De acuerdo con la AARP, el exceso de hidratación es tan malo como la falta de líquidos en el cuerpo.
"Beber demasiada agua puede ocasionar problemas, como la intoxicación con agua y, aunque esto no es algo por lo que la mayoría de nosotros nos tengamos que preocupar, sucede entre muchos deportistas y es algo sobre lo que deberíamos tener conciencia", asegura en su artículo.
El proceso que ocurre en el cuerpo, según explica, es el siguiente: a medida que el contenido de agua en la sangre aumenta, el contenido de sal se diluye; consecuentemente, la cantidad de sal disponible para los tejidos del cuerpo disminuye.
Y aquí comienza el peligro: este cuadro puede conducir a problemas cerebrales, de corazón y de funcionamiento muscular.
Los síntomas a los que tenés que prestar atención incluyen:
Pero cuidado, porque estos síntomas también pueden ser atribuidos a la deshidratación, así es que es fundamental conocer su cuerpo y saber cuánto has estado bebiendo. Y, sobre todo, consultar a un médico ante la menor duda.