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Partidazo: Chelsea empató 4 a 4 con el Liverpool y pasó a semis

Los ingleses jugaron un partidazo en la revancha de los cuartos de final de la Champions, e igualaron 4 a 4. Los "Blues" clasificaron porque en la ida habían ganado 3 a 1. Mirá los goles.

El Liverpool estuvo cerca de escribir una nueva página gloriosa en su historia, pero al final fue el Chelsea el que celebró: el épico empate 4-4 en Stanford Bridge clasificó hoy a los "blues" a las semifinales de la Liga de Campeones de Europa, instancia en la que chocará con el Barcelona.

Fue un partido para el infarto, que el Chelsea remontó en dos ocasiones para un resultado global de 7-5 en la serie.

Con un doblete del capitán Frank Lampard y sendos tantos de Didier Drogba y el brasileño Alex, todos en el segundo tiempo, el equipo de Guus Hiddink neutralizó a un Liverpool que, pese a haber perdido 3-1 en su casa a la ida, hoy durante largos pasajes estuvo a sólo un gol de lograr el milagro.

"Fue un gran partido de fútbol. Nos lo hicimos difícil nosotros mismos. Pero el Liverpool es un equipo fantástico y nunca se dio por vencido", reconoció Lampard.

A siete minutos del final, el holandés Dirk Kuyt, de cabeza, puso 4-3 arriba a los "reds", que quedaron entonces, tal como había sucedido con el 2-0 inicial, a una sola conquista de eliminar al local.

Pero a un minuto de cumplirse el tiempo reglamentario, un remate de Lampard que dio en ambos postes antes de tocar la red sentenció la igualdad definitiva a cuatro y llevó tranquilidad a los sufridos hinchas del Chelsea.

"En el primer tiempo no encaramos el partido de la manera adecuada, pero la clave (de la clasificación) fue nuestro carácter para darlo vuelta", agregó Lampard.

Aún sin su lesionado capitán Steven Gerrard, el Liverpool salió al campo de juego con fe en sus posibilidades. Y a los 19 minutos, un tiro libre desde la derecha, a 35 metros del arco, fue magníficamente aprovechado por el brasileño Fábio Aurélio, quien sacó un remate bajo y al primer palo de un Petr Cech que volvió tarde e infructuosamente sobre sus propios pasos.

El Chelsea sintió el impacto y nueve minutos más tarde llegó el segundo del Liverpool, de manera similar: Fábio Aurélio ejecutó una falta y Branislav Ivanovic le hizo falta a Xabi Alonso en el área. El propio español disparó desde los doce pasos y niveló el marcador global 3-3, aunque los "blues" todavía tenían el pase en el bolsillo por la regla del gol de visitante.

Cada llegada del Liverpool tenía aroma de gol, e incluso Kuyt casi convierte con un cabezazo que desvió en gran forma Cech en el minuto final de la etapa inicial.

"Nos enojamos un poquito en el entretiempo", admitió Hiddink. "Estábamos retrocediendo hacia nuestro propio arco", agregó.

Aparentemente la prédica del técnico holandés rindió sus frutos. Porque a los 51', el marfileño Drogba recibió un centro del sustituto Nicolas Anelka y remató hacia el arco, por detrás de la posición de José Reina. Pero el arquero español se tiró hacia atrás y terminó introduciendo él mismo el balón en su valla.

El propio Drogba casi vuelver a marcar de tiro libre cuatro minutos más tarde, pero de todas formas el Chelsea llegó al empate pronto, a los 56', con un exquisito tiro libre rematado por Alex, que dejó sin chances a Reina.

Y pareció que el Chelsea había liquidado definitivamente la historia a los 76', cuando Drogba habilitó a Lampard y éste, desde el borde del área chica, remató y puso el 3-2.

Pero enfrente estaba el Liverpool, un equipo acostumbrado a codearse con los milagros. Y en apenas dos minutos el conjunto del Rafael Benítez volvió a abrir el pleito.

A los 81', un remate de Lucas se desvió en Michael Essien y descolocó a Cech para el empate a tres. Y a los 83', un centro del español Albert Riera permitió que Kuyt hiciera gala de su especialidad, el cabezazo, para el 4-3.

Al Liverpool le quedaban siete minutos más el descuento para intentar la hazaña de un tanto que le daría la clasificación, pero el gol cayó en el arco de enfrente, a través de Lampard, que puso el 4-4 final.

"Fue un partido increíble. Estoy realmente orgulloso de mis jugadores y los hinchas", alabó Benítez, que estuvo cerca de protagonizar desde el banquillo un nuevo "milagro de Estambul", como el de la final del Champions 2005 frente al Milan. Pero hoy, el festejo fue todo azul.
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