Concejales de Luján intervinieron por los ruidos molestos que provocaban campanazos de una iglesia

Una polémica insólita se originó en el barrio Santa Inés cuando los vecinos se enfrentaron por las campanas de la iglesia de esa comunidad. El conflicto vecinal llegó hasta el Concejo Deliberante, que dictó una ordenanza para limitar los sonidos que perturbaban la calma de la comunidad cada hora.

Una insólita polémica se originó en Luján cuando los vecinos de un barrio hicieron oír sus reclamos ante los campanazos de la Iglesia Santa Inés que, a toda hora, perturbaban el ánimo de la comunidad, a pesar de la férrea resistencia de otro grupo dispuesto a defender la tradición ancestral de los repiquetos. Hasta el Concejo Deliberante tuvo que interceder para que la calma volviera a la vecindad.

La mencionada iglesia se ubica en el barrio homónimo, en la calle Juan XXIII. Si el lector se imagina que la culpa la tiene un Quásimodo obsesionado con su labor y colgado del campanario, se equivoca. Al parecer, las campanas cuentan con reloj electrónico, amplificador y parlante, como para desmentir eso que la iglesia se ha quedado en el tiempo.

Este mecanismo hacía que toda la comunidad escuchara el tañido de mañana, tarde y noche. Sin embargo, el concierto habría molestado de sobremanera a un grupo de vecinos que le solicitó al padre Paulino Reale que, por lo menos, se eliminaran los recitales nocturnos.

Sin embargo, una avanzada más “conservadora” insistió ante el mismo cura que se cumpliera con esta tradición ancestral de que la iglesia hiciera sonar sus campanas cada una hora.

Aparentemente, en el barrio no se habría llegado a ningún acuerdo, por lo que los vecinos recalaron con su conflicto en el recinto del Concejo Deliberante de Luján.

De los ruidos molestos al peso del cura

Acá la situación no amainó y hasta los ediles también se vieron enfrascados en algún momento en una ardua polémica.

Por caso, la concejala Sofía Knoll propuso que las campanas “también deberían parar una horita (sic) en la siesta”, ya que ésta sigue siendo un bien preciado en Luján.

“Antes servía para dar la hora, pero ahora ya no tiene sentido el campanazo a cada hora”, reflexionó el presidente del Concejo, Andrés Sconfienza, en tanto que desde otra bancada señalaron que “podrían hacer sonar las campanas cuando hay misa nada más”.

A su vez, otra concejala, Claudia Torres argumentó que la legislación vigente sobre ruidos sonoros de ninguna manera le da la razón al cura Reale.

También llamó la atención la advertencia que lanzó algún concejal –que no fue identificado en el comunicado brindado por la oficina de prensa del Concejo Deliberante- sobre las posibles influencias que tendría el sacerdote que dirige los destinos de la iglesia Santa Inés: “¿Sabés el peso que tiene un pedido del cura Reale en Luján”, reza el comunicado.         

Tras muchas idas y vueltas –o piques y repiques-, los concejales de Luján aprobaron una ordenanza para que de 22 a 8 horas el tañido no supere los 40 decibeles.

Así, desde ahora los vecinos del barrio Santa Inés sentirán un leve campanazo de 22 a 8 y en virtud de las leyes vigentes sobre contaminación sonora podrán recurrir a la justicia para que las campanas de esa iglesia funcionen sólo de día. Habrá que escuchar la homilía del domingo.

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16 de diciembre de 2017 | 03:46
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    7 de Diciembre de 2017
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