Jesús y las mujeres

Admirada por unos y perseguida por otros, la figura de Jesús ha estado siempre rodeada de polémica y su vida, sometida a un análisis riguroso y continuo. Han sido muchos quienes a lo largo de la historia han intentado desentrañar el misterio no sólo del Mesías, sino también del hombre.

La interpretación de ciertos pasajes fundacionales de su biografía ha dado lugar a hipótesis de diversa naturaleza, pero sin duda los temas que más controversia causan son los que atañen a su vida privada y, sobre todo, los relacionados con las mujeres que lo acompañaron en su periplo desde su nacimiento.

Antonio Piñero expone con rigor y minuciosidad las claves de la figura del Nazareno y devela  la verdad. Un inquietante viaje en el tiempo a través de los escritos antiguos que nos sumergen en los episodios más destacados de la trayectoria vital de Cristo y reconstruyen el Israel del siglo I.

Antonio Piñero es catedrático de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Lengua y Literatura del Cristianismo Primitivo.

Ha sido coautor en la adaptación de textos gnósticos y evangelios apócrifos y de estudios relacionados con el Nuevo Testamento. Ha escrito numerosos artículos científicos, publicados en revistas de ámbito nacional e internacional, y ha sido traductor de obras relacionadas con la religión. Es autor de la novela histórica Herodes el Grande (Esquilo, 2007).

Introducción

Este libro es ante todo la presentación de prácticamente todos los textos que nos ofrece la literatura evangélica de los tres primeros siglos sobre el tema de «Jesús y las mujeres». A esta presentación acompañan un breve comentario y las conclusiones pertinentes. Por «literatura evangélica» entendemos tanto la aceptada por la Iglesia como la rechazada por ella, es decir, considerada no canónica o apócrifa. Este libro procura, pues, que no se hurte al lector ninguno de los pasajes interesantes que todos los evangelios conservados presentan sobre el tema propuesto en todos los ámbitos de la vida de Jesús. Pero al estudiar los pasajes pertinentes, distinguiremos, como es natural, los valores de historicidad o autenticidad de cada texto.

Nuestro interés es distinguir bien entre lo que pensaba respecto a las mujeres el Jesús de la historia y lo que al respecto opinaban sus «biógrafos» o comentaristas, es decir, los autores de los Evangelios tanto canónicos como apócrifos. Consideramos que en esta literatura evangélica hay, por tanto, distintos estratos cronológicos:

A. El más cercano a la vida de Jesús: el nivel del Jesús de la historia. Si se consigue llegar a él a través del análisis de los textos legados por la Antigüedad, este estrato puede ofrecer algunos de sus hechos característicos y unas cuantas de sus sentencias más memorables con las debidas garantías de que son históricos. Acceder a este estrato ofrece la posibilidad de llegar, si no a las propias y "mismísimas" (traducción de un término técnico en latín: ipsissima) palabras del Nazareno -que fueron casi siempre pronunciadas en arameo, y cuya primera transcripción se ha perdido porque fueron muy pronto traducidas al griego-, sí al menos al nivel de esta primera versión, en muchos casos fidedigna, a la lengua más común y extendida del Imperio romano: la griega.

B. El estrato de la comunidad de los seguidores más íntimos de Jesús, es decir de sus discípulos inmediatos. Aquí hay que situar también probablemente los oráculos que algunos profetas cristianos de los primeros momentos pronunciaron en nombre de Jesús, pues creían poseer, o estar inhabitados, por el espíritu de aquél, oráculos que pasaron sin marca diferenciadora alguna al conjunto de «palabras de Jesús» que los fieles archivaban más o menos en su memoria como pronunciadas por éste.

C. Otro estrato más alejado cronológicamente de Jesús, de segunda o incluso de tercera generación, que representa el punto de vista de los evangelistas, o de la comunidad en la que vivían. El alejamiento cronológico de Jesús se intensifica en los Evangelios apócrifos, muchos de los cuales representan un estrato D o posterior.

Ateniéndonos a lo que puede decirse con cierta seguridad que procede del Jesús de la historia (estrato A) intentaremos ofrecer a lo largo de los distintos capítulos -y, en síntesis, en las conclusiones al final del libro- el pensamiento del Nazareno sobre las mujeres en general y su posición y funciones en su grupo y en la sociedad, tanto en el aspecto religioso como civil; cómo fueron las relaciones con su madre, con sus hermanas y con su familia en general; qué pensaba Jesús acerca del matrimonio y del divorcio y de la situación de las mujeres en este ámbito; cuál era el estado civil de Jesús: si era casado, viudo, soltero; si mantuvo o no relaciones con María Magdalena o con otras mujeres e incluso si tiene o no fundamento la opinión, basada en algún que otro texto disperso y aislado, de que Jesús tuvo ciertas veleidades homosexuales...

En fin, todo aquello que sobre este tema en torno a la situación de la mujer en el Israel del siglo I pueda interesar al lector de hoy. En la conclusiones desearía tomar postura, una vez estudiados todos los datos, sobre la reciente controversia acerca de si Jesús y su mensaje compartían las ideas sexistas propias de su época, o si el Nazareno fue realmente un innovador en este sentido; si la idea de que él fue el primero en luchar en pro de la liberación de la mujer es correcta, o bien si esta concepción es uno de los mitos de los que se rodean las investigaciones sobre los orígenes del cristianismo.

Procuraremos, pues, averiguar si tienen razón muchos estudios exegéticos y teológicos que sostienen que Jesús fue un revolucionario que mudó y trastocó los esquemas de su época, si él fue o no el campeón y paladín de la igualdad liberadora entre los sexos o, por el contrario, si fue en realidad un personaje muy religioso que, al igual que no intentó en verdad fundar religión nueva alguna sino profundizar y purificar la suya propia (el judaísmo), tampoco procuró trastocar las concepciones normales sobre la mujer que su religión y su tiempo le ofrecían como algo evidente, incuestionable.

Son interesantes alternativas a las que es posible dar una respuesta, aunque serán conclusiones presentadas con la debida modestia y provisionalidad -como debe hacerse siempre en historia antigua-, de modo que, a la vista de los datos que tenemos hasta hoy, el lector tenga la última palabra sobre esta polémica.

De Jesús y las mujeres, de Antonio Piñero. Madrid, Aguilar, 2008. 288 páginas.

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