Gardel, la biografía

Carlos Gardel es el cantor de tangos más importante de la historia y un mito popular. Su verdadera vida ha sido reemplazada por leyendas que evitan aspectos esenciales de su personalidad y dificultan la comprensión de uno de los personajes más importantes de la música popular del siglo XX.

Por Julián y Osvaldo Barsky

Esta obra monumental, que puede ser considerada la primera biografía completa de Carlos Gardel, es el fruto de una minuciosa investigación que abarca todos los aspectos de la vida y del entorno en el que se desarrollaron el hombre y el artista.

Basados en una exhaustiva documentación que incluye testimonios de primera mano, Julián y Osvaldo Barsky han producido un libro único que equilibra los cuidadosos análisis contextuales con el registro vivo del protagonista a través de sus declaraciones y las de múltiples testigos de su trayectoria.

La realidad sobre su nacimiento, la compleja y fascinante sociedad donde dio sus primeros pasos, la relación con su madre, sus amores, sus vinculaciones políticas, su formación musical y artística, la trabajosa construcción de su apariencia física, su proyección internacional como intérprete musical y actor de cine, su habilidad para rodearse de grandes colaboradores, su trágica muerte y muchos aspectos más ayudan a comprender por qué, después de siete décadas de su muerte, Gardel sigue despertando pasiones tan intensas y polémicas tan encendidas.

Introducción

En los últimos años hemos asistido a la explosión de expresiones literarias basadas en la construcción de mundos imaginarios, fantásticos, donde nuevos héroes enfrentan colosales desafíos que resuelven con valentía e inteligencia. Aparentemente, en la vida cotidiana de los seres humaos sería cada vez más difícil encontrar prototipos similares que desplegaran hazañas dignas de prestarles equivalente atención. Sin embargo, existen hombres que merecen ser incluidos en el grupo selecto de quienes dejaron huellas imperecederas en la historia de algunos pueblos, porque en su vida afrontaron desafíos relevantes en función de sus objetivos de trascendencia permanente.

Uno de ellos es Carlos Gardel.

Existe amplio consenso de que Gardel sigue siendo el máximo cantor del tango, es decir, de la música, poesía y danza que más claramente ha expresado a argentinos y uruguayos en buena parte del siglo XX. Que ello suceda con un artista que desapareció hace casi setenta años, sólo es posible por la conjunción de varios factores: en primer lugar por su excelsa calidad musical como intérprete y autor; en segundo término, por la magnitud que alcanzó su figura en el nivel internacional a partir de su difusión masiva tanto por las grabaciones discográficas como por sus películas; y finalmente, por la imagen global que la sociedad asimiló de la personalidad de Gardel: el muchacho de barrio, buen hijo, que ascendió de la nada hasta ser una figura de primera magnitud. Pero también con la cuota de "calavera" que se idealiza como prototipo de la afición a "las mujeres, las farras y el champán", pintón y elegante, que hace un culto de la amistad y de la "gauchada", como parte de un permanente desprendimiento del dinero que incluye su reconocida afición a los caballos de carrera.

Sin embargo, esta imagen popular y los mitos que desde su muerte reforzaron esta perspectiva no han hecho justicia a los aspectos menos conocidos de la personalidad de Gardel: su autodisciplina en el cuidado de su físico y su apariencia, su contracción al trabajo, su relevante capacidad como compositor, la búsqueda crecientemente obsesiva de calidad en la elección del repertorio y en la realización de sus grabaciones, su lucha por mejorar el nivel de sus películas, su visión empresarial, su comprensión de las diversas etapas del desarrollo artístico mundial y nacional, sus proyectos de mediano y largo plazo. Tampoco se ha explorado suficientemente su formación musical que explique, más allá de sus cualidades naturales, la excepcional riqueza interpretativa que le permitió, junto con artistas como Bing Crosby y Maurice Chevalier, convertirse en uno de los más importantes intérpretes de la música popular del mundo en la primera mitad del siglo XX.

