La belleza, de Rabindranath Tagore

Yo oprimo sus manos; yo la estrecho contra mi corazón.
Yo intento enlazar con mis brazos su perfume,
beber su sonrisa con mis besos,
beber también su mirada con mis ojos.

Mas, ay, nada queda en mis brazos,
en mis labios, en mis ojos.
¿Pudo alguien tocar el azul
del cielo?

Yo me empino hacia la belleza y corro tras
ella; mas la belleza se me escapa y sólo me deja
su apariencia entre las manos.
Nostálgico y cansado vuelvo a este juego divino.

¿Cómo podrían las manos de mi cuerpo,
coger la flor que sólo el alma puede rozar?

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