Encuentran partes de un dinosaurio en pleno centro de la ciudad de Neuquén

El inusual hecho ocurrió ayer en la provincia patagónica mientras un trabajador municipal que  derribaba una loma en un  barrio de esa provincia, se encontró con la pieza fósil que corresponde a un ejemplar de gran tamaño. 

No es en la inmensidad del agreste paisaje patagónico, sino en plena ciudad; el horizonte no lo recortan los cerros, sino los coquetos chalets de techos de tejas rojas; no hay cañadones ni se escucha el silbido del viento, sino que a los pocos metros cruzan las calles asfaltadas y ronronean los motores de los colectivos. En el corazón del barrio Sapere, en la ciudad de Neuquén,  aparecieron los restos de un dinosaurio del que los paleontólogos no quieren arriesgar su antigüedad, pero sí aseguran que es de gran tamaño.

"No es tan inusual, porque la ciudad está salpicada de lugares donde se encontraron fósiles de valor paleontológico, pero sorprende el hallazgo y más éste, que parece estar en muy buen estado", dijo sin ocultar la satisfacción el director de Patrimonio Cultural de la provincia, Juan Isasi.

Hasta ayer un equipo de paleontólogos del museo de El Chocón había descubierto un buen tramo -medio metro- de una pieza que, tras los estudios de rigor, técnicos de la Universidad Nacional del Comahue confirmaron que se trata de un dinosaurio. "Terminar de limpiarlo y extraerlo podría demandarnos lo que resta de hoy -por ayer- y mañana, la cuestión es si hay más huesos, y ojalá así sea, y entonces habrá que seguir trabajando", comentó Juan Canale, quien con el también paleontólogo Alejandro Aluza y los técnicos Gloria González y Rogelio Zapata, asumieron la tarea de extraer las piezas.

¿Pueden haber más piezas?, se le planteó. "Para nosotros la expectativa es lo que estamos viendo, si luego aparecen más, bueno, mejor, pero será la yapa", señaló.


El jueves pasado


El hallazgo se produjo el jueves pasado cuando el maquinista de la empresa encargada de la apertura de la calle Alderete, a la altura del 1800, distinguió que ese elemento blancuzco que afloraba entre al arcilla rojiza, no era una piedra común, y dio el alerta.

"No es raro que nos ocurra esto. Después de tantos años de trabajar en movimiento de tierra uno ya reconoce lo que es una piedra petrificada de un hueso. Se aprende a distinguir entre arena, arcilla, ripio lavado? en fin, uno sabe cuando un cuerpo tiene algo de particular", dijo Arnaldo Parra, operario de la empresa Eduardo Salud, que lleva a cabo los trabajos.

El maquinista del hallazgo, cabe señalar, no estaba ayer en el lugar. "Fue simple, vio el hueso, lo reconoció con una habilidad digna de destacar y dio aviso. A partir de ese momento activamos los mecanismos para estos casos. Hicimos las comprobaciones y como nuestro paleontólogo, Rodolfo Coria, se encuentra en la Antártida, convocamos a la gente de El Chocón, quienes de inmediato nos dieron su colaboración", señaló Isasi.

Hay un segundo hueso detectado, a escasos metros del otro, que hasta ayer no habían comenzado a descubrir, y seguramente lo harán hoy.

Fuente Río Negro.

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