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Super Bowl: un oasis de diversión ante la crisis económica en EEUU

El mayor evento del calendario deportivo estadounidense no puede escapar en esta ocasión a los problemas de la economía. Sin embargo, en la final del torneo más famoso de fútbol americano, que se celebra mañana y que alcanza una media de 90 millones de espectadores, las grandes empresas de EE UU están dispuestas a gastarse hasta tres millones de dólares en un anuncio de 30 segundos.

Si se dice que el deporte es una religión secular, el Super Bowl mañana entre Pittsburgh Steelers y Arizona Cardinals es como el Yom Kippur, la Navidad y el Ramadán juntos para los Estados Unidos.

Pero el mayor evento del calendario deportivo estadounidense no puede escapar en esta ocasión a los problemas de la economía.

Algunas compañías, como General Motors o FedEx, que habitualmente invertían en uno de los anuncios extracaros que salpican el partido de fútbol americano, son ahora demasiado pobres y demasiado sensatos como para gastar 100.000 dólares por segundo televisivo en promoción.

A pesar de la crisis, el precio de un anuncio de 30 segundos es más caro que nunca: tres millones de dólares.

Las publicaciones "Sports Illustrated" y "Playboy" han suspendido sus habituales fiestas.

Y los espectadores que otros años se lanzaban a comprar enormes pantallas de televisión para ver el Super Bowl se conforman con aparatos normales o con los viejos de toda la vida.

Incluso en Tampa, ciudad donde se disputa la final, los líderes de la ciudad están intentando atraer fans, que preferirán viajar el mismo día para ahorrarse la noche de hotel.

Un reciente estudio de la consultora PricewaterhouseCoopers dijo que el Super Bowl tendrá un impacto de 150 millones de dólares en la economía de Tampa, es decir, 45 millones menos que las dos últimas finales y sólo diez millones más que la última en Tampa, en 2001.

La relativa escasez de fans, combinada con el hecho de que muchos patrocinadores llevarán menos invitados que los habituales, ayuda a explicar por qué hay aún disponibles entradas para el Super Bowl, cuando otros años eran inalcanzables.

Según Sean Pate, director de la web StubHub.com dedicada a la venta de billetes por Internet, los precios por los boletos para el partido de mañana son los más baratos en los últimos siete años.

Pero barato es, por supuesto, un término relativo. Pate dijo a la web de la NFL (liga estadounidense de fútbol americano) que las entradas más baratas, que costaban 1.000 dólares, pueden comprarse a 500. "Se están convirtiendo en auténticas gangas. Uno puede ver el Super Bowl y a Bruce Springsteen en concierto (en el entretiempo) con un descuento de 1.000 dólares respecto a lo que costaba en años anteriores". Los precios aún bajarán más para deshacerse de todos los boletos a tiempo.

No comprará ninguno de esos billetes el nuevo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que ha invitado a algunos legisladores republicanos y demócratas a una fiesta por el Super Bowl en la Casa Blanca.

Obama ya anunció que animará a los Steelers. La preferencia de Obama es una novedad respecto a otros presidentes, que preferían mantenerse neutrales para no molestar.

Pero si Obama quiere mantener de verdad su imagen de persona cercana al pueblo, deberá ordenar a los chefs de la Casa Blanca que acumulen provisiones de alitas de pollo picantes, cerveza Budweiser, papas fritas y guacamole, la dieta nacional el día del Super Bowl.

Los políticos, como el resto de la gente, no pueden esperar a hacer una pausa después de meses angustiados por la crisis económica y sobrecargados de información con la histórica elección presidencial. El Super Bowl ofrece una esperada escapatoria, un oasis de diversión.

"Estaré con amigos bebiendo cervezas y olvidando mis problemas mientras veo el partido, que realmente no me interesa nada", dijo a dpa Greg Wills, vendedor de productos deportivo en San Francisco.

Se estima que 90 millones de estadounidenses verán el partido en televisión.

Cuando suene el pitido final, será momento de volver a la realidad y comenzará otro ritual. "Esa será para mí la señal de comenzar a preparar mis impuestos", agregó Wills.
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8 de Diciembre de 2016|16:48
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