Luis Jait

"El Aconcagua tiene un secreto para contarme"

Andinista y escritor

Luis Jait es una persona más que singular. Fue médico psiquiatra y empresario; se define como aventurero de vocación y escritor por el puro deleite de jugar con las palabras. Parece no temerle a nada y se atreve, con un perenne entusiasmo juvenil, a todo.

A la celebración de la memoria individual y colectiva como lo cuenta en El tiempo de los todavías, en coautoría con Andrés Katz, y a la celebración de los pequeños recodos de la vida en su Historias con excesos.

Entre sus desafíos apareció un día el Aconcagua y Jait parece amar las situaciones límite. De allí surgió el libro Elogio de la desmesura. Una odisea de autodescubrimiento en el Aconcagua, en el que relata, metro a metro, su batalla personal frente a la montaña.

Pero entre sus afectos se habia impuesto el carisma y la mirada del fotógrafo Germán González Mena, recientemente fallecido. Juntos idearon 100 razones por qué subir el Aconcagua, un curioso volumen que combina los textos de Jait con las imágenes de González Mena y el diseño de Valeria Carrión.

- ¿Cómo nació la idea de hacer este libro?

- La mayoría de nosotros nos gastamos la vida en atender problemas, problemas que nos parecen grandes, enormes, quizás lo sean, pero las soluciones no nos hacen ni más grandes, ni mejores, sólo nos quitan el problema. Pensé que atender el Aconcagua, como cualquier otro desafío, es diferente a un problema, es otra medida, otra comprensión y sobre todo otra idea de lo que uno espera de uno mismo. Podría haber mencionado muchas razones más, lo dejo para los demás.

- ¿Cómo fue el proceso de combinar tus textos con las fotografías de Germán?

- No creo ser un buen escritor y mucho menos un poeta. Las imágenes de Germán González Mena son, sin duda, mágicas, poéticas, las necesitaba. Ya en otro libro que hicimos juntos, Elogio de la desmesura, sus fotos marcaron una enorme diferencia.

- ¿Por qué le pusiste de título 100 razones por qué subir el Aconcagua?

- Te diría que hay un grupo de elegidos por la Luna, que parece que se detuvo y dijo “a aquél le voy a dar una enorme pasión, montañas, mares, pintar, escribir”. Ellos sólo van a las montañas porque, como me dijo un viejo andinista, le gustan. El resto, los no elegidos por la Luna, necesitamos razones.

- Sos autor de otro libro semejante. ¿Qué significa el Aconcagua para vos?

- El Aconcagua a veces, cuando estoy vanidoso, es como el espejo de la bruja de Blancanieves, la madrastra, que le preguntaba ¿soy la más linda? Bueno, yo le preguntaba. ¿soy el mejor? Otras veces es un oráculo, un acto de fe que esa montaña, y otras, todas, tienen un secreto para contarme si hago el esfuerzo de amarlas, exigirme, ir por ellas.

- En el libro hay una suerte de declaración de principios donde dejás claro para quiénes no escribiste el libro y para quiénes sí lo hiciste. ¿Qué pasa si se cruzan los destinatarios imaginarios?

- En realidad mi expectativa es que se crucen los destinatarios, quizás por mi historia como psiquiatra, siempre creo que todos podemos cambiar  y que siempre hay alguien que pasa frente a nuestra vida usando nuestro mejor sueño, eso prueba que el sueño existe y hay alguien de quien podemos aprender.

- También ponés como condiciones la capacidad de magia y de asombro del lector. ¿Los andinistas son imaginativos?

-No creo que especialmente sean imaginativos, quizás no lo necesiten. El paisaje es tan intenso que te agranda tu sensibilidad, tus sensaciones, emociones y por supuesto, tu poética.

- ¿Escribiste el libro para que sólo leído o para que realmente alguien se anime a subir el Aconcagua?

- No, por supuesto, el Aconcagua es, también, una metáfora de la decisión de cada uno de ponerse en camino hacia una historia que lo supere.

- Destacás una serie de desafíos a superar, como los miedos, los peligros, los límites del cuerpo. ¿Cuál te costó más en lo personal?

- Siempre el mayor costo es decidirse, decir yo quiero esto. Después el resto, entrenar, buscar compañeros, ir; si la decisión fue contundente, cuesta pero no tanto.

- También ponés de relieve numerosos valores como el coraje y el conocimiento de uno mismo. ¿Qué aprendiste vos?

- Aprendí eso, que para vivir hace falta coraje.

- ¿Qué papel juega el humor en tu vida y en tu obra?

- Reírme de mí mismo es algo de todos los días, es muy tonto que alguien se crea demasiado nada, ni rico, ni fuerte, ni bueno, ni malo.

- ¿Qué libro sobre el Aconcagua te impresionó más?

- Hay un libro maravilloso de Tito Magnani, el hombre del millón de metros, toda una vida, cada fin de semana, buscando otros cerros.

- ¿A quién o quiénes admirás como andinistas?

- A muchísimos, te diría a todos, no es un deporte fácil, decidirse a subir el Arco reclama su esfuerzo. Hoy te diría que admiro a Andrés García, un hombre grande, con el rostro marcado por una vida en la montaña, lo encontré en el bar de un amigo en Puente del Inca, le pregunté su motivo para subir, me dijo “porque me gusta”. Es tan difícil decidir las cosas, no porque sean útiles, eficaces, populares, fáciles, ricas, sino, sólo porque gustan.

Patricia Rodón
 

Opiniones (4)
22 de Julio de 2017|20:15
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22 de Julio de 2017|20:15
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  1. Debo decir que el reportaje que hicistes al Dr Jait fue muy bien llevado,con preguntas precisas que te llevo a bucear en lo mas profundo del individuo ,lo cual hace el trabajo que el profesional hace con sus pacientes. La felicito por su profesionalidad.
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  2. Es un copado!! ("fue" médico?? qué, ya no lo es más?)
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  3. Lo conocí de casualidad. Él es excesivo. En serio. Eso a veces se tolera, otras no. Lo cierto es que no para. No he leído nada de él. ¿Será así escribiendo? Mendoza de vez en cuando sorprende con sus personajes.
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  4. LUIS, me gustaria leer tus libros..pero tengo miedo de encontrarme con mas cositas como "elegidos por la luna"...no tengas miedo de decir elegidos por DIOS...todo lo que somos es regalo de El. un abrazo.
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