Investigan vínculos entre un policía y el novio de la joven carbonizada

Un teléfono secuestrado que tenía la madre de Gerardo Moreno (21), sindicado como el autor del crimen de Fabiana Chaparro (16), contiene llamados a un policía de la comisaría 29, de Gutiérrez. Además, gracias a un testigo de identidad reservada el caso fue esclarecido. Los vecinos tenían miedo de testificar porque el sospechoso "pertenece a una banda pesada de la zona", señaló una fuente judicial.

La investigación por el homicidio de Fabiana Chaparro (16), quien apareció el martes por la tarde carbonizada en el interior de un vehículo en Gutiérrez, reveló datos importantes. Una de estas pistas tiene que ver con un celular secuestrado a la madre de Gerardo Moreno (21), ex novio de la menor y sindicado como el presunto homicida. Desde ese teléfono se habrían realizado llamados a un policía de la comisaría 29, de Gutiérrez, luego del crimen. Y los pesquisas creen que, además de la mujer, su hijo también usaba ese teléfono; por eso están detrás del vínculo entre el efectivo y el joven. De hecho, el celular está a nombre del sospechoso.

Esas comunicaciones podrían estar relacionadas con la desaparición de Moreno -sobre quien pesa una orden de captura desde la noche del martes- o con la manera en que Moreno intentó hacer desaparecer el cadáver de su novia.

Fuentes ligadas con la causa señalaron que tanto él como sus familiares podrían haber realizado esos llamados, quizá para obtener algo de tiempo.

Esta versión se sostiene desde el momento en que la Policía de la zona informó, inicialmente, que en el Fiat 128 había perecido carbonizado Gerardo; luego se comprobó que en realidad era una mujer y más tarde que era su novia.

Además, los vecinos manifestaron que cuando intentaron acercarse al vehículo para apagar las llamas, un uniformado les recomendaba no hacerlo "porque puede explotar".

Este efectivo, que estaba de civil cuando ardía el auto, llegó junto con el padre de Moreno a la escena del crimen. Ambos estaban en un taller —según consta en el expediente— y se enteraron de lo que estaba sucediendo por el hermano del sospechoso, quien los fue a buscar.

El hermano del Gerardo —que en algún momento estuvo apuntado como partícipe secundario— dijo, primero, no saber nada de lo que había sucedido; pero cuando un testigo de identidad reservada aportó los datos suficientes para esclarecer el caso, el hermano del prófugo brindó mayor precisión.

Dijo en sede judicial que su hermano le manifestó: “Me mandé una cagada, me quiero matar; me tengo que rajar ya”.

Para el fiscal Santiago Garay, esas palabras fueron suficientes para entender que Gerardo Moreno había matado a su novia.

Al joven lo han buscado intensamente desde las 22 del martes. Lo último que supieron de él -reveló una fuente judicial- es que “fue llevado por un amigo hasta los bomberos de Maipú después del hecho. Creemos que tenía intenciones de suicidarse”.

Aún no establecen la causa de la muerte
El médico forense, debido al estado del cadáver, no ha podido determinar la causa de la muerte. Laa adolescente ya estaba muerta cuando incendiaron el vehículo o, en todo caso, inconsciente.

Los peritos de Criminalística llegaron a esta conclusión luego de no encontrar indicios de resistencia de la víctima al fuego.  “Estaba sentada en el lugar del acompañante y no había movido ni los brazos”, expresó la fuente.

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