Deportes

La Vuelta de todos. La Vuelta de pocos. La Vuelta de uno.

El desenlace del evento deportivo más trascendente por excelencia del deporte mendocino, desde hace ya 33 años, ha llegado a su fin y con él, numerosos interrogantes por descifrar en torno a su actualidad y futuro, sin olvidar el pasado.

Siempre resultó ser una experiencia compleja la organización de esta competencia, por cuantiosos enredos que la rodearon. En sus años mozos y cuando daba a luz sus primeros bicicleteadas los recorridos eran el tema por descifrar, con caminos en franco progreso que dejaban la tierra dura para dar paso al asfalto benevolente era hartamente enigmático conocer por donde irían para completar los circuitos.

Subsanados aquellos dificultades y por arte y magia del cariño de los pasionales del deporte se salió adelante. Y ahí estaba Don Chicho para dejarla vivir.

Después vinieron los tiempos de los destinos que había que desandar para que fuese federal en toda su concepción, y los aportes distritales pasaron a jugar un papel clave a la hora de decidir su funcionalidad. Llegaron entonces los “salvadores” de turno para permitirle seguir siendo y la Vuelta de Mendoza sorteo un nuevo capítulo en su palpitante crecimiento. Y ahí estaba Don Chico para dejarla vivir.

Luego y ante tamaño afecto popular los ecos de la competencia traspasaron el ámbito local y se instalaron en el oído foráneo. Llegaron entonces decenas de intrépidos aventureros a conquistar el pico nevado. Y su atención requería presencia, que bajo quejosos rezongos se supo sellar en acuerdos. Y ahí seguía Don Chico para dejarla vivir.

Más tarde el mundo entero conocía de la Vuelta, y la latitudes extremas se apuntalaban en un solo epicentro. Mientras tanto aquí, costaba voluntades formar ideas renovadoras, y llevarla a costa de sudor y lágrima era una carga extra. Entonces la “magia de la privatización menemista” la dejo en manos que no trabajaron y solo querían su explotación y no su esencia, por ello la Vuelta cambió. Y ahí estaba Don Chicho para no dejarla morir.

Hoy en tiempo modernos y con “provincias que quieren ser país” la Vuelta se mira de costado. El oro lapido al moro, dándole una patada a la historia se apoderó de los males que aquejaban el sentimental amateurismo y nada se hace ya por “amor a ti”.

Pero la Vuelta se hizo, con retazos de una envestidura cortesana, amalgamando a poéticos de la bicicleta y a profesionales desde la juventud.

Se hizo por los turnos pre-elecionarios, por los votos que supistes conseguir y que perdistes. Se hizo por la innegable valentía de una mujer que sin saber lo que era, fue humilde y quiso aprender, porque también había vivido en carne propia la ignorancia de esos políticos aventureros cuando saltaba y corría en las pistas empolvadas y desteñidas.

Se hizo a pesar de todo, de comisarios de carrera con muchas rutas recorridas pero con escaso conocimiento de efecto y causa. No fueron culpables de todas las culpas recibidas. Pero en fín.

Se hizo por esos pibes que guiados por un ex – ciclista de querencia vaqueana se bancaron los soles y moles durante toda una vida de girar y girar. Por su férrea lucha de quedarse a pesar de todo y de competir con todos sus pesares.

Se hizo por los desconocidos de siempre, que aportando de su débil bolsillo taparon agujeros que nadie conoció. Ello fueron vitales a la hora de servir, pero ignorados a la hora de agradecerles.

Se hizo porque no se puede dejar de hacer, Porque es tan nuestra como el vino y como el otoño, porque se inscribieron páginas enteras de héroes y anónimos, porque lo esencial es invisible a los ojos, porque la montaña extrañaría no verlos luchar, porque no merece ser arrebatada de la historia, porque los viñateros, los campesinos, los obreros y el pueblo la quiere ver, porque Febrero no puede tener diez días menos, porque la Vendimia necesita una amante y la Vuelta lo es.

Se hizo porque estaba Don Chicho, por ese nombre Francisco que en el origen del nombre en su naturaleza expresiva significa: Empeñoso, despierta simpatías y antipatías, le gusta resolver problemas ajenos y dar amistad. Ama lo que perdura.

La Vuelta seguirá siendo de todos. La Vuelta quiere ser de unos pocos. La Vuelta no debe ser de uno sólo.   
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4 de Diciembre de 2016|03:24
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