Paradójicamente, el artista terminó absorbiendo a su constructor, Charles Romuald Gardes, este porteño nacido en Francia, que desde pequeño se incorporó a la fusión de nacionalidades tan vigorosamente expresada por Buenos Aires, y que trabajosa y meticulosamente edificó a Carlos Gardel.

El propósito de esta biografía es intentar rescatar simultáneamente el contexto social, el hombre y el artista. Si en muchas biografías se comete el error de atribuir al personaje desde el inicio de su vida las virtudes de sus años maduros, en Gardel esta deformación ha sido una constante.

En esas visiones, ya desde niño y adolescente asombraba por su canto y se habría impuesto "naturalmente" por sus dotes. Pero sucede que los hombres, a diferencia de los héroes de la literatura fantástica, no tienen poderes especiales que les permiten atravesar sin esfuerzo el duro tránsito a la fama.

En la medida en que los mitos construidos a partir de su muerte y las discusiones banales sobre el lugar de su nacimiento y su trágico final desplazaron la comprensión integral de su notable trayectoria, Gardel quedó, en términos masivos, reducido a la limitada reproducción radial de algunos de sus temas sólo en ciertos espacios en la Argentina, a una permanencia mucho mayor en el espacio radiofónico uruguayo, a programas especializados de tango en algunos países latinoamericanos.

Incluso han desaparecido las exhibiciones de sus películas que años atrás se hacían en los aniversarios de su muerte. A pesar de ello, increíblemente mantiene su vigencia, aunque cubierto por una creciente niebla de ignorancia sobre su importancia.

Si bien en la Argentina se han producido a lo largo de las últimas décadas estudios parciales, algunos de alto valor, que han permitido dilucidar aspectos confusos de su vida o que han profundizado en los valores musicales de su canto y sus composiciones, parecería que la premura de los tiempos actuales dificulta ocuparse de estudiar más profundamente su figura. Ello también tiene que ver con la producción literaria argentina actual. Lejos estamos de las biografías más profundas que abordaron la vida de algunos próceres a finales del siglo XIX y comienzos del XX, si bien las mismas se centraron en sus acciones ligadas a la emancipación nacional y a la construcción de la nación aunque dejando de lado su vida íntima. Los productos más recientes perdieron el esfuerzo de reconstrucción histórica y, por cierto, muy pocos de ellos avanzaron en materia de investigación y calidad literaria que permitiera abordar creativamente el rico material que siempre despliega una vida humana destacada. La saturación actual de una profusa y apresurada colección de biografías noveladas, donde algunas anécdotas dispersas sirven de base a superficiales recorridos por la vida de hombres y mujeres que ocuparon un lugar en la historia nacional, parece confirmarlo.

Esta falta de continuidad nacional en la producción de biografías explica que la única que merece el nombre de tal sobre Gardel haya sido escrita por un extranjero: Simon Collier, por entonces profesor de Historia en la Universidad de Essex, Inglaterra, que en 1986 publicó su libro, el cual, traducido en 1988 al castellano, sigue siendo un referente obligado sobre el artista.

Collier sistematizó y organizó los trabajos escritos sobre Gardel con base en cuatro fuentes esenciales: las memorias de José Razzano escritas por Francisco García Jiménez; la importante cronología de la carrera artística del cantor elaborada por Miguel Ángel Morena; los recuerdos de Armando Defino -el último administrador y luego albacea del artista-, y las memorias de Terig Tucci sobre la vida de Gardel en Nueva York. Además de otras fuentes locales menores, ello fue complementado con información documental obtenida en Francia y Estados Unidos.

