El uso masivo de agroquímicos está en la mira por graves daños a la salud en el país

Las denuncias, ante la Justicia, de este tipo de casos por parte de la organización no gubernamental Grupo de Reflexión Rural (GRR) obligaron al Ministerio de Salud a crear un grupo que investigará la problemática que afecta a decenas de poblaciones de cuatro provincias argentinas.

El Gobierno argentino investiga si el uso desproporcionado de agroquímicos en el cultivo de soja transgénica es el causante de severos problemas para la salud humana, como casos de cáncer, leucemia y malformaciones, incluso entre poblaciones urbanas.

Las denuncias, ante la Justicia, de este tipo de casos por parte de la organización no gubernamental Grupo de Reflexión Rural (GRR) obligaron al Ministerio de Salud a crear un grupo que investigará la problemática que afecta a decenas de poblaciones de cuatro provincias argentinas.

"La situación es catastrófica. Es un genocidio. Si no podemos parar esto, al menos que quede constancia para que dentro de una década podamos denunciar a los responsables por crímenes de lesa humanidad", dijo a Efe el titular del GRR y coordinador de la campaña "Paren de fumigar", Jorge Rulli.

Las voces de alerta comenzaron a sonar hace ocho años en Ituzaingó, una barriada de 5.000 personas en la periferia de Córdoba (centro de Argentina), donde se constataron cerca de trescientos casos de cáncer asociados a las fumigaciones con plaguicidas.

"Tenemos casos de cáncer, hay chicos con leucemia, malformaciones, niños que han nacido sin el maxilar, sin dedos. Se ha investigado todo y constatamos que los agroquímicos han envenenado a nuestra comunidad", dijo a Efe Sofía Gatica, que vive en Ituzaingó desde hace dos décadas.

El barrio es de gente pobre; los vecinos corren a refugiarse en sus casas cuando oyen los motores de la avioneta fumigadora, pero sus tanques de agua, sin tapas, son receptores del letal rociado.

Ituzaingó linda con campos de soja a apenas diez metros, cuando se recomienda que las pulverizaciones de plaguicidas se hagan por lo menos a 1.500 metros de una casa, y las avionetas sobrevuelan el barrio goteando sustancias químicas.

Sofía, de 41 años, perdió una bebé recién nacida por malformaciones de riñón y a su otra hija, de 14 años, le detectaron tres tipos de agroquímicos en la sangre.

Tras mucho batallar, los vecinos lograron que las autoridades locales y la Justicia interviniera, encarcelara a dos fumigadores y prohibiera las pulverizaciones.

El caso llegó a oídos de la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien ha ordenado crear una comisión investigadora.

Pero lo que sucede en Ituzaingó es apenas la punta del iceberg: en Argentina se utilizan anualmente entre 180 y 200 millones de litros de glisofato, un potente herbicida destinado al cultivo de la soja transgénica desarrollado por la multinacional Monsanto y que desde su desembarco en el país, en 1997, se ha expandido hasta las 18 millones de hectáreas.

Este "modelo tecnológico" de agricultura también supone el uso intensivo de otros herbicidas, fungicidas e insecticidas que, según Rulli, se emplean también en los costados de las carreteras, en caminos dentro de barrios residenciales y sobre vías férreas para evitar el crecimiento de malezas y ahorrar costos de mantenimiento.

Los caseríos rurales rodeados de campos de soja parecen ser los más vulnerables, donde las enfermedades se multiplican sin que ni los afectados ni los médicos perciban el origen de estos males.

Con frecuencia todo comienza con síntomas de alergia, como el caso de Marta Clan, que ahora usa mascarilla para salir a la calle en Líbaros, un pueblo de apenas doscientos habitantes de la provincia de Entre Ríos, donde se detectaron una decena de casos de cáncer.

En Basavilbasso, Entre Ríos, Fabián Tomasi, de 43 años, lleva en su cuerpo las marcas de veinte años como fumigador: ha perdido masa muscular, tiene infecciones en las articulaciones, afecciones digestivas y respiratorias y ardores en la piel que le obligan a dormir sentado por el dolor.

Tras recopilar decenas de casos como estos, el GRR pidió el pasado 15 de enero a un tribunal federal de Buenos Aires que adopte una medida cautelar para suspender y revisar todo el proceso de aprobación de uso de agroquímicos en Argentina.

"Creemos que como mínimo hubo negligencia de las autoridades y queremos que se investigue a quienes promocionaron como una panacea este modelo de producción agrícola y ahora contamos los heridos y los muertos", dijo a Efe Osvaldo Fornari, abogado del GRR.
Opiniones (2)
16 de diciembre de 2017 | 19:31
3
ERROR
16 de diciembre de 2017 | 19:31
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. En opiniones anteriores he advertido del peligro que representa la presencia de Monsanto en el país, y esta es una de sus caras. No les basta con desestabilizar paralizándo todo por 4 meses y dejándo la cosa servida a cualquier loquito que quiera impulsar una guerra civil, sino que también nos matan con cancer y leucemia. La maldita soja es transgénica, preparada para ser sembrada en suelo envenenado para que los bosques nativos nunca vuelvan a crecer, y luego ser mantenida con más venenos. Las semillas y los agroquímicos los provee la misma empresa. Negocio redondo a costa de la vida de conciudadanos y el bienestar económico del país. Típica multinacional. Ellos no tienen límites: en Ecuador son usados por el ejército colombiano para exterminar indígenas bajo la excusa de fumigar las plantaciones de las FARC y expulsarlos, dejando vía libre al negocio petrolero. Fuera Monsanto del país y de latinoamérica. Acá necesitamos un plan integral agropecuario en serio, no dejar al campo en manos del mercado y de fachos como la Sociedad Rural porque así nos va... Ah, y otra cosa, todo veneno es veneno. Ni megaminería a cielo abierto ni Monsanto.
    2
  2. Los agroquímicos, de los que no se habla hasta ahora, han matado geneticamente a mucha más gente de la que se sabe. Crear ahora una comisión , es perder el tiempo. En principio hay que pronibir su uso. ¿Qué les parece a la gente del Valle de Uco? Ellos son los primeros en querer prohibir, sin embargho, siguen utilizando poserosos venenos, pero miran para el co0stado. No ven la viga en su ojo, pero sí la paja en el ojo ageno. Minería sí!!!
    1
En Imágenes
Leopardo al acecho
7 de Diciembre de 2017
Leopardo al acecho