Reñaca, o la playa del amor
MDZol
 
Como el poema de Girondo, se miran, se tocan...
 
Como un escenario propicio para que nazcan cálidos romances, el balneario sirve como excusa para establecer una relación o confirmar un noviazgo. Habrá amores de verano, otros de apenas un mes y tantos de muchos años de convivencia. Mirá las fotos.
Esta nota podría empezar como ese poema de Oliverio Girondo. "Se miran, se presienten, se desean...". Y Reñaca es un fiel reflejo de las sensaciones que nos despiertan aquellas palabras del poeta argentino.

A lo largo de esta primera quincena, MDZol ha podido encontrar que tras el verano chileno no sólo surgen los romances de trampa. Esos que comienzan en el calor de la arena y se confirman en el boliche, unas horas después. 

También hay lugar para aquellos que están tomándose las primeras vacaciones juntos, mientras el padre se quema la mano con el agua caliente del mate porque al nuevo "cenador" de la hija se le va la mano.

O aquellos pololos que apenas llevan unos cuantos días y están entrelazados y no le dan importancia a los juegos de truco ni a los accidentes de ahogo y creen que cuando la gente aplaude, no se trata de una niña perdida sino que los están felicitando por el amor.

O están aquellos que ya llevan un buen tiempo en la dura pero querible lucha de la convivencia y riegan de ternura a sus hijos y nietos.

Sea dicho: Reñaca es la playa del amor.