En Argentina, la causa por falsedad ideológica contra Al Kassar todavía no tiene fallo

Diecisiete años después de haber sido abierto, el proceso judicial contra el traficante de armas sirio está paralizado en los tribunales federales porteños. "Estamos esperando la sentencia", explicó el abogado Carlos Varela Alvarez, quien señaló que "no mintió, pero fue mal asesorado o engañado en Buenos Aires" al tramitar su ciudadanía argentina en 1990.

Mientras la Justicia de EEUU lo condenaba en el día de ayer a 30 años de cárcel por exportar armas a las FARC, en Argentina la causa que pesa sobre Monzer Al Kassar sobre falsedad ideológica todavía está en espera de un fallo en los tribunales federales de Capital a más de 15 años de haber sido abierta.

El traficante de armas sirio fue sentenciado ayer por un tribunal federal neoyorkino, al ser encontrado culpable de conspiración para proveer armamento a la guerrilla colombiana. Sin embargo, y de acuerdo a su abogado, la causa que nació en Mendoza y luego se unificó con otro proceso en Capital, no tiene fallo que resuelva la situación de uno de los personajes más llamativos de la Argentina en la década de los `90.

“La causa está radicada en Buenos Aires desde hace muchos años y estamos esperando la sentencia”, explicó Carlos Varela, abogado que lleva la defensa del sirio que decidió nacionalizarse argentino iniciando los trámites en nuestra provincia en 1990 y que habría logrado serlo en menos de 30 días, según relatan las crónicas periodísticas de aquella época.

Varela señaló que, dado que la causa está enmarcada en el viejo Código Procesal Penal –en el que el juez de instrucción es el magistrado que da la sentencia-, las dos causas que estaban abiertas procedieron a unificarse por decisión del juez federal Jorge Ballesteros.

A Al Kassar se lo acusó en su momento de Falsedad ideológica. Según las versiones periodísticas, la presentación del sirio en los tribunales mendocinos fue iniciada el 31 de diciembre, fecha declarada inhábil para la justicia. El por entonces juez federal Gerardo Rodríguez, le había otorgado la ciudadanía argentina en menos de 30 días y durante la feria judicial que el sector mantiene en enero.

Los años pasan

La investigación se inició en 1992 y en 2005 el juez Ballesteros determinó la prescripción de la causa, pero en 2006 la Corte nacional determinó su reapertura por fallo unánime. Sin embargo, el proceso se encuentra estancado en estos momentos, a lo que se suma que Ballesteros ya no estaría la frente del juzgado ya que habría accedido a un cargo en una cámara de apelación.

“El fiscal pidió 8 años de prisión, pero nos opusimos pidiendo el cierre del expediente al no haber delito, ya que consideramos que, entre los errores que se detectaron al declarar la figura de la falsedad ideológica, era distinta de la figura con la que se lo acusó”, explicó Varela, que patrocina al sirio junto a Diego Lavado, ex subsecretario de Justicia de Celso Jaque y reconocido en el fuero local por su compromiso con los DDHH.

“Al Kassar no mintió, por eso tampoco hay falsedad ideológica y las declaraciones en su carta de ciudadanía son veraces”, ratificó el abogado penalista.

En su descargo, Varela Alvarez señaló que a Al Kassar –quien nunca había tenido hasta 1990 ningún antecedente penal, aunque fuera declarado persona no grata en varios países- “se lo engañó o no fue bien asesorado, pero no necesitaba hacer ese trámite acá en Mendoza, porque ya tenía un hijo de nacionalidad argentina”.

Hasta el momento, lo único concreto es que el sistema de justicia estadounidense es más expeditivo que el argentino.

Diecisiete años después de que se abriera una investigación y que desfilaran por la misma las declaraciones de encumbradas figuras del menemismo –como Amira Yoma, cuñada de Carlos Saúl; del ministro de Interior, Julio Mera Figueroa y hasta de la modista Elsa Serrano- la causa todavía espera una condena o absolución.

En Mendoza, cuatro jueces federales se hicieron cargo del proceso. Dadas las altas implicaciones políticas que tuvo, el periodismo destacó a uno de los magistrados que luego caería en desgracia: Luis Leiva, actualmente desvinculado de la justicia tras el jury de enjuiciamiento, pero con una carrera política que lo ha llevado a estar cerca de Lilita Carrió.

En tanto, aquel comerciante sirio conocido en el resto del mundo como uno de los traficantes de armas más famosos, que fijó su residencia en Mendoza en una humilde casa de Corralitos, Guaymallén, mientras en Marbella poseía una lujosa mansión, comenzó a purgar a partir de ahora su condena de 30 años.    

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