Asesinan a balazos a un policía retirado en Pilar

La víctima, de 56 años, fue acribillada a balazos luego de ser sorprendido por al menos cuatro delincuentes cuando se retiraba de uno de los campos que custodiaba en el partido bonaerense de Pilar. Ya suman siete los policías muertos a manos de delincuentes en lo que va del año.

Un policía bonaerense retirado fue hallado hoy asesinado a balazos a un costado de su camioneta, que estaba en marcha y con las luces encendidas, en el partido de Exaltación de la Cruz, informaron fuentes policiales.

Los investigadores sospechan que la víctima murió durante un tiroteo con delincuentes que lo interceptaron cuando se trasladaba en su camioneta nueva por esa zona, donde había montado un microemprendimiento para brindar seguridad privada en campos y casas, para el cual tenía unas 15 personas que trabajaban a su cargo.

Lo que los pesquisas no determinaron aún es si el crimen fue durante un intento de robo, por un conflicto vinculado a su actual trabajo en seguridad privada o una venganza ligada a su anterior desempeño policial en el servicio de calle en la zona Luján, a lo largo del cual mantuvo varios enfrentamientos con delincuentes.

Fuentes policiales informaron que la víctima es el teniente retirado Juan Carlos Cáceres (56), quien esta madrugada, cerca de las 3, fue hallado muerto a balazos a la altura del kilómetro 171 de la ruta 6, entre Exaltación de la Cruz y Pilar.

Efectivos del sub destacamento Manzanares, perteneciente a Pilar, fueron quienes, a raíz de un llamado al 911 de los vecinos, acudieron al lugar y encontraron a Cáceres muerto a un lado de su camioneta Ford Eco Sport negra y nueva, que se hallaba con las llaves puestas, en marcha y con las luces encendidas.

El policía presentaba dos impactos de bala: uno en la parte baja de la espalda y otro en un brazo, mientras que su camioneta tenía numerosos balazos en el parabrisas, otro en el espejo retrovisor derecho y en el vidrio de la ventanilla de ese lado.

Sobre el asiento del acompañante, los pesquisas encontraron una pistola calibre 380 que se presume era de Cáceres, mientras que en el habitáculo hallaron dos cargadores de una Glock calibre 9 milímetros del policía retirado, aunque no el arma, que se sospecha los delincuentes le robaron.

Las fuentes dijeron que fuera de la camioneta había vainas calibre 9 milímetros y 45 y también alguna en el interior.

Los investigadores aguardaban los resultados de los peritajes para determinar si los asesinos de Cáceres se subieron a su camioneta y allí le dispararon -ya que la puerta del lado del acompañante estaba mal cerrada y el vidrio estallado- o si lo interceptaron y el policía retirado se bajó del vehículo para tirotearse con ellos.

Una niña de 9 años, que vive en una granja de la zona, aseguró hoy a la prensa que vio cuando cuatro hombres con la cara tapada se bajaron de un auto negro e interceptaron y balearon al policía.

Según esa testigo, Cáceres llegó a herir a dos de los hombres, que lograron volver abordar el auto y huir.

Los voceros consultados dijeron que en inmediaciones de la escena del crimen se detectaron rastros de sangre y una gorra con cabellos que se investiga si pertenecía a Cáceres o puede haberla perdido alguno de los asesinos. 

Los pesquisas encontraron en el auto del policía un cuaderno donde figuraba una anotación sobre una cobranza reciente de 1.200 pesos, aunque en sus bolsillos sólo hallaron 500.

Si bien inicialmente algunas fuentes policiales informaron sobre un sospechoso demorado en una sala de primeros auxilios de Manuel Alberti, Pilar, los voceros de la pesquisa aclararon que ese hombre sería ajeno al episodio y que fue presuntamente víctima de un robo.

Las pistas que siguen los investigadores del crimen de Cáceres son un intento de robo, una venganza por su actual actividad en el área de la seguridad privada o un "ajuste de cuentas" por su anterior desempeño en la fuerza.

Según algunos voceros consultados, Cáceres cuando estuvo en actividad, fue muy operativo y mantuvo varios enfrentamientos que terminaron con delincuentes muertos.

Esta mañana, en declaraciones realizadas en la escena del crimen, un ex integrante de policía bonaerense, José María Irrera, dijo que conocía bien a Cáceres y que cree que fue víctima de "un ajuste de cuentas", ya que en el año 2005 desbarató a una poderosa banda y desde ese momento "vivía amenazado".

"Esto es muy raro. Quien va a matar a un ex policía sólo por matarlo, yo estoy convencido de que Cáceres estaba detrás de algo pesado y le callaron la boca", agregó Irrera, quien confió en el pronto esclarecimiento del hecho.

Por su parte, un amigo del policía asesinado, Víctor Hugo Caruso Picardi, agregó: "Tenía tanto miedo que salía a hacer las compras con un chaleco antibala".

La causa por homicidio quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción de Pilar, a cargo de Alejandro Musso.

Ya suman siete los policias asesinados en lo que va del año
El teniente retirado Juan Carlos Cáceres, asesinado a balazos hoy en el partido de
Exaltación de la Cruz, se convirtió en el séptimo policía bonaerense muerto a manos de delincuentes en lo que va del año, sumando a los que están en actividad y los jubilados que siguen trabajando.

La estadística de policías atacados comenzó a escribirse el 17 de febrero pasado, cuando fue acribillado de cuatro tiros el teniente Aldo Garrido (62), ascendido post mortem a capitán, en el partido de San Isidro.

El policía, que estaba a punto de jubilarse y era muy querido por los vecinos de esa zona, fue muerto cuando trató de frustrar un asalto a un comercio de la zona céntrica de San Isidro, a metros de los tribunales de ese partido.

Tres días después de ese crimen, el 20 de febrero, fue asesinado en el partido de San Martín el sargento Leonardo Melizza (29) cuando, tras un llamado al 911, llegó con otros policías a un asentamiento de Villa Maipú para intervenir ante una denuncia de vecinos sobre la existencia de personas armadas.

En esas circunstancias se generó un tiroteo en el que el efectivo fue asesinado.

El 25 de febrero pasado, el subteniente Claudio Santillán (47), fue baleado cuando participaba de un allanamiento para desarticular un quiosco de venta de paco en el barrio La Matera, del partido bonaerense de Quilmes.

Otro asesinado en acto de servicio fue el subteniente Miguel Martínez, quien el 11 de marzo fue acribillado a balazos en la localidad de Olmos, partido de La Plata cuando, tras un llamado al 911, salió en persecución de delincuentes que habían asaltado una vivienda en Olmos.

Tras agonizar más de siete meses en un hospital, el 19 de marzo murió en La Plata el teniente Adolfo Omar Villalba (49), quien prestaba servicios en la Dirección de Administración del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.

El efectivo había sido internado tras recibir una patada en la cabeza cuando intentaba reducir a un hombre que provocaba disturbios en la terminal de micros de la capital bonaerense.

La última muerte se produjo el 27 de marzo, cuando falleció el oficial Aníbal Gabriel De los Santos (42), quien permaneció internado diez días tras chocar su patrullero durante una persecución a sospechosos en el partido de Vicente López.
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