Una aventura literaria excepcional

Dentro de la rica tradición de las novelas de aventuras vinculadas al mar, los tesoros y los piratas, el Premio Nobel de Literatura 2008, Jean Marie Gustave Le Clézio, ofrece dos novelas de iniciación en las que no falta ninguno de los ingredientes de la buena literatura.

El buscador de oro, de Jean Marie Gustave Le Clézio. Buenos Aires, Norma, 2008. 291 páginas. $39.

Viaje a Rodrigues, de Jean Marie Gustave Le Clézio. Buenos Aires, Norma, 2008. 125 páginas. $39.

Con una prosa magnífica, el Premio Nobel de Literatura 2008, ofrece en El buscador de oro una notable historia en la mejor tradición de las novelas de aventuras pero le agrega un ingrediente especial para este tipo de narraciones: la perspectiva psicológica del personaje principal.

 

Dentro de la rica tradición de las novelas de aventuras vinculadas al mar, los tesoros y los piratas, Jean Marie Gustave Le Clézio (Niza, Francia, 1940) nos invita a recorrer el itinerario vital y existencia de Alexis L´Etang, nativo de la Isla Mauricio.

Con el rumor del mar como música constante y la belleza salvaje de las islas del archipiélago mascareño como paisaje, Alexis cuenta en primera persona su especial manera de percibir, vivir y batallar con ese entorno desde su infancia hasta sus últimos días a lo largo de treinta años.

Narra sus aventuras con Denis, el nieto del capitán Cook, y con su hermana en la deslumbrante hondonada del Boucan; relata los sueños de su madre traducidos en cientos de pequeños gestos de amor; describe el afán civilizador de su padre mediante la incorporación de máquinas en las plantaciones.

Y cómo todo eso se desvanece ante una terrible tormenta que termina con su casa, con los sueños paternos y con su infancia en una sola noche.

De allí en más, Alexis será tomado por una obsesión: encontrar el tesoro de un corsario desconocido al que su padre llamaba el Privateer y que él seguirá denominando así durante su larga búsqueda. Su padre le había confiado antes de morir el secreto del tesoro del pirata y le había entregado un mapa. En la mente del ya entonces joven Alexis sólo habrá lugar para el Privateer, la isla Rodrigues y el botín.

La maestría narrativa de Le Clézio radica en cómo yuxtapone las dos aventuras: por una parte, la de la apasionante búsqueda del tesoro y, por otra, el no menos intenso camino de autodescubrimiento, reflexión y dolor que va recorriendo Alexis.

La tensión de la búsqueda, la lectura de las marcas del pirata y el devorador paisaje se imbrica a la perfección con la soledad, la creciente locura y el encuentro del amor del narrador y protagonista de la historia.

Esta doble aventura de Alexis tendrá su continuación en Viaje a Rodrigues, novela en la que su nieto continuará la búsqueda del tesoro del Privateer con la misma pasión que su antecesor en el paisaje volcánico de la isla.

Ambas exquisitas novelas son, en definitiva, historias de iniciación, mezcladas sabiamente con la narrativa de las aventuras del mar, de cuya lectura quedan los múltiples placeres que sólo proporciona la mejor literatura y el mensaje de que el verdadero tesoro es la búsqueda misma.

Patricia Rodón

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