La alquimia de las multitudes

La cuarta parte de la población mundial es usuaria de internet. Sin embargo, esta impresionante cifra no es más que un pálido reflejo de las transformaciones que se están produciendo en la actualidad. Los usuarios a los que este libro define como "webactores" están cambiando el mundo.

Por Francis Pisani y Dominique Piotet

Tras iniciarse consultando los sitios web, comprando en línea, buscando el alma gemela o intercambiando correos, los internautas empiezan a participar, a expresarse, a crear grupos. La web es ahora tan sencilla que pueden utilizarla a su gusto, hasta el punto de convertirse en sus protagonistas.

A través de los blogs (los famosos diarios personales en línea), los usuarios también se expresan directamente en sus sitios web. En YouTube y Dailymotion comparten sus videos, y en MySpace o Facebook amplían sus redes sociales. No contentos con navegar, estos internautas avanzados proponen servicios, intercambian información, se implican. Los usuarios a los que este libro define como «webactores» están cambiando el mundo.

Para entender este fenómeno, que en ocasiones se ha denominado «web 2.0», Francis Pisani y Dominique Piotet recorrieron Silicon Valley para hablar del tema con los mejores expertos. Complementando sus reflexiones con ejemplos y comentarios diversos, nos muestran que este movimiento participativo e irreversible, al que ellos denominan «alquimia de las multitudes», está extendiéndose poco a poco a todos los sectores. Estimulante y prometedor, este fenómeno no sólo tiene aspectos positivos. Es también un desafío para las instituciones, como indica el entusiasmo que despierta entre las jóvenes generaciones.

Los jóvenes y la web: juntos, en las nubes (fragmento)

El comportamiento de los jóvenes en internet crea grandes tendencias. Éstas son las que se generalizarán cuando crezcan, entren en el mundo laboral e integren en su trabajo su manera actual de utilizar la web. Por otra parte, difundirán estos usos a su alrededor: entre sus amigos, sus familiares y sus compañeros de trabajo. Porque los jóvenes son los primeros en apropiarse de la web y familiarizarse con ésta, su papel de early adopters («adoptadores tempranos») nos indica cómo será su uso en el futuro. Los jóvenes también nos enseñan que la tecnología importa poco, sobre todo cuando ésta es capaz de simplificarse y de ser poco intrusiva. Lo que los jóvenes aprecian ante todo son las redes sociales y todas sus herramientas. Este hecho expresa una ruptura generacional, pero implica sobre todo una ruptura en los usos.

La web, lugar social de los adolescentes

Al permitir establecer relaciones, internet se ha convertido en un potentísimo instrumento de red social. Los jóvenes aprecian mucho este hecho, y eso exige una pequeña explicación. De hecho, fue con la creación de las primeras redes de relaciones de amigos cuando se crearon los primeros sitios de redes sociales: el sitio de los antiguos compañeros de clase Classmates.com en 1995 y, más tarde, en 2002, el sitio de amigos Friendster. Éstos permitían a los jóvenes mantener el contacto en línea con sus amistades y establecer nuevas relaciones.

Pero fue MySpace, el sitio web que permite que los jóvenes creen su espacio personal en la web y que compartan sus aficiones con sus amigos, el que popularizó este sistema y el que cosechó un éxito más rotundo. Facebook, que, al principio, no era más que un sencillo catálogo electrónico de fotos y nombres de estudiantes universitarios, se fue ampliando desde finales del año 2006 y, en la actualidad, goza de un gran éxito.

En el mundo laboral, LinkedIn es el más conocido. Este sitio permite publicar de forma detallada el perfil profesional y establecer contacto con compañeros de trabajo o con amigos, pero también ofrece la posibilidad de crear una red profesional para buscar un empleo, ofrecer un empleo o crear una empresa.

La red ha sustituido al coche de Harrison Ford en American Graffiti, así como al aparcamiento o al acantilado apartado, es decir, aquel lugar en el que, en el cine, los jóvenes se reúnen para encontrar su identidad, a salvo de la intervención de los adultos. La web es, al mismo tiempo, una herramienta relacional y el espacio en el que tienen lugar las relaciones.

