Denuncian que hay mafias que hacen desaparecer ancianos y toman sus casas

El disparador de estas investigaciones es el caso de Clemente Mamani, un abuelo de 71 años que permanece desaparecido desde hace exactamente un mes, cuando subió a un misterioso automóvil en la puerta de su casa de la localidad de Ituzaingó, en Buenos Aires.
El dato inquietante es que a las pocas horas su casa estaba usurpada por un matrimonio: los vecinos del hombre no se quedaron callados, denunciaron la extraña maniobra y destaparon lo que parece ser una "oscura modalidad delictiva".

En la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal ya hay varias denuncias de casos en los cuales supuestas mafias hacen "desaparecer" a ancianos y luego ocupan sus viviendas.
  
En otros casos, estas "mafias" obligan a sus víctimas a firmar poderes para ocupar sus viviendas y hasta los asilan en geriátricos.
  
El disparador de estas investigaciones -según destacó el matutino Diario Popular en su edición de hoy- es el caso de Clemente Mamani, un abuelo de 71 años que permanece desaparecido desde hace exactamente un mes, cuando subió a un misterioso automóvil en la puerta de su casa de la localidad de Ituzaingó.
  
El dato inquietante es que a las pocas horas su casa estaba usurpada por un matrimonio: los vecinos del hombre no se quedaron callados, denunciaron la extraña maniobra y destaparon lo que parece ser una "oscura modalidad delictiva".
  
Según se señaló en el diario, esa maniobra es "ejecutada en el Conurbano y la Capital Federal por organizaciones mafiosas que se apropian de las viviendas de personas mayores solas".
  
Fuentes del Ministerio de Seguridad provincial confirmaron a Diario Popular que en los últimos tiempos se vienen acumulando denuncias con estas características, donde siempre la víctima es un abuelo que es obligado a firmar poderes, es encontrado asilado en geriátricos o, directamente, desaparece, tal el hecho que tiene a Clemente Mamani como protagonista.
  
"Pero la aberrante práctica -se señaló- no es exclusiva de la provincia de Buenos Aires, porque en la Defensoría de la Tercera Edad de la Capital Federal se investigan cientos de denuncias similares".
  
"Los casos que manejamos son apenas la punta del iceberg, ya que la mayoría no se traducen en denuncias. Por ello, es de vital importancia alertar a los abuelos, para que se informen sobre los mecanismos que tienen a su alcance para prevenir estas situaciones", dijo Eugenio Semino, titular de ese organismo.
  
El caso de Clemente tiene su origen el 15 de marzo pasado, cuando un vecino observó que el albañil subía a un misterioso automóvil, conducido por un desconocido.
  
Al cabo de unas horas, una pareja llegó a su vivienda de Santos Dupont al 600, del barrio El Pilar, logrando ingresar a la casa tras forzar la entrada principal y "barretear" la puerta trasera de la propiedad.
  
El detalle que terminó por convencer a los vecinos de Mamani de que ocurría algo sumamente raro fue la llegada de una camioneta de la Municipalidad de Ituzaingó, donde la pareja y un empleado de la comuna habrían cargado los objetos que Mamani tenía en su casa.
  
"Es que Clemente juntaba de todo, entonces empezaron la limpieza", dijo Silvia, una de las vecinas.
  
Lo cierto es que los vecinos se acercaron a la casa y comenzaron las preguntas hacia los nuevos moradores. "Nos dijeron que Clemente les había alquilado la casa por cuatro meses y que él se había ido a Misiones a visitar parientes. Por supuesto, todas mentiras, porque no tenían boleta de alquiler ni comprobante alguno, sumado a que el abuelo no tiene familiares en esa provincia", dijo la vecina.
  
El caso fue denunciado en la comisaría de Villa Ariza, que derivó en una causa penal en la Unidad Fiscal de Instrucción de Ituzaingó, por la desaparición del hombre y la usurpación de su hogar.
  
A un mes, Clemente sigue sin aparecer, mientras que el empleado municipal fue suspendido de su cargo por orden del intendente Alberto Descalzo, quien incluso se reunió con los habitantes del barrio.
  
Sin embargo, lo que parecía ser un episodio aislado amenaza con convertirse en un auténtico escándalo. En principio, el grupo de vecinos comenzó a recibir información de casos con características similares en toda la zona, y luego organizaciones vecinales de otros partidos tomaron contacto con episodios calcados.
  
Alicia Angiono, de la asociación Madres y Familiares de Víctimas (MAFAVI), relató que "a partir del caso de Clemente, nos fueron llegando denuncias de casos en todo el Conurbano", y contó que "el último tiene a un viejito de Tres de Febrero, que apareció internado en un geriátrico y luego se descubrió que le habían usurpado su vivienda".
  
Fuentes del Ministerio de Seguridad provincial informaron que "a partir del caso Mamani se abrió una investigación para intentar determinar si hay un hilo conductor en la enorme cantidad de casos de abuelos que pierden sus viviendas, y si la modalidad responde a grupos mafiosos que se aprovechan de la situación de vulnerabilidad de los ancianos".
  
El sombrío panorama se repite en territorio porteño, de acuerdo con lo expresado por Eugenio Semino, de la Defensoría de la Tercera Edad.
  
"Tenemos muchos casos donde es evidente la presencia de organizaciones delictivas con información precisa sobre el abuelo victimizado, que se quedan con sus propiedades", dijo el funcionario.
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