Una obra de El Greco, olvidada por la crítica

Un cuadro del pintor español que representa el "Extasis de San Francisco" descubierto hace 40 años por casualidad en una parroquia de Polonia, sigue en espera del reconocimiento internacional que merece, pese a que su autenticidad fue establecida de manera incontestable.

"El cuadro, aún ignorado por historiadores del arte europeos y estadounidenses, es una obra maestra y no hay dudas de su autenticidad", explica con indignación Izabella Galicka, quien lo descubrió hace más de 40 años.

"¿Un cuadro de El Greco en Polonia y en una parroquia campesina? Eso todavía parece increíble", agregó la historiadora del arte de la Academia de Ciencias (PAN). "Es una lástima porque esta pintura tiene gran valor artístico y merece ser reconocida", sostuvo.

Ningún especialista en El Greco ha visitado el museo para ver la obra de 104 x 75 cm., expuesta desde hace cuatro años en un museo del este de Polonia.

Aunque El Greco y sus alumnos pintaron centenares de veces a San Francisco, el cuadro polaco, fechado entre 1575 y 1580, es hoy una de las tres únicas obras firmadas de una serie de nueve representaciones del santo con los estigmas de Jesucristo.

Galicka y su colega de la Academia, Hanna Sygietynska, encontraron el cuadro en la parroquia de Kosow Lacki cuando buscaban obras de arte en las zonas rurales polacas en 1964.

"No habríamos encontrado el cuadro a no ser por una puerta que se entreabrió aquel día, dejándolo al descubierto, sucio, oscurecido y colgando de una pared de la habitación de un cura", recuerda Galicka.

"'Dios mío', grité cuando lo vi. Supe enseguida que se trataba de una obra de arte: las pinceladas, la mirada del personaje y los colores eran de El Greco", explicó.

En un primer momento, las historiadoras atribuyeron la obra a la escuela del Greco, pero luego de hacer estudios comparativos, se atrevieron a decir que la obra había sido obra del artista español.

Su autenticidad fue confirmada en 1974 gracias a los trabajos de conservación del especialista polaco Bohdan Marconi que revelaron la firma de Domenikos Theotokopulos, el verdadero nombre de El Greco, originario de Creta.

La firma estaba escondida bajo una capa de pintura sobre la cual un comerciante de arte, haciendo creer que se trataba de un Van Dyck, firmó como "Van Dijck" (como solía hacer el pintor flamenco), agregó Galicka.

La Iglesia, al conocer el valor de la obra la escondió por miedo a que el régimen comunista polaco la confiscara inmediatamente. Sólo dos eclesiásticos conocían el lugar en que estaba la pintura, recuerda Galicka, que fue apartada del tema durante 30 años. "Algunos llegaron a pensar que el cuadro había sido vendido o transferido al Vaticano", dijo Galicka.

Pero en 2004, quince años después de la caída del comunismo, el museo diocesano de Siedlce (este de Polonia) expuso el cuadro, valorado en cinco millones de dólares y protegido por un vidrio antibalas.

"Quizás la polémica y el misterio de su desaparición alimentan aún las dudas sobre la autenticidad del cuadro", opinó Dorota Pickula, curadora del museo de Siedlce.

"Podía entenderse mientras no se expusiera el cuadro, pero no ahora. En cuatro años ningún experto en El Greco ha mostrado interés por la obra ni se la menciona en la literatura especializada", agregó la curadora. En cambio, 100.000 visitantes vienen a verla cada año.

Ambas historiadoras del arte recibieron el jueves de manos de Lech Kaczynski, presidente de Polonia, una condecoración por su descubrimiento. Ahora, los reponsables del museo esperan que esta distinción haga hablar de este cuadro de El Greco más allá de las fronteras polacas.

Fuente: AFP

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