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En un partido histórico, Nadal derrotó a Verdasco y es finalista

En el cotejo más largo de la historia del Abierto de Australia, el español y Nº1 del mundo le ganó en 5 sets a su compatriota y disputará la final del primer Grand Slam del año ante Federer.

El español Rafael Nadal jugará la final del Abierto de tenis de Australia ante el suizo Roger Federer después de ganar hoy una batalla épica a su compatriota Fernando Verdasco.

El número uno del mundo se impuso por 6-7 (4-7), 6-4, 7-6 (7-2), 6-7 (1-7) y 6-4 en una semifinal que quedará para la historia: es ya el partido más largo jamás visto en el torneo australiano con cinco horas y 14 minutos.

Sólo el final fue indigno de un partido vibrante como pocos. Verdasco concedió la victoria a Nadal con una doble falta. Pero el campeón de Roland Garros lo celebró exactamente igual que si hubiera sido el título, tirándose al suelo.

No era para menos. "Fue uno de los mejores partidos de mi carrera", aseguró Nadal aún sobre la cancha. Y lo dijo un hombre que en julio disputó y ganó en la final de Wimbledon el que muchos consideran el mejor duelo de la historia.

Nadal, de 22 años, será el cuarto jugador español que participa en una final del Abierto de Australia. Juan Gisbert, Andrés Gimeno y Carlos Moyá fracasaron antes en el intento. Verdasco, de 25, se va de Australia como número nueve del mundo y con la convicción de que puede medirse con los mejores.

Tras un día de tórrido calor, la tarde refrescó en Melbourne. El techo del Rod Laver Arena se abrió y la brisa desencadenó un huracán de tenis que llegó a poner en pie a los espectadores.

Nadal demostró por qué es el número uno y se llevó la victoria, pero el Abierto de Australia alumbró a un nuevo Verdasco, un jugador que planteó un partido valiente, casi rozando el suicidio. Concedió 20 bolas de break y salvó 16, muchas de ellas con alguno de sus 95 "winners".

El número uno fue más cauto, pero más preciso. Es su sello, siempre metido en el partido. Logró 52 golpes ganadores, pero sólo concedió cuatro puntos de rotura y únicamente cometió 25 errores no forzados frente a los 76 de su rival.

Verdasco nunca había superado los octavos de final de un Grand Slam en su carrera y jamás se había metido en el "top 10" de la lista de la ATP. Pero algo cambió en su cabeza en los últimos dos meses, después de ganar la Copa Davis en Argentina y tras su fugaz visita a Las Vegas, donde se puso en manos del mexicano Gil Reyes y conversó con su ídolo de juventud, Andre Agassi.

En octavos eliminó al británico Andy Murray, cuatro del mundo, y en cuartos al francés Jo-Wilfred Tsonga, siete. Y lo hizo a base de golpes ganadores, los mismos que exhibió hoy ante su compatriota.

"Nunca antes jugué contra este Verdasco", advirtió antes del partido Nadal, que había ganado los seis enfrentamientos anteriores a su rival. El último de ellos por 6-1, 6-0 y 6-2 en Roland Garros.

No iba a ser tan fácil en esta ocasión. Verdasco confronta a Nadal ante su propia trampa. El número uno está acostumbrado a complicar la vida a los diestros, pero hoy se encontró delante a un zurdo, como él, en estado de gracia.

En 75 minutos de un tenis de ensueño, Verdasco obligó a Nadal a ceder su primer set del torneo. La noche se auguraba larga.

Al final del segundo set, los españoles llevaban sobre la cancha del Rod Laver Arena dos horas y cinco minutos, casi lo mismo que Federer había necesitado para deshacerse un día antes del estadounidense Andy Roddick.

"Os quiero a los dos", gritó en inglés un espectador al principio de la tercera manga. Ambos jugadores estaban dando un espectáculo digno de una final. Ángulos imposibles de medir, devoluciones increíbles, "rallies" interminables. Cada punto era una batalla que había que trabajar tácticamente antes de asestar el golpe definitivo.

El partido alcanzó cotas sublimes en el cuarto set. Primero Nadal devolvió una pelota imposible para el 4-4, luego Verdasco dio un recital en el tie-break. El público se rompía las manos a aplaudir. Era más allá de la medianoche y el partido caminaba hacia las cuatro horas y media, pero la gente quería más.

Nadal-Federer es el clásico del tenis contemporáneo. La final que todo aficionado quiere ver. Sin embargo, los 15.000 espectadores del Rod Laver Arena, con el mítico jugador australiano entre ellos, celebraron a lo grande el empate a dos sets.

"Nadal es el más fuerte a cinco sets", advirtió Verdasco antes del partido. Y no se equivocó. Federer se enfrentará ahora al embrujo del español. No le gana desde hace más de un año. Pero tendrá que hacerlo el domingo si quiere pasar a la historia e igualar los 14 títulos del Grand Slam de Pete Sampras. Será otra batalla.
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9 de Diciembre de 2016|22:23
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