"Estamos haciendo cosas que nunca se han hecho"

Así opina Walter Neira, director de la Fiesta de la Vendimia 2009, "Cosecha de esperanza".

El reconocido director teatral vuelve a medirse en la lid vendimial con "Cosecha de esperanza", una apuesta con la cual espera salir airoso la noche del sábado en el teatro griego Frank Romero Day.

Con la experiencia de haber dirigido en 2006 "Tierra mágica", Walter Neira reconoce haber aprendido mucho de aquella oportunidad en la que "hubo cosas que no salieron bien", por lo que se quedó "muy caliente con las cosas que no salieron como quería".

El director del elenco Viceversa apunta que  "Cosecha de esperanza" es como darse una "segunda oportunidad" para demostrar que "la Fiesta de la Vendimia da para más". Adelanta que esta fiesta tendrá un desarrollo coreográfico muy importante, que el trabajo actoral es protagonista y que confía plenamente en que cada uno de los miembros de su equipo brillará con su trabajo.

- ¿Cuál es la razón del título de esta Fiesta de la Vendimia, “Cosecha de esperanza”?

- Nosotros empezamos a trabajar con el equipo con el trabajamos todos los años y no teníamos guión. Entonces, Sergio Embrioni habló con Juan López para invitarlo a participar con su poesía. Nos juntamos, empezamos a largar ideas como en abril, mayo, del año pasado. Empezaron a surgir ideas interesantes, raras, empezamos a jugar con imágnes, con escenas. Y Juan empezó a escribir, fuimos haciendo modificaciones hasta que llegamos a un boceto interesante. Él profundizó la escritura en ese sentido y salió el texto. También utilizamos partes del texto original para letras de canciones ya que habrá mucha música en vivo. Y así salió el texto. El título salió de una, porque era el que más sintetizaba lo que queríamos decir.

- ¿Y qué quieren decir?

- Esto de que a pesar de las adversidades, si cuenta con el apoyo de sus pares no tiene por qué perder la esperanza. El tema es la esperanza, la solidaridad, que una mano ayuda a la otra, y así. Nadie te da nada de arriba, sino es que entre nosotros tenemos que lograr, juntos, lo que queremos.

- ¿Cómo fue la interacción entre ustedes? ¿Cómo fue trabajar con un poeta?

- Creo que cada uno, depende del área de donde venga, le va a dar más preponderancia a lo que sabe hacer. En mi caso, es el teatro. Por eso es tan teatral la fiesta. Por eso, es que propuse que las voces on off no fueran en off, sino que fueran personajes que actuaran en vivo. El Juan que tiene una visión más poética porque es lo que ha hecha siempre, utilizó sus herramientas y nosotros fuimos amalgamando los ingredientes para que fuera un poquito más teatral y así salió el guión.

- Respecto de la Fiesta de la Vendimia que dirigiste en 2006, ¿has hecho modificaciones estéticas importantes?

- Sí, sobre todo en lo coreográfico, en lo actoral ya que hay mucho trabajo de los actores y muy bueno. En lo escenógrafico hemos hecho algunos cambios para no frustrarnos. En realidad para la fiesta de 2006 planeamos muchas cosas que eran hermosas y que no salieron bien. En el devenir de las cosas, cuanto presentás el proyecto de una licitación y se presentan dos o tres oferentes que te dan opciones porque no pueden hacer lo que vos has propuesto, tenés que quedarte con una opción que no es exactamente la que tenías en mente. Y cuando vas a la organización resulta que eso se vuelve a transformar y termina no pareciéndose en nada a lo que vos habías soñado. Entonces, ahora nos propusimos no hacer nada que, aunque para nosotros fuera hermoso, no se pudiera realizar.

- Igual, Walter Neira tiene una marca estética particular. ¿Qué hay bien tuyo en esta fiesta?