Con la rigurosidad de un avezado historiador, Collier extrajo el máximo provecho de estos materiales, ordenó fechas y procesos y extrajo acertadas líneas generales sobre la personalidad de Gardel y su trayectoria artística. Sin embargo, y como él se ocupó de aclararlo en diversas oportunidades, su trabajo fue acotado, no realizó investigaciones sobre materiales de época y no abordó los supuestos misterios o zonas no conocidas de la vida y trayectoria del artista. Así llegó a afirmar la imposibilidad de investigar su infancia y adolescencia o a reducir al asombro el hecho de que el artista filmó en 1917 una película muda. También absorbió linealmente las memorias de Razzano, sin dimensionar las deformaciones introducidas en el relato por quien terminó enfrentado con Gardel y que, como es obvio, reacomodó circunstancias en beneficio de su imagen personal o simplemente no siempre fue ayudado por su memoria. Fallecido recientemente, Collier merece nuestro reconocimiento profundo. Culminó una etapa de estudios entre los que se destacan los análisis de Rubén Pesce sobre la evolución musical del cantor y sobre Alfredo Le Pera; de Edmundo Eichelbaum sobre el discurso gardeliano; de Raúl Lafuente, Rubén Pesce y Eduardo Visconti sobre los guitarristas de Gardel, y los recuerdos de Carlos Zinelli compilados por José Luis Macaggi sobre aspectos poco conocidos de la vida del artista.

Pero, además de estos esfuerzos rigurosos, no podía faltar una colección de ensayos donde la fantasía y la mera especulación suplieron la falta de documentación y de investigación sistemática. Como han señalado algunos autores, esta ignorancia acumulada ha sido la base de la construcción de los mayores mitos sobre el artista.

En esta dirección se inscriben los trabajos construidos con relación al supuesto nacimiento de Gardel en Tacuarembó, Uruguay. Sobre este tema nada puede superar la desbocada fantasía del periodista Erasmo Silva Cabrera ("Avlis"), que fue continuada y acrecentada por Nelson Bayardo y Eduardo Payssé González. El trasfondo de estos esfuerzos por negar el origen francés de Gardel y su carácter de inmigrante está asociado al renacimiento de una ideología para la cual resulta un agravio suponer que el máximo cantor "criollo" no hubiera nacido en estas tierras. En toda esta corriente asombra la negación del tango como expresión de la fusión musical impulsada por los inmigrantes europeos, lo que colateralmente lleva a negar las persecuciones desatadas en las primeras década del siglo XX contra éstos, también en nombre de un nacionalismo que utilizaba al criollismo como punta de lanza de su xenofobia.

Estos intentos de reconstruir un Gardel "criollo" a partir del lugar donde nació se inscriben en una imagen positiva del artista. Desde una perspectiva descalificadora, autores como Tabaré De Paula, Blas Matamoro y Juan José Sebreli han asociado dogmáticamente su ligazón temprana con los comités conservadores y el contexto de su juventud con su trayectoria posterior, compartiendo en gran medida con el núcleo anterior su falta de preocupación por una investigación rigurosa que respaldara sus opiniones.

Las confusiones introducidas, amplificadas por la necesidad periodística de la noticia fácil y rimbombante, hacían imprescindible profundizar en la reconstrucción de los procesos y circunstancias que forjaron a este símbolo cultural rioplatense, develar diversos puntos oscuros de los relatos existentes y describir en forma más directa las circunstancias de su vida.

Esta investigación se ha beneficiado con la aparición en los últimos años de varios estudios que se suman a los mencionados y que aportan un material extremadamente valioso. El libro de Orlando Del Greco sobre los autores -poetas y músicos- de las canciones interpretadas por Gardel es un excepcional esfuerzo de varias décadas que permitió recoger una importante cantidad de testimonios sobre la vida del artista en diferentes períodos, incluidos los de su ignota adolescencia.

La recopilación de entrevistas a Gardel en diarios y revistas de distintos países producida por Hamlet Peluso y Eduardo Visconti es una fuente notable para conocer el pensamiento íntimo del cantor con relación al mundo del espectáculo. El diccionario gardeliano de José Barcia, Enriqueta Fulle y José Luis Macaggi es un apoyo útil para temas y personajes vinculados al artista. Investigaciones puntuales como las de Guadalupe Rosa Aballe sobre la escolaridad de Gardel arrojan luz definitiva sobre este proceso. Los trabajos de Rodolfo Omar Zatti sobre la relación de Gardel con el turf y sobre su gira artística final por los países latinoamericanos han recopilado un valioso material documental.

(...)

La biografía se presenta organizada en la presente introducción, nueve partes, conclusiones y tres anexos.

