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Mundo

5 de Mayo de 2013 14:30

Los 8 que profanaron la tumba de Simón Bolívar

 
 
A medida que la salud de Hugo Chávez iba empeorando, recrudeció en el pueblo venezolano una versión tan mítica como escalofriante, denominada “la maldición del panteón de Bolívar”. Creer o reventar.
por MDZ, Mundo

El 16 de julio del 2010, por orden del entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez se abrió, a 180 años de su fallecimiento y presencia del mandatario, el sarcófago donde estaban los restos de Simón Bolívar descansando en el Panteón Nacional en Caracas, con el objetivo de develar la verdadera causa de muerte del prócer.

Chávez venía sosteniendo sobre un posible asesinato por envenenamiento con arsénico, en antítesis a la tuberculosis, como ha venido sosteniendo la historia.
Inmediatamente después de la exhumación, el cadáver fue movido desde el féretro de plomo en donde fue enterrado originalmente, hacia uno de madera con acabados en oro, en una nueva construcción en forma de pirámide, mandada a erigir cerca del Panteón Nacional. La obra costó 78 millones de dólares.

Según el historiador y periodista Álvaro Alba, la llamada “maldición del panteón de Bolívar” es una leyenda que crece entre los venezolanos, y con el anuncio del cáncer del presidente Chávez y su posterior fallecimiento, llegó a alcanzar mayores proporciones.

La apertura de la tumba de Bolívar, aquel julio de 2010, no fue muy bien vista, ya que se especuló con una estrategia para tapar desmanejos autóctonos. Pero para muchos venezolanos, la profanación de la tumba, tiene que ver con la causa de una secuela de muertes en el entorno chavista:

“Guillermo García Ponce, director del diario Vea, uno de los históricos de la izquierda venezolana, murió en septiembre del 2010. Ese mismo mes, víctima de un accidente de tránsito, falleció el gobernador de Guarico, William Lara, ex diputado y ex ministro chavista. Luis Tascón, diputado partidario de Chávez, quien padecía cáncer de colon, falleció en agosto del 2010. El general Alberto Muller Rojas, uno de los asesores presidenciales, falleció poco después de la exhumación. En marzo del 2011 de un infarto del miocardio murió, antes de llegar al hospital, Lina Ron, una de las radicales dirigentes de bases del chavismo. José Ignacio Meléndez Anderson, hermano del asesinado fiscal Danilo Anderson, recibió varios disparos de un individuo que pretendía robarle un celular. En La Habana, donde recibía atención médica, murió en junio del 2011, el contralor General de Venezuela, Clodobaldo Russian”, recontó Alba a mediados del año pasado y, al parecer, el mito ha vuelto con fuerza.

“Los venezolanos han llegado a creer que la caída de dos helicópteros militares, el accidente de un avión de Conaviasa, la desaparición de tres naves pesqueras y una serie de desastres naturales, son castigo divino por profanar la tumba del Libertador”, agrega el periodista.

Creer o reventar.

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