30 de Enero de 2012
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Cada uno que ha llegado lo intentó y siempre ponen como zanahoria, allá adelante, un fin superior, grande, que hay que explicar con muchas palabras, embrollado, como para que nadie entienda, pero que sirva de tema en los cafés. La Constitución, ley sagrada de la República y la Provincia, asiento de la democracia, es objeto del deseo para reformarla…siempre cada cuatro años.