Absuelven por "legítima defensa" a una mujer que mató a su marido

En 2003 la acusada le dio un tiro a su esposo porque este la golpeaba. Fue condenada a diez años de prisión, pero un cámara de Casación revocó ese fallo y la absolvió por considerar que le disparó a su marido para defenderse.

Una mujer que en 2003 mató a su marido de un balazo porque la golpeaba y había recibido una condena de 10 años de cárcel fue absuelta por el Tribunal de Casación Penal bonaerense al considerar que actuó en "legítima defensa" y que su vida había sido un "vía crucis".

La decisión fue adoptada en favor de A.I.D., de 60 años, luego de que la  sala I del tribunal, integrada por los jueces Horacio Piombo y Benjamín Sal Llargués, revocó un fallo que había dictado el Tribunal en lo Criminal 4 de San Martín.

Tras el debate oral, se halló a la mujer responsable del delito de "homicidio agravado por el vínculo", mediando circunstancias extraordinarias de atenuación, y se le aplicó una pena de 10 años y 8 meses de prisión.

Durante cuatro meses, la acusada estuvo detenida en la Comisaría de la Mujer de San Martín y en junio de 2003 le concedieron la prisión domiciliaria.

El fallo fue apelado por el defensor Carlos Adrián, quien sostuvo que los jueces habían hecho una interpretación errónea de los hechos y que había antecedentes de que el hombre la había empujado por la escalera y le rompió una vena. 

Según se determinó en el juicio, la mujer era víctima de constantes golpes por parte de su marido hasta que el 6 de febrero de 2003, cuando ambos estaban en la cama, comenzaron a discutir, él la golpeó y cuando se le estaba por tirar encima, ella tomó un arma y le pegó un balazo en el abdomen que le causó la muerte.

En la condena, se consideró que no había actuado en legítima defensa porque "analizando la mecánica de producción del hecho, no se verifica que haya corrido un serio peligro real e inminente que justificara su accionar".

"En efecto, la discusión iniciada en el cuarto matrimonial no era sino una más de las que la acusada lamentablemente padecía de antigua data. No existió un plus que aumentara el peligro (de la mujer) más allá de su integridad física, sin afectarse otros bienes jurídicos", sostuvo en su fallo el TOC 4 de San Martín.

En su voto, el juez Sal Llargués criticó duramente a los jueces y consideró que esa afirmación "corresponde a una visión de la situación en que se ha normalizado la golpiza del varón a la mujer".

"Esa 'normalidad' es tomada en cuenta para señalar que no había "un serio peligro real e inminente... pero el caso es que contingentemente ¿cuándo y por qué podría haberse descartado un ataque que resultara letal?", se preguntó el magistrado.

Al respecto, recordó que "el dormitorio donde se desencadena el final de esa historia de recurrentes palizas estaba en la planta alta y hay un registro de una caída de la mujer por la escalera de la que resultó una internación por la rotura de una vena".

"¿Qué debe esperarse en un caso como el presente para que pueda operar un permiso de salvaguarda de la integridad física, no ya de la devastada integridad psíquica?. El discurso de la imputada habla a las claras de una agresión en curso de impredecibles consecuencias (pisar la cama para saltarle encima, corroborable por la trayectoria del proyectil) y nada en el fallo permite sostener que la imputada haya mentido un ápice en el relato de esa vida en clave de Vía Crucis", remarcó.

Para el juez "el arraigo de razones como esta para sustentar que la acusada debió esperar estoicamente la abyecta agresión de quien se sabe superior desde la fuerza bruta -el derecho de las bestias- es pavoroso y alimenta la subsistencia de la lenidad en la consideración política y, en el caso judicial, de la violencia de género".

Los jueces basaron la condena en que, al momento de la discusión, el hombre estaba con las "manos limpias" y que "el peligro corrido, en definitiva, no era sino el mismo que venía atravesando desde varios años".

"Otra vez, lo esperable (para el TOC 4) era la resignación y la esperanza de que esta vez no fuera más grave que siempre", consideró el juez Sal Llargués.
Opiniones (1)
21 de agosto de 2017 | 07:57
2
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21 de agosto de 2017 | 07:57
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  1. La Justicia llegó tarde. Ojalá cada mujer golpeada pudiera hacer lo mismo. Ojalá que alegar legítima defensa sea de ahora en adelante un trámite más. Un excelente precedente.
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