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Con Maradona, la Selección vuelve a enamorar

La contundente victoria del combinado Albiceleste frente a Venezuela marcó el comienzo de una nueva y grata relación entre el equipo dirigido por Maradona y la gente.

El grito de “Maradooona... Maradooona...” que se escuchó ayer en un pobladísimo Estadio Monumental, reflejó la comunión que volvió a darse entre el seleccionado nacional y el público.

Aquel “Maradooona... Maradooona...” fue el tributo al mejor jugador del mundo de todos los tiempos y al mismo tiempo la identificación con una manera de ver, sentir y jugar al fútbol. La Selección, de ahora en más, tendrá que seguir transitando por el buen camino, el de la esperanza.

El encuentro ante Venezuela no era un partido más para el seleccionado argentino ni mucho menos para Maradona, a pesar de que una porción de la carga de ansiedad de todo debut haya tenido sus válvulas de escape en el 1 a 0 frente a Escocia, en Glasgow, y en el 2 a 0 contra Francia, en Marsella.

Ayer, por primera vez en el país y en la competencia donde está en juego la clasificación para el Mundial que se realizará el año venidero en Sudáfrica, la expectativa era absoluta y comprensiblemente mayor.
Tanto Diego como sus dirigidos sabían que se estaba ante un examen. Y el “aprobado” fue la rubrica.

Claro que hay cosas para corregir y que no escapan al análisis de Maradona. Pero no puede negarse que Argentina dio un paso adelante luego de opacas actuaciones, de partidos que ganaba sin convencer y de una carencia de actitud para hacer valer su historia y su jerarquía ante rivales en apariencia más débiles.

El fútbol es claro y simple y Diego Maradona en su brillante etapa de futbolista fue una expresión cabal de ello.

Tener la pelota, darle buen destino y llegar al gol son el ABC de este maravilloso deporte. Tomando conciencia de eso, entonces, poco importa después que se juegue con tres o cuatro en el fondo, con doble “5” y con dos o tres de punta. Vale lo que realicen los jugadores de buen pie", lo que el equipo pueda plasmar en la cancha.

Y Argentina frente Venezuela por momentos funcionó como debe hacerlo un conjunto con serias pretensiones en el próximo Mundial.

Ya definitivamente sin Juan Román Riquelme, Lionel Messi demostró que puede ser uno de los conductores de la Selección.

El jugador del Barcelona de España estuvo bien acompañado por Carlos Tevez, pero no así por Sergio Agüero, no obstante un par de aciertos en el segundo tiempo y el gol que rubricó el triunfo.

De cara al futuro, habrá que ver al seleccionado argentino ante otros rivales, aunque hacerle cuatro goles a un equipo ultradefensivo como Venezuela no es cosa de todos los días.

¿Cuántas veces se han escuchado quejas de entrenadores diciendo “ellos vinieron a defenderse”, sin explicar que es el equipo más poderoso el que se las debe ingeniar para romper el “cerrojo”?

Asimismo, Argentina ayer tuvo paciencia, rara virtud en el fútbol de estos tiempos, y pasajes en los que el balón circuló con precisión y velocidad, también algo poco frecuente.

Por ello, el contundente 4 a 0 en el encuentro del “reencuentro”. En el partido donde el equipo de Diego Armando Maradona volvió a enamorar a la gente. Con todos sus matices y con el calor propio de una relación apasionada.
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7 de Diciembre de 2016|13:51
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