Deportes

Manolo

Un cuento de Eduardo "Cato" Aguilar. Todas las semanas el deporte se transformará en un cuento. Mandanos tu historia a: contacto@mdzol.com

Eran los inicios de la década del setenta…más precisamente los primeros meses de mil novecientos setenta y dos…había conocido a la mujer de mi vida…a Marisa…un día estando de visita, en el viejo Hotel de la calle Necochea…llegó ÉL…en un Ami 8, con su familia Clyde, la esposa y sus hijos, Fabián y Javier.

El auto venía cargado de mercaderías, artículos de cuero, cadenas para perros y hasta algunas monturas y mucho más, pero ese auto, transportaba algo  más importante…amistad…amor hacia lo demás…solidaridad…y muchos atributos…que solamente ÉL podía poseer y transmitir…Ese día el Señor nos iluminó el camino a los dos y nos juntó…desde ese día ÉL…o sea Manuel Anzoátegui…pasó a ser Manolo…mi hermano del corazón…

Compartimos todo…familia…vacaciones…viajes…alegrías, tristezas, la vida misma, la distancia no era impedimento para nada…sobre todo para Manolo…

Un día…Manolo nos dejó…El Señor se lo llevó a su lado, para cumplir con un mandato celestial…nos debía cuidar a todos…que mejor que el Cielo, para que pueda cumplir con su misión de ser,  “El Ángel de la Guarda,” de todos nosotros…

Quizás por que extraño mucho, tus llamadas a primera hora,  para mi cumpleaños…el día del amigo…la navidad…o simplemente, cualquier día de la semana, donde se escuchaba tu cálida vos, con un simple: “que haces Gordo”…porque extraño cada vez que estreno una obra y vos no estás en primera fila, acortando la distancia desde Rosario a Mendoza por amor y fidelidad al amigo…

Quizás por todo esto y mucho más…hoy quise hablar con vos…porque simplemente vos llegaste primero…pero yo como todos, estamos en la fila celestial, esperando nuestro turno, para que nuestro encuentro sea definitivo…y seguramente hablaremos de algo, que nos apasiona a los dos, el fútbol… y el tema será a no dudarlo, en lo único que teníamos diferencia…vos estarás sentado en una estrella luto y sangre…esos colores que amas tanto…los colores de Newell’s..Y mi estrella tendrá un poquito de los colores canallas de Central…y seguramente los dos, nos confesaremos…y sabes que Manolo, no me digas que a vos no te encantaba, la “Chocha” Casares, cuando levantaba la cabeza para salir jugando con elegancia…como a mí me pasaba lo mismo con Juan Simón o el “Negro” Gamboa que tenían tanta calidad como la “Chocha”…

Bueno está bien si queres no lo digas, yo se lo que padecías al “Chango” Gramajo, sobre todo cuando en 1970, lo gambeteó a Fenoy y la puso adentro, en menos de medio metro…y te lo digo,  por que a mí me pasó lo mismo, cuando un 8 de marzo el “Pájaro” Domizi, absolvió la pelota de cabeza y la mandó rumbo al cielo en esta tierra, al ángulo superior derecho de “Tito” Bonano.

Te acordas, cuando yo te cargaba con la fuerza y la potencia goleadora de Mario Kempes…y vos me contestabas exponiendo la calidad y la categoría de Marito Zanabria…

Un tiempo más tarde nos apareció por el Gigante, Omar Palma, un diez diestro que jugaba con enorme fineza, pero ustedes no se quedaron atrás y  uno de los peores días para mí, fue cuando Diego firmó para Ñuls, no sabes mi bronca, porque  por un buen tiempo, el mundo entero estuvo pendiente de la “Lepra” rosarina.

Y que vamos a hablar, de lo que disfruté con la “Palomita” de Poy, el 19 de diciembre de 1971, pero vos te tomaste revancha cuando el 2 de junio de 1974, dieron la primera vuelta olímpica…y en nuestra cancha…

Sabes qué Manolo, hoy me desperté con ganas de hablar con vos…encontré este lugar que es  como un confesionario…donde acá estoy yo…y enfrente te tengo a vos…

Me parece verte…entrando a ese ambiente roji-negro…para hacerle recordar a Armando Capurro, que abrió el marcador para hacer realidad la primera vuelta olímpica de ustedes, para estar con Rubén “Pampita” Bihurrit, el “Profe” Jorge Castilli, Eugenio Gentile y Pastor Osvaldo Barreiro, que le sobró paño, para jugar en el Campeón de 1974.

Pero Manolo, yo te conozco mejor que nadie…estoy seguro que darás unos pasitos celestiales y te pegaras una vuelta, para estar en el bunker canalla y  tener una conversación, con Juan Carlos “Pancita” Biaggioli, escucharas las anécdotas del “Pato” Pastoriza o el  Pampa Orte.

Y seguramente tomarás un café “goteado”, para reírte de los chistes de Olmedo, o te emocionarás con un cuento del “Negro” Fontanarrosa y siempre recordando algo en común para todos: su ROSARIO querido…que gracias a vos, se convirtió en mi ROSARIO querido…

Bueno Manolo, por hoy creo suficiente…te quiero confesar algo…cuando empecé a charlar con vos…estaba algo “depre”, vos los sabes mejor que nadie, algo común, en mí. Pero hablar con vos me hizo bien…pronto vamos a charlar de nuevo…temas no nos van a faltar…

Lo más importante…es que ya no siento tu ausencia, estás más de cerca de mí, de que lo que yo creía…

Manolo. Chau querido hermano Manolo…hasta el próximo “café goteado”…. 

El cuento y el autor: Manolo, una adaptación de Eduardo “Cato” Aguilar, sobre el cuento “Confesiones con Fontanarrosa” de Rafael Bielsa. 

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5 de Diciembre de 2016|09:54
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5 de Diciembre de 2016|09:54
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  1. y si sos del lobo...sos uncapo cato
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  2. Como siempre impecable un abrazo de una amigo laserino
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  3. Gran alegría me dio encontrar tu historia, como lector y viejo compañero, te deseo lo mejor. Benjamín
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