Nadie acuse a Ginebra, la reina, de Neus Aguado

Con Lancelot soñaba cada noche
y Lancelot se demoraba en justas y torneos.
No supo ni quiso preservar su honradez
y confundió a su caballero con senescales
y en lechos de estameña hundió sus nalgas
a la espera de montar fontana abierta.
Cómo cabalga, cabellera al aire, en bruma rosa.
Cómo apaga su sed bermeja en la hendidura.
Opiniones (1)
28 de Mayo de 2017|01:53
2
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28 de Mayo de 2017|01:53
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  1. ¡Salve Ginebra!
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