No seguir indiferentes ante la muerte

¿Cuál sería la reacción del mundo si cada día, a causa de cualquier epidemia, murieran 1.00 personas? Esta es la pregunta que se hacen desde la Red Mundial de Acción contra las Armas de Fuego (IANSA) naliza el drama de la proliferación y disponibilidad de armas de fuego que hay en el mundo. Y la pregunta tiene sentido: cada día, 1.000 personas mueren como consecuencia de las armas de fuego. De ellas, 420 se producen en Latinoamérica, la zona más violenta del mundo.

Las masacres ocurridas en Estados Unidos y Alemania lo que logran es conmovernos, movilizarnos y deben tener una utilidad: que la humanidad diga, se proponga y trabaje para que nadie más muera en el mundo por la falta de control de las armas y las balas o bien por el desinterés de la mayoría de los gobiernos en regular y condicionar el negocio del armamentismo civil.

Las muertes de estos días ocurridas en Norteamérica y Europa, pero también las que pasan aquí en Mendoza o en cualquier rincón del país están estrechamente vinculadas a que, en donde hay un problema y hay un arma, ese problema (desigualdad social, desequilibrio mental, etc.) se soluciona con esa herramienta que está al alcance de la mano.

Cuando hablamos de armas, generalmente lo vinculamos a policías o ladrones. Sin embargo el 74 por ciento de las armas que hay dando vueltas por el mundo están en poder de civiles, de los vecinos comunes y corrientes. Del total, el 22,9% las tienen las fuerzas armadas, el 3% las policías y el 0,1% los grupos armados de oposición o insurgentes.

Vale decir que el análisis que estamos acostumbrados a repetir es equivocado: el problema está en el seno de la sociedad, en cada uno de nosotros y no en el otro o en un enemigo intangible. De los hogares las armas pasan a la delincuencia; en los hogares los maridos matones aplacan con armas su poca hombría, amenazando, hiriendo y hasta matando a sus mujeres; en muchos lugares en donde es más fácil encontrar un arma que un libro, ésta le garantiza un “futuro” (corto, violento) a quien la consigue.

Hay algunos datos más que tenemos que saber  que afectan al mundo entero, no sólo a la Argentina: de esas 1.000 personas que mueren cada día en el mundo, 250 caen en guerras o conflictos armados, pero el 56 por ciento mueren en homicidios, el 14% en suicidios y 5% en muertes accidentales.

La Red IANSA advierte, en su análisis de situación, que los niveles de violencia en los países que en los papeles figuran como “en paz” –tales los casos de estados Unidos y Alemania, pero también la Argentina- “pueden ser tan altos o incluso más que en los países en guerra”.

Indica además que la violencia doméstica puede ser más letal si hay armas en las viviendas particulares. Su informe mundial da cuenta que “para las mujeres, el riesgo de ser asesinadas por un compañero íntimo se incrementa en 172% si hay un arma en el hogar”.

Y hay algo que generalmente queda “ninguneado” en los análisis: los suicidios. En definitiva, los miramos de costado y no calculamos que nos pueda pasar o que pueda ser la determinación atroz que tome un ser querido. Pero los intentos de suicidio con armas de fuego tienen una mayor probabilidad de ser fatales en comparación con otros métodos. Esto quiere decir: quien se pega un tiro sabe que va a morir, a diferencia de otros intentos.

Por ello siempre se ha repetido una frase que, realmente, tiene sentido: “Si tenés un arma, tenés un problema”. Y se ha señalado, con razón, algo que digimos antes: “Si además de un problema tenés un arma al alcance de tu mano, la resolución de ese problema puede ser fatal”.

La Argentina no ha estado ajena a este tipo de masacres que ahora vemos por televisión. Pasó con Junior, en Crmen de Patagones, cuando –producto de un desequilibrio mental que nadie supo o pudo detectar con anterioridad- llegó a su escuela con el arma de su padre, miembro de la Prefectura y mató a tres compañeros e hirió a una cantidad más.

Es muy difícil que este tipo de casos se repita. Pero hay que estar atentos a las condiciones favorables: falta de atención a los jóvenes y armas cerca son un cóctel dramático. Pero también lo son la carencia de controles a depósitos oficiales de armas de fuego, el robo o pérdida de armas a los policías y militares, el hecho de que estos trabajadores del Estado se las lleven a sus viviendas, el robo a viviendas particulares cuyos propietarios se sienten más seguros con armas que teminan en poder de la delincuencia.

Por todo esto, las masacres recientemente sucedidas no tienen que naturalizarse ni dejar de conmovernos. Porque, en definitiva, nuestra agenda cotidiana está preparada para la vida, y no para la muerte.
Opiniones (4)
20 de agosto de 2017 | 15:49
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20 de agosto de 2017 | 15:49
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  1. EN MENDOZA, CUANTOS HECHOS, CON ARMAS DE FUEGO SE HAN PRODICIDO, CON DELINCUENTES BALEADOS POR CIVILES. AHORA CUANTOS HECHOS A LA INVERSA HAY EN LO QUE VA DEL AÑO. DESPUES DE LA ESTADISTICA HABLAMOS, HE,HE,HE.-
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  2. El tema de las armas es un excelente negocio por supuesto. Que las posean los civiles con todas las características que dice el lector de las 12.19, no evita las muertes inútiles de chicos, maestros, bebés...Sólo les da marco legal. Parece algo tan absurdo ...¿Cuál es el otro fin legal de las armas? MATAR. Animales, personas, siempre hansido y serán para matar, no hay uso deportivo de las armas. Alguna vez despierten del sueño idílico de que pueden hacer otra cosa con ellas. Las armas son para matar. Así de fácil.
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  3. Primero que se desarmen los delincuentes y hagan que funcione la justicia y la policía. Recién después vengan a hablar de buscar las armas de la gente que la tiene legalmente, con papeles, registro, certificado de buena conducta, aptitud psicofísica, y para fines legales (de los cuales defensa es solo uno de esos fines). De lo contrario pasa lo que pasa siempre: el ciudadano honesto pierde un derecho más, y el delincuente sigue sumando a su favor.
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  4. APROVECHO PARA FELICITAR AL SR CONTE POR SER MIEMBRO DE ESTE DIARIO. LE DA PRESTIGIO A MDZ QUE GENTE COMO GABRIEL SEA PARTE DEL EQUIPO. POR OTRA PARTE OPINO QUE ES MAS FACIL RESOLVER UN PROBLEMA CON UN ARMA AL ALCANCE QUE TRATANDO DE DISCUTIR SANAMENTE SOBRE EL TEMA EN CUESTION. PENSÉ, PIENSOY VOY A SEGUIR PENSANDO QUE EL TEMA DE LAS ARMAS ES UN NEGOCIO QUE LE CONVIENE A MUCHOS PARECE.
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