El amor de Frida y Diego Rivera en la mirada de Le Clézio

La reedición en Argentina de "Diego y Frida", ensayo del Premio Nobel de Literatura 2008, retrata la apasionada historia de amor entre la pintora y el muralista mexicano. El libro es un nuevo eslabón en la cadena de relanzamientos de su obra.

Por Julieta Grosso

Diego y Frida. Una gran historia de amor en tiempos de la revolución, de Jean Marie Gustave Le Clézio. Buenos Aires, Emecé, 2009. 256 páginas. $47.

La obra, que fue publicada en 1993 pero recién ahora llega al país de la mano del sello Emecé, recorre el primer choque de miradas con Diego Rivera, el dolor y la soledad de Frida Kahlo -acosada por la enfermedad y la desgracia- la fe en la Revolución, su encuentro con León Trotski y André Breton, el rol de ambos en la renovación del arte y, por sobre todo, su tormentosa relación.

"La boda de un elefante y una paloma": así resume la boda entre los artistas -según rastrea el escritor- el padre de la pintora cuando ella le anuncia su intención de casarse con Rivera, que ya por entonces se había convertido en uno de los mejores exponentes del arte mexicano.

Diego y Frida es el retrato de una disparidad: ella es una mujer frágil pero tenaz, rebelde, pintora iconoclasta; él, un hombre que le dobla la edad, un artista con reputación de devorador de mujeres, comunista y ateo, que "osa pintar frescos en los que incita a tomar los machetes y los fusiles para derrocar la trinidad demoníaca de México: la burguesía, el clero y la clase política".

El ensayo, que toma como referencia las diversas biografías sobre ambos artistas existentes hasta la fecha, ofrece al lector un perfil detallado de la convivencia -a veces un tanto tormentosa, pero siempre llena de anécdotas- de esta pareja, que sin duda fue mucho más que un matrimonio.

"Las imágenes que Diego y Frida nos han dejado son imágenes de amor, de búsqueda de la verdad, en las que la sensualidad se mezcla siempre con el sufrimiento, imágenes que siguen siendo igual de fuertes, igual de necesarias", sostiene Le Clezio.

En su obra, el autor de El proceso verbal y La cuarentena ofrece también un retrato del México de la época: "Estalla la revolución social, preludio de la de Rusia y que en poco tiempo generó un millón de muertos; sus líderes son Emiliano Zapata y Francisco Villa, que son violentos e incultos, como el pueblo mismo del que surgen".

"Ni Frida ni Diego son intelectuales capaces de analizar las cosas y tomar decisiones basadas en la razón, sino que ambos son artistas, geniales, con egos desarrollados", analiza el escritor francés, que viajó en la década del ´60 a México y desde hace un tiempo vive allí parte del año.

Le Clézio destaca la importancia en la vida del muralista de su nodriza -una mujer de raíces indígenas llamada Antonia- y lo describe como "un hombretón voluminoso, devorador de mujeres, al que además no repugna nada de lo que se diga de él e incluso alimenta la leyenda, alegando que ha comido carne humana".

Por su parte, su mirada sobre Frida oscila entre fascinada y piadosa: "Parece atraer todos los males sobre su persona. Asombra su capacidad de supervivencia y su resistencia al dolor. Solo su tenacidad explica que lograra sobrevivir tras la poliomielitis que comenzó por padecer y que le dejó secuelas en una pierna y el accidente que sufrió cuando viajaba en un autobús, del que resultó con múltiples y graves lesiones".

A lo largo del volumen, Le Clézio describe las andanzas de Rivera por Europa -España y Francia- para aprender las nuevas expresiones pictóricas que allá se generan; su participación en la vida bohemia de París; su vuelta a México tras desatarse la Primera Guerra Mundial y su incursión en las cuestiones públicas por medio de su arte y de su participación política en el Partido Comunista mexicano.

El encuentro de Frida y Diego es retratado con minucia: él dedicado a la pintura de muros en edificios públicos, ella una estudiante, "casi una niña. Una niña de mirada intensa que va descubriendo el mundo", retrata Le Clézio.

Portador de una obra atravesada por el multiculturalismo, la fiebre de los viajes y el afán por conocer nuevos horizontes, el escritor era casi un desconocido en Argentina hasta que obtuvo en octubre pasado el Nobel de Literatura por el conjunto de una extensa obra que desde entonces comenzó a circular con fuerza en las librerías de todo el mundo.

Su narrativa está marcada por los viajes alrededor del mundo (Europa, África del Norte y Tailandia) y los períodos que pasó en México, repartidos en doce años: primero en la capital del país y Yucatán, después en Zamora -donde fue profesor e investigador invitado- y más tarde en Angahuan.

Además del Nobel de Literatura, Le Clézio cuenta entre sus galardones con el Premio Renaudot (el más importante de las letras galas), que obtuvo con apenas 23 años por su obra El proceso verbal, y el Premio Paul Morand de la Academia Francesa por la obra Desert.

Fuente: Télam

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