Los visitantes los admiran y fotografían. Los porteños, sumidos en la vorágine, difícilmente reparen en ellos. Hablamos de los murales que recorren las entrañas del subte. Piezas nuevas de jóvenes artistas conviven con obras de Polesello, Páez Vilaró, Quinquela Martín, Sábat, Quino y Molina Campos, entre otros. Tomarse un segundo para apreciarlas cambiaría, sin dudas, la rutina del viaje.