alumnos de los griegos, hilando así una tradición directa del pasado con nuestros días.

En estas obras los registros horizontales ofrecen una lectura serena pero inquietante, que invita al silencio, a la reflexión, así reúne motivos, signos que se equilibran y aparentan misterio, enigmas, secretos, hasta parecen evocar jeroglíficos.

Volver, Cerca del mito, Camino al Arca, Dibujos de la Tierra al Cielo, guardan también un sentido místico, ¿religioso?, una sugestiva propuesta del artista a la espiritualidad. Con momentos muy caóticos, con profusión de elementos, texturas y empaste, hay brillos y climas que remiten al agua, al fuego o al cosmos.

"Dejando el nido", otra de las telas que se pueden ver en la muestra.

Sin embargo, aparece lo lúdico con colores luminosos y más plenos, donde nos acercamos a nuestro tiempo de velocidad, de lo breve y temporal, tal vez a lo cotidiano. Formas recortadas y dinámicas, con transparencias que dan idea de movimiento, de lo efímero. Es el  espíritu, propio de Thormann, que parece aludir al juego, a la intuición, así descubrimos su iconografía  de escaleras, tal vez uvas, quizás un pez.

Vamos a construir una ciudad y una torre, Dejando el nido descubren una voluntad de lo venidero, una suerte de intentar un futuro nuevo.

Los bordes negros, los "tres puntos", la paleta cambiante que, usa blanco y negro con dramatismo, de naranjas con amarillos radiantes  y las "costuras" entre la figura y el fondo, la soltura para manejar los colores planos o las veladuras y las transparencias, todo confiere un ritmo a la muestra. Thormann recupera con su trabajo tiempos tan distintos, simultaneidad de tiempos que dan sentido y coherencia a lo cotidiano. 

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