Así, la primera parte, "Charles Romuald Gardes (1890-1911)", incluye desde su nacimiento hasta que el joven se encuentra con Razzano. Desde el punto de vista musical, esta etapa será decisiva en cuanto a las influencias que Gardel recibirá en el mundo del Abasto y la calle Corrientes. Serán también éstos los años de su infancia y adolescencia, en los que irá moldeando su carácter y descubriendo el mundo de la calle.

La segunda parte, "Gardel y Razzano (1911-1915)", aborda el período que va desde que Gardel adopta su nombre artístico, encara su debut discográfico y se vincula con José Razzano hasta 1916, año en que el dúo hará su irrupción en el mundo del varieté.

"Primeros pasos en la senda del profesionalismo (1916-1920)" es la tercera parte del libro e incluye tres momentos fundacionales en la historia artística de Gardel: los discos del 17, la filmación de Flor de durazno y el estreno de su primer tango, "Mi noche triste". La parte concluye hacia mediados de 1920, cuando diversos hechos de índole personal lleven al cantor a buscar cambios tanto en su vida privada como artística.

Nos adentramos así en la cuarta parte, "Construcción de una imagen (1920-1923)", época en la cual Gardel establecerá su primer noviazgo oficial, regularizará su situación legal y comenzará a tomar conciencia de la importancia de la imagen, al tiempo que el dúo alcanza una gran popularidad.

"El cantor de tango (1923-1925)", quinta parte de nuestro trabajo, incluye el momento en que Gardel toma el mando artístico del dúo, consolidándose al mismo tiempo como el intérprete número uno del tango cantado. Será también esta época la de sus primeras incursiones artísticas por tierras españolas. La etapa culmina con el retiro de Razzano, quien a partir de entonces comenzará a ser el representante de Gardel.

En la sexta parte, "La carrera como solista (1926-1929)", se aborda su debut radiofónico en su condición de solista y su definitiva consolidación en tierras españolas, así como el notable triunfo obtenido en sus actuaciones en Francia, donde se afirma como un artista de primera magnitud internacional.

En la parte séptima, "El gran salto (1930-1933)", veremos que además de su incursión fílmica en Buenos Aires a través de los cortos de sus canciones, en estos tres años Gardel realizará sus producciones cinematográficas europeas, época en la que el cantor también adquirirá conciencia de las limitaciones que Buenos Aires le imponía a sus ambiciones, así como también será un momento decisivo en cuanto a la toma de decisiones en su vida privada.

Llegamos a la octava parte, "Gardel en Nueva York (1934-1935)", que estará signada por su estadía en esa ciudad, donde actuará en radio y filmará sus más notables películas. La novena parte, "El largo adiós (1935)", incluye la gira por los países latinoamericanos y su trágico desenlace.

Las conclusiones están destinadas a presentar un cuadro genérico de los aspectos de su personalidad y de su trayectoria artística que nos parecen más destacados.

Un primer anexo que hemos denominado "Sobre héroes y tumbas" presenta aquí la trascendencia que la carrera del cantor y su muerte dejaron: desde la simple evocación hasta la compleja construcción de mitologías varias.

Un segundo anexo contiene la filmografía completa del artista. En un tercer anexo se presenta la información más completa que hemos podido construir sobre las grabaciones realizadas por Carlos Gardel. Ésta ha sido elaborada por Gabriela Giba, que con gran esfuerzo logró integrar las diversas bases de datos preexistentes, depurar sus errores y reorganizar integralmente la información. Confiamos que será de gran utilidad para los especialistas, pero que también el lector encontrará en este nivel el detalle del enorme trabajo realizado por Gardel en esa materia.

Por último, hemos hecho un esfuerzo sistemático por apoyarnos en las versiones más confiables sobre los distintos aspectos aquí tratados, intentando obtener confirmaciones sobre su veracidad por otras fuentes. Relatos fuera de contexto, tiempos históricos reales o simples fantasías, han sido desechados. Es posible que existan materiales inéditos que celosos coleccionistas aún no han hecho públicos, documentos de la época desconocidos por nosotros.

De Gardel. La biografía, de Julián y Osvaldo Barsky. Buenos Aires, Taurus, 2008. 944 páginas.

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