- Trabajo con la luz en todos sus aspectos plásticos, hay un desarrollo coreográfico muy bello manejado por Eduardo Terraza, un maestro en eso. Hay coreografías complicadísimas y muy difíciles y que captan muy bien la esencia de lo que se dice. En lo teatral hay mucho más despliegue que en 2006 y con Francisco Carrasco a cargo. Es más real, no tan simbólico como fue en aquella fiesta. Se transita por la historia de un personaje, desde su niñez. Y esta es una apuesta totalmente teatral.

- Hace unos años en una nota, me dijiste que tu mayor ambición era dirigir una Fiesta de la Vendimia. Lo hiciste en 2006. ¿Cómo es esa ambición, esa pulsión de dirigir una fiesta, para un director teatral?

- Recuerdo perfectamente aquella entrevista y todo lo que hablamos. En aquel momento yo lo único que quería era dirigir una fiesta, saber de qué se trataba. Después de 2006 me quedé muy caliente. No por los logros que, creo yo, fueron muchos, sino con las cosas que no salieron como yo quería. Entonces me propuse darme una segunda oportunidad, vamos a demostrar que podemos hacer todo no una parte. Nos presentamos el año pasado y perdimos, nos presentamos este año y casi perdimos (risas). No sé qué va a pasar ahora, la verdad es que no tengo idea. Pero la historia es que yo trabajé en once vendimias como actor y como bailarín y me pasó lo mismo que cuando me dediqué al teatro: nunca encontré un director que me dirigiera para hacer lo que a mí me habría gustado hacer. Entonces dije voy a dirigir yo. Y me largué sin ninguna experiencia a dirigir teatro. En la vendimia me pasaba igual, después de once, doce vendimias, no veía que se hiciera lo que se podía hacer. Yo pensaba y pienso que la Fiesta de la Vendimia tiene que dar para otra cosa, no sólo para los bailes, el despliegue, el montón de gente en el escenario, sino para otra cosa. Por eso en 2006 no usé ese montón de escenario como se hacía siempre, esa plancha gigantesca. Es eso, más que nada, hacer lo que a mí me gustaría hacer. Después de esa vendimia me di cuenta de que era todo muy difícil. Hay elementos, después de 70 años, que son prácticamente inamovibles.

- ¿Qué has aprendido de aquella fiesta para aplicarla en esta?

- Que sí se pueden hacer cambios, que hay que ser más hábil, hacerlos de a poco y la gente no se da cuenta. Me corrijo: la gente sí se da cuenta. No sé qué es lo que hace que la fiesta sea tan conservadora. No lo sé. Creo que tal vez despiertan mucha expectativa, mucha polémica, entonces la gente se prende y siempre creo que hay un sector que es muy conservador y que defiende muchísimo el tema de conservar las tradiciones de la Fiesta de la Vendimia y ataca todo lo demás. No comprenden que no se trata de romper una tradición. Al contrario, se trata de mantener unida una fiesta que si la dejás con la misma estructura de toda la vida va a terminar siendo aburrida. Yo me acuerdo que entre los ´80 y finales de los ´90 la gente decía que la Fiesta de la Vendimia era siempre igual. Yo bailaba en la fiesta y la gente decía que no iba porque era siempre lo mismo. Y era cierto. Yo me daba cuenta de que era cierto. También después me di cuenta de que no se podía cambiar todo. O sea, por más que tengás muchas ideas innovadoras, hay que ir haciéndolas de a poco. Detalles que enriquecen. En esta fiesta sacamos las grúas, el sonido está detrás del escenario, limpiamos el escenario. Ves como desde lo técnico se pueden ir cambiando cosas sin que se arme polémica.

- ¿Qué expectivas personales tenés respecto de “Cosecha de esperanza”?

- En 2006 tenía muchísimas expectativas y después me quedé con las ganas. Este año las expectativas las he puesto en el trabajo del equipo, en el trabajo de Juan, en el de Sergio, en el de Eduardo, de Pancho. Creo que cada uno se va lucir en lo que ha hecho. Si hay más, mejor.

- ¿Cuánto te hace crecer en lo profesional el dirigir un espectáculo tan grande?

- Aprendés muchas cosas, sobre todo aprendés cosas que no tenés oportunidad de aprender en el ámbito del teatro que está reducido, acotado a una sala. Es un espectáculo inmenso. Para ajustar cada detalle debés aprender. Yo no sé de sonido pero le propuse al responsable varias ideas y ellos, los que saben, los ingenieros en sonido se juntaron para ver cómo podían concretar esas ideas. Entonces, vas aprendiendo de todo. Y otra cosa muy importante es que el trabajo en el teatro, yo dirijo y los actores actúan; acá, cada área es una dirección en donde todos dirigimos y trabajar en grupo es un aprendizaje enorme. Para mí esa es el crecimiento más importante.

- Después de la polémica por el presunto “arreglo” en el concurso de propuesta para la fiesta, ¿el resultado te agradó, te incomodó, te pasó algo en lo personal?

- Nosotros no teníamos chance. Nosotros veíamos que como estaban las cosas, no teníamos chance. Y nos sorprendimos muchísimo. Realmente, nos veíamos sin ninguna posibilidad. Nos habían estado pasando cosas, antes de los coloquios, que nos habían bajoneado, por ejemplo, un músico se fue a otro equipo. Los indicios daban que estábamos afuera. Parece que fue el destino o no sé qué cosa. Cayó justo Oscar Puebla y dio en la tecla en lo folclórico y defendió maravillosamente bien la propuesta. Nos dio la impronta folclórica que justamente necesitábamos. O sea, nada es gratuito. Pero antes de los coloquios estábamos en el horno. Después, la cosa se revirtió. Se dijeron muchas cosas. Yo no comparto la idea de escribir anónimamente. Yo no quise decir nada, no quise levantar polémica de nada porque he sido muy polémico durante mucho tiempo y ya me cansé un poco de eso. De estar alimentando a los medios. Si yo hubiera tenido algo que decir lo hubiera dicho con mi nombre y apellido. Pero bueno, se dijeron muchas cosas, atacaron a mucha gente, a compañeros nuestros y a compañeros de otros equipos y los atacaron mal. Es cierto que los equipos compiten, pero todos cobramos, a todos nos atacaron y desde el anonimato y eso me parece tan cobarde como no haber dicho nada.

- ¿Le tenés miedo a la crítica?

- No, no al contrario. Si la crítica es con calidad, con nivel y yo he hecho las cosas mal, yo las guardo en un cuadrito. Tengo muchas críticas guardadas. Sobre todo una, de Jorge Oviedo, del diario Los Andes, cuando apenas empecé. Era una crítica terrible, demoledora, y te juro que de vez en cuando la leo. Uno tiene que aprender de la crítica. A mí me encantaría que hubiera una especie de círculo de críticos del espectáculo en Mendoza. Hay gente que sabe y que puede hacer buenas críticas, como Fausto Alfonso, Patricia Slukich o Fernando Toledo, tus colegas en otros diarios. Me gustaría que fueran libres y pudieran hacerlas libremente. Y que pudieran decir absolutamente todo lo que piensan. Bueno o malo. Si es malo, yo me la banco porque sé que viene con buena onda y es para aprender. Eso es necesario. En el teatro la obra no se cierra con el público, se cierra con la crítica.

- ¿Podés contar algún secreto de la fiesta?

- Casi todo lo que estamos haciendo son cosas que nunca se han hecho. No por eso son grandes innovaciones, pero son cosas que nunca se han hecho en una Fiesta de la Vendimia. Por ejemplo: hay una pantalla de proyección móvil, que se arma y se desarma. Pantallas de proyección ha habido siempre, esta que nosotros hemos puesto es nueva. Como eso, hay muchas cosas. Siempre, a todo, le hemos dado un toque.

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22 de Julio de 2017|20:15
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