Playa Luna de Chile, donde sólo se puede bañar desnudo
A unos 50 kilómetros de Viña del Mar, se encuentra esta playa donde los veraneantes no pueden acceder a ella con ropa. El lugar está protegido por acantilados y no se pueden tomar fotos salvo que algún bañista lo autorice, algo poco usual, aunque no imposible. Aquí los detalles de un sitio libre de prejuicios.
En dirección Norte, desde Viña del Mar, se puede encontrar una de las pocas playas nudistas de Chile.

Es playa Luna, que desde el centro de Viña, se encuentra a más de unos 50 kilómetros.

En “micro”, desde al Ciudad Jardín, el periplo reclama cerca de una hora y media. Primero el viajero tendrá la oportunidad de conocer a la localidad de Quintero, luego la de Ventana y finalmente la de Horcón.

El viaje cuesta mil trescientos pesos chilenos –menos de 10 pesos argentinos- sólo de ida, por lo que el turista deberá al menos considerar para el traslado hasta la playa nudista unos tres mil pesos chilenos.

Una vez en Horcón, se debe acceder a la playa buscada sólo a pie. Allí la caminata demanda otros 50 minutos a un ritmo constante aunque no muy lento. Alguna personas mayores que llegan hasta Playa Luna han llegan a tardar casi una hora caminando por la arena y es la única forma de llegar hasta el lugar que está protegido por un acantilado de más de 10 metros de altura.

Si el turista prefiere viajar en auto, el recorrido desde el Hotel O´Higgins en el centro de Viña, por ejemplo, requiere unos 45 minutos de viaje. Para ello se debe estar orientado hacia el Norte y tomar la Carretera F 150.

En automóvil se debe llegar hasta Costa Quilén, donde la playa de estacionamiento cuesta cinco mil pesos chilenos por el día y cinco mil pesos chilenos más durante la noche. Allí, la única forma de pasar la noche es acampando.

Desde Costa Quilén, llegar a Playa Luna requiere escasos cinco minutos.

Allí no hay carteles indicadores ni persona alguna filtrando el paso de los curiosos. “Los morbosos aquí se van solitos”, dijo una señora bañista. El asunto es que quien quiere tomar fotos deber tener el consentimiento del bañista que se pretende recoger en una instantánea.

“Cuando entabla una conversación con otra persona, se mira a los ojos y no se mira directamente parte alguna del cuerpo del interlocutor. Aquí prima la libertad y el respeto ante todo”, completó la amable señora.

El dato es que quien quiera ingresar a la playa vestido se encontrara con el aplauso constante de los bañistas desnudos. Ante esa expresión popular, quedan dos opciones: o el vestido se retira o se quita la ropa, sólo así dejarán de llamarle la atención mediante los aplausos.
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23 de Agosto de 2014|02:30
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23 de Agosto de 2014|02:30
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alejo29 de Enero de 2009|21:05
se puso en pelotas para entrar a la playa o lo aplaudieron hasta que les quedaron las manos rojas ?
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el ojo que ve29 de Enero de 2009|19:12
Se mueren ahí en esa playa "libertina y asquerosa"... jajajajajajajaHHHHH!!!
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