Después de las vacaciones aparecen daños que causa el sol en la piel

Según los especialistas, las lesiones en la epidermis se manifiestan después de las vacaciones. Por ello los profesionales recomiendan extremar los cuidados después del verano para combatir el envejecimiento cutáneo.

Los daños que ocasionan el sol, el mar y el viento en la piel se manifiestan después de las vacaciones y los especialistas recomiendan extremar los cuidados cuando termina el verano para evitar el envejecimiento cutáneo.

Edgardo Chouela, profesor de Dermatología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), indicó que "luego del verano, la piel comienza a manifestar los resultados de las largas exposiciones al sol y los efectos nocivos del mar, la arena y el viento".

Chouela señaló que "esos agentes ambientales externos, sin los cuidados indicados, provocan deshidratación de la piel y generan un efecto acelerador del envejecimiento cutáneo, favoreciendo la aparición de signos de fotoenvejecimiento como las manchas y las arrugas".

El dermatólogo destacó que "es importante tener una rutina diaria de cuidados, que a su vez pueden complementarse con una serie de tratamientos".

"Pero para elegir los productos y los tratamientos más adecuados para cada tipo de piel es clave realizar una consulta con un especialista", aseguró.

Chouela aconsejó que al regreso de las vacaciones "lo fundamental es mantener la higiene de la piel y aplicar una buena emulsión o crema de limpieza una o dos veces por día, para eliminar las partículas de suciedad y las células muertas".

Añadió que "se puede tonificar la piel con agua fresca, termal o lociones tónicas no alcohólicas con extractos vegetales refrescantes y emolientes".

En tanto que para la renovación de la piel después del verano dijo que "pueden usarse ácidos, con distintas graduaciones, que trabajan sobre las capas superficiales de la piel renovándola y atenuando las arrugas".

Los consensos de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) recomiendan el uso de ácidos como el glicólico, el mandélico y el retinol y la aplicación de cremas emolientes, humectantes y antioxidantes para recuperar la tersura de la piel.

Otro factor importante en el cambio en la apariencia de la piel luego del verano es la deshidratación porque la exposición solar y el calor producen la evaporación del agua de la piel.

Después de un tiempo de exposición al sol se altera el equilibrio entre la pérdida y la reposición del agua cutánea y la piel se ve opaca, áspera, engrosada y más plegada o arrugada.

Por eso, Chouela insistió en que "después del verano hay que usar cremas de texturas livianas, geles o emulsiones, que no resultan molestas al tacto sobre todo las que contienen componentes naturales".

Los tratamientos más empleados para la recuperación de la piel son las máscaras hidratantes y los masajes con cremas que dan flexibilidad cutánea.

También, puede realizarse la renovación celular con productos que aportan nutrientes y la mesoterapia, que es una técnica que consiste en la aplicación de distintas sustancias localmente en la zona del rostro que se quiere tratar, con el objetivo de mejorar la flaccidez, las arrugas y la calidad de la piel.
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