Desde este punto de vista, MySpace es un sitio representativo: está elaborado por los jóvenes y destinado a los jóvenes. Los adultos a veces tienen dificultades para entenderlo. Aunque la tecnología no sea excepcional, su uso es capaz de trastocar los modos de desarrollo personal y las relaciones sociales entre las nuevas generaciones. MySpace, muy apreciado por los adolescentes estadounidenses, a los que ha seducido al ofrecerles un espacio inigualado de libre expresión, es uno de los sitios más visitados en el mundo, en competencia directa con los líderes de internet: Yahoo!, Google y MSN.

Creado por unos apasionados de la música independiente de Los Ángeles, MySpace contaba, a finales de 2007, con más de 100 millones de cuentas abiertas. En febrero de 2006, recibió 35 millones de visitas que vieron 22 mil millones de páginas. En 2008, registró 300.000 inscripciones al día. El usuario medio mira unas 500 páginas web al mes y 37 páginas por visita. Este considerable flujo llamó la atención de Rupert Murdoch, el magnate de los medios de comunicación, que compró el sitio por 580 millones de dólares en julio de 2005. Desde entonces, sus ingresos publicitarios se duplican cada seis meses.

Muchos jóvenes estadounidenses pronto se identificaron con MySpace. El límite de edad, en un principio establecido en los 18 años, bajó hasta los 16, y luego hasta los 14. Lo primero que hace un nuevo miembro de MySpace es crear un «perfil». En esta página personalizada, expresa ante la comunidad sus gustos, sus deseos, los músicos a los que adora, los libros que ha leído (o que le gustaría leer), los miembros de MySpace que conoce (con enlaces que reenvían hacia sus páginas), etc. Y los clips, los videos, la música y las fotos hacen que el conjunto sea simpático o cool. «Los perfiles son como personalidades digitales. Son la representación digital pública de la identidad», afirma Danah Boyd, una antropóloga estadounidense especializada en la investigación de las comunidades de jóvenes en línea.

Boyd añade: «Para los adolescentes, dar una imagen cool de ellos mismos es fundamental. MySpace les permite definir su propia identidad mediante esas increíbles páginas personales. Al hacerlo, pueden mostrar una imagen de sí mismos y recibir reacciones». Los jóvenes definen virtualmente su imagen mediante una serie de pequeñas pinceladas y la modifican en función de las reacciones de sus amigos. El resultado suele producir una atmósfera especial que sólo se puede experimentar visitando esas páginas con sus collages, sobre fondos con frecuencia oscuros, de fotos, clips, vídeos, imágenes y textos que no siempre son fáciles de leer. «Se parecen a la habitación de un adolescente», sugiere Danah Boyd, haciendo referencia a una forma más tradicional de búsqueda y de afirmación de la identidad.

Los comentarios que escriben los visitantes convierten el sitio en un espacio público virtual. Este hecho es, junto con la creación de identidad, la otra idea clave. «No es la tecnología la que empuja a los jóvenes a pasar tiempo conectados, sino la falta de movilidad y de acceso a un espacio real y físico para los jóvenes, en el que puedan estar juntos sin que los interrumpan ni los observen», añade Danah Boyd. La antropóloga también explica que la ausencia de espacios públicos donde reunirse entre amigos es uno de los rasgos característicos de la situación de la juventud estadounidense de hoy.

MySpace ofrece, pues, una alternativa. A diferencia de algunos de sus predecesores (sobre todo Friendster), MySpace ha decidido dejar que sean los jóvenes los que pongan las reglas y definan la cultura. Y por eso a los jóvenes les gusta encontrarse en ese espacio. Para los jóvenes estadounidenses, el reto radica en encontrar espacios públicos donde se puedan expresar libremente con sus amigos, espacios que resultan indispensables para su desarrollo. Pero estos espacios son cada vez más escasos en el mundo real de los jóvenes estadounidenses. Por tanto, éstos se digitalizan y crean espacios donde se jugará buena parte del futuro de la web.

De La alquimia de las multitudes. Cómo la web está cambiando el mundo. Madrid, Paidós, 300 páginas.

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