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Andrés Romero llega a Augusta sin confianza: "Es todo de la cabeza"

"La verdad, no sé qué me está pasando. O mejor dicho, sí. Estoy sin confianza, jugando muy mal los tiros largos y los segundos golpes a la bandera", dijo el golfista argentino.

Andrés Romero sorprendió el año pasado en el Masters de Augusta al debutar con un octavo puesto, pero el argentino de 27 años llega en 2009 plagado de dudas y poco ánimo para enfrentar el primer desafío grande del año.

"La verdad, no sé qué me está pasando. O mejor dicho, sí. Estoy sin confianza, jugando muy mal los tiros largos y los segundos golpes a la bandera", dijo Romero en una entrevista con dpa.

"Ojalá pudiera poner la pelota en el green y jugar sólo el putter esta semana. Pero eso es imposible", bromeó.

Romero no comenzó mal la temporada. Terminó tercero en Los Ángeles y anduvo cerca de la punta en el Doral al cabo de la segunda vuelta, pero hubo un punto de inflexión que le cambió la mentalidad en la cancha y aún lucha por revertirla.

"Venía jugando bien pero fui al Mundial Match Play y ese fue el principio del fin. Perdí un partido increíble con Justin Leonard en la primera vuelta y no pude quitármelo más de la cabeza. Fue un resultado injusto. No pensé que tuviera tanta incidencia en mi confianza para los torneos siguientes", explicó.

"En Miami también estaba bien posicionado, pero se me pasaron los fantasmas del partido con Leonard por la cabeza y terminé haciendo un desastre en la tercera ronda. La semana siguiente fallé el corte en el Honda y ahora en Houston".

Es difícil de explicar con palabras lo que siente Romero. Resulta casi inverosímil creer que un solo partido, y en un formato diferente al resto de los torneos que se juegan durante el año (Match Play), haya hecho estragos en el juego del argentino de Tucumán.

"Ese Match me afectó muchísimo porque lo tenía dominado, tengo que borrarme las malas sensaciones que sentí ese día para volver a confiar en mi juego", advirtió. "Esta semana lo traje a mi instructor desde Miami (Mariano Bartolomé). Él me graba el swing y me corrige, pero coincide conmigo en que todo es mental".

Romero sabe que se han dado casos de jugadores que, jugando muy mal previamente, han ganado torneos grandes contra todos los pronósticos y, por lo tanto, tampoco descarta el milagro.

"Y quién te dice, ojalá me pasara lo que a algunos jugadores que fallan cuatro o cinco cortes previos a un 'major' y después terminan ganando o siendo la gran sorpresa del certamen. Pero la verdad es que me siento muy lejos del nivel que tenía hace un año. Ya me siento molesto cuando me paro en el tee. Y luego, todo sigue en cadena. En lo único que ando bien es en el green, pero no sé qué hacer para llegar hasta allí".

Romero fue muy agresivo en 2008 dentro de la cancha. Todos coincidieron en Augusta que, de haberse cuidado un poco, podría haber terminado más arriba en el tablero.

"Sí, creo que el año pasado pude haber administrado mejor los golpes que tenía, pero hay que estar dentro de la cancha. No obstante, creo que este año no me animo para nada a hacer los tiros que ejecuté en 2008. Como no estoy confiado, voy a ser más conservador. Es la única manera de llevarme un buen resultado de aquí".
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