No lavarse las manos es peor que ser lamido en la cara por perros domésticos

Es una costumbre de algunas familias, dejar que sus mascotas compartan no sólo el hogar familiar, sino hasta las camas. Según una investigación realizada en Estado Unidos, esto no sería tan malo como el hecho de no lavarse las manos.

Las personas que permiten a sus perros dormir en sus camas y además dejan que les laman la cara, están en buena compañía.

Según estudios recientes,  más de la mitad de quienes tienen perros en sus casas aceptan estas demostraciones de afecto por parte de sus mascotas. La investigación realizada por la veterinaria Kate Stenske de la Universidad Estatal de Kansas, ha desvelado que estas personas no tienen más probabilidades de compartir las mismas cepas de bacteria E. coli con sus mascotas que quienes no permiten este tipo de comportamiento por parte de sus perros.
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El hallazgo de que estas conductas afectivas entre perros y humanos no acarrean más probabilidades de transmitir gérmenes es una buena noticia, ya que poseer una mascota y tener con ella sólidos lazos afectivos tiene efectos psicológicos muy positivos.

Las razones antes esgrimidas para temer las consecuencias de consentir a los perros esas familiaridades derivan de la existencia de bastantes enfermedades que pueden ser compartidas por perros y personas. Cerca del 75 por ciento de las enfermedades emergentes son zoonóticas, es decir son transferibles de una especie a otra.

Stenske analizó los aspectos de tales actividades relativos a la salud pública, teniendo en cuenta ese riesgo de transmisión entre especies y las estadísticas sobre el contacto estrecho entre perros y humanos.

Su estudio se centró en la bacteria E. coli que es común en el tracto gastrointestinal de humanos y perros.

En el estudio, Stenske encontró que el 10 por ciento de los perros y sus dueños compartían las mismas cepas de E. coli. Ella también descubrió que la E. coli tenía más resistencia a los antibióticos comunes que lo esperado, aunque las personas albergaban un mayor número de cepas farmacológicamente multirresistentes que sus perros.

Además la investigación mostró que las conductas afectivas como la de permitir que los perros duerman en camas donde lo hacen sus dueños humanos, o la de dejarles lamer la cara a estos, no conllevan un aumento de cepas compartidas de E. coli. Sin embargo, la investigación sí ha mostrado una asociación entre cepas de E. coli resistentes a los antibióticos y propietarios de perros que no se lavan las manos cuando deben.

Fuente Scientech news/Amazings.com
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