La historia oculta de la Revolución de Mayo

El libro "¡El pueblo quiere saber de qué se trata!", de la historiadora Noemí Goldman, muestra la complejidad del proceso previo a los acontecimientos revolucionarios de Mayo de 1810, enmarcado en la crisis del imperio español ante el avance de Napoleón en Europa. ¿Quién gobernaba realmente?

Por Mora Cordeu / Télam

"Para poder comprender esa complejidad me pareció interesante analizar las formas en que los actores políticos del período concebían la independencia, la soberanía y el concepto de nación", afirma la doctora en Historia por la Universidad de París (Sorbona) e investigadora del Conicet.

En el libro, apunta Noemí Goldman (foto), "me interesó discutir con otras posturas historiográficas pero no para generar un debate sino para mostrar la complejidad del proceso desde 1808 cuando el rey español es tomado prisionero y esto plantea un problema muy serio de legitimidad. ¿Quién gobierna y en nombre de quién?, se van a preguntar todos los españoles a ambos lados del Atlántico".

"La crisis plantea desafíos muy serios y en el Río de la Plata este proceso se inscribe dentro las invasiones inglesas, una situación previa que había conmocionado a los porteños", menciona.

Goldman alude al Virreinato del Río de la Plata, que en el contexto de las reformas borbónicas, permitió a sus habitantes un progreso económico y un mayor control de los circuitos de la economía que antes dependían del Virreinato del Perú.

"Esto les da a los criollos una percepción paradójica: por un lado el beneficio obtenido y por el otro el sentimiento de no tener las mismas responsabilidades y autoridad política que los españoles europeos", analiza.

Otro elemento destacado por la historiadora es la creación de las milicias durante las invasiones inglesas: "Van a ser un nuevo actor político en los meses previos a la revolución".

El trabajo muestra también que "la nacionalidad argentina va a surgir de un proceso conflictivo que lleva buena parte de la primera mitad del siglo XIX para consolidarse como tal", subraya.

Las ideas que hay de nación, "son ideas políticas y tienen que ver con la noción de soberanía, diferente a la actual ya que en la época previa a la revolución de Mayo y durante ésta la soberanía era sinónimo de autoridad o poder supremo. El rey tenía la titularidad y el ejercicio de la soberanía", precisa.

"Cuando el rey es tomado prisionero se produce una acefalía -resalta la historiadora-. Esto va a desencadenar el proceso de formación de juntas tanto en España como en América y esas juntas van a asumir la soberanía del rey en forma provisoria, es decir, asumen el ejercicio de la soberanía no la titularidad que la seguía teniendo el rey".

Ese ejercicio de la soberanía, puntualiza la experta, "llevaba el nombre de retroversión de acuerdo a la tradición y a las leyes de la época. El gobierno lo van a ejercer las juntas pero no se constituyen dentro de ámbitos nacionales puesto que no existían".

"El conjunto de la monarquía estaba constituida por reinos y dentro de éstos lo que había era ciudades y provincias. Estas eran las comunidades políticas, no las naciones. Por eso los cabildos asumen esa soberanía provisoria en nombre del pueblo", señala.

En las tradiciones castizas "la soberanía residía en el pueblo, el pueblo la recibía de Dios y la delegaba en el rey. Acá surgen teorías que empiezan a cuestionar la autoridad divina de los reyes", explica.

Un nuevo dilema surge cuando se crea la Primera Junta Juan José Castelli y Cornelio Saavedra dicen que la soberanía reside en el pueblo como también (Bernardo de) Monteagudo y Mariano Moreno, quien introduce una nueva concepción de soberanía: utiliza el término de retroversión pero prefiere el de contrato.

"La junta se constituye en nombre de Fernando VII, pero la convocatoria a que los cabildos envíen sus delegados a Buenos Aires para integrar un congreso constituyente -que luego se posterga-, en esa primera intención el objetivo era asumir también la titularidad de la soberanía", señala Goldman.

"¿Cómo se declaraba políticamente esa titularidad? Con la declaración formal de la independencia y con la elaboración de un texto constitucional en nombre de la soberanía del pueblo o de la nación. Por eso los primeros proyectos constitucionales de 1813 se elaboran en nombre del pueblo, o de una nación que pudiesen unir en una sola voluntad general al conjunto de los pueblos", agrega.

A su juicio, la crisis de acefalía "va a dar nacimiento al conjunto de las pretensiones soberanas de los pueblos en Hispanoamérica. La soberanía va a continuar manifestándose a partir de las revoluciones por la independencia como soberanías plurales".

En algunos procesos, desliza Goldman, "esto se resuelve con la creación de estados unitarios o de sistemas de estados federales que van a consolidar la unidad".

En el Río de la Plata la disputa entre unitarios y federales, "es una disputa entre unitarios y confederales: aquellos que se pronuncian por el federalismo lo hacen por el control de la mayor cantidad de atributos soberanos de los pueblos", sostiene.

En realidad, remata Goldman, "la disputa no es en torno a la mayor centralización o no de un estado sino en torno a la posibilidad de la creación de un estado argentino. Se disputa si vamos a tener o no un gobierno